Sobre las elecciones caleñas

Jorge Iván Ospina ganó las elecciones locales por un amplio margen, y no puede desconocerse que en su campaña estuvo acompañado de varios partidos y movimientos adictos a las cuotas burocráticas y a la “contratitis”. Por eso su primer desafío será refrenar las ambiciones de los pedigüeños, un proceder que le permitiría cualificar la administración caleña y reducir costos de funcionamiento.

El alcalde electo tiene la oportunidad de hacer una administración memorable. Armitage y Guerrero prepararon las condiciones manteniendo orden en las finanzas y regulando los procesos. Sin embargo, se requiere una sacudida con soluciones concretas a las necesidades de los habitantes. Entre los asuntos que no dan espera se cuentan la seguridad ciudadana; movilidad urbana y conectividad con los municipios vecinos; oportunidades de empleo; cuidado del medio ambiente y control del espacio público.

Lo positivo es que las manifestaciones del alcalde electo apuntan en esa dirección. Tal se deduce de las iniciativas relacionadas con la salida al mar, el tren de cercanías y la protección del río Pance. También es motivo de optimismo la conformación de un buen equipo de empalme en el cual se destacan personas de la talla de  Mariana Garcés, Mauricio Cabrera y María de las Mercedes Romero, bajo la coordinación de Jesús Darío González.

Si bien no obtuvo la Alcaldía, Alejandro Eder fue  ganador neto en el proceso electoral. Sus ciento treinta y cinco mil votos lo dejan ubicado como protagonista principal en la vida pública  de la región, con la ventaja de poder exhibir una coherencia a toda prueba. Sin ofrecer ni negociar dio la pelea en contra de las maquinarias tradicionales.

Roberto Ortíz en lo personal también salió ganancioso. Gracias a la reforma política ahora es concejal, podrá familiarizarse con los avatares complejos de la vida pública y varios movimientos querrán tener su pase.

Los grandes perdedores en las elecciones fueron el Centro Democrático, Cambio Radical y el partido Conservador. Aunque por sus antecedentes puede suponerse que las dos últimas colectividades ya estarán haciéndole carantoñas al nuevo alcalde para que les mantenga un pedazo de la hogaza burocrática o, al menos, unas migajas.

La figura que hizo el Centro Democrático es desafortunada. Las directivas de ese movimiento sabían que al “Chontico” le faltaban formación y experiencia en gestión pública  para hacer un buen gobierno. A pesar de esto se dejaron seducir por el facilismo del voto útil, llegando a olvidar que parte de su electorado pertenece a sectores ciudadanos que jamás tragarían entero.

A los amigos de aquella candidatura además los tuvo sin cuidado saber que Ortiz tenía temas merecedores de aclaración, como el relacionado con sus  títulos académicos. De esta manera dejaron crecer las dudas que bullían en las redes sociales. En lugar de escrutar y puntualizar aquellas versiones se precipitaron a descalificarlas por “ser parte de la guerra sucia”.

¿Que decir de Gabriel Velasco y Christian Garcés a quienes habíamos considerado como la línea ilustrada, los “estadistas” del Centro Democrático regional? Terminaron arrastrados por la corriente politiquera del partido; sacrificaron sus votos de opinión y el apoyo de sectores empresariales representativos. Pueda ser que esta aventura no comprometa su continuidad en el Congreso.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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