¿La ministra juega con candela?

El proceso de llevar transformaciones estructurales, oportunidades y bienestar al campo debe manejarse con la debida prudencia, respetando los derechos legítimamente adquiridos, o de lo contrario podríamos quedar atrapados en un conflicto peor que el actual.

En el gobierno del Pacto Histórico se busca dar tierra a los campesinos mediante una reforma agraria que forzaría la venta de tierras al Estado mediante el aumento del impuesto predial. Sin embargo, debe ser claro que los beneficios buscados no se darán de manera automática. La tierra debe llegar acompañada de tecnología, insumos, sistemas de comercialización y financiación suficiente. Esto significa que si los gobernantes van a actuar con sentido de la responsabilidad evitando malestar y frustraciones, deberán disponer de recursos suficientes para cubrir los distintos costos.

El proceso implica también que el Estado trate con justicia a quienes entregarían sus tierras. Como consecuencia es necesario que se reconozcan los precios reales; los instrumentos de pago mantengan su valor hasta la cancelación total del precio, y se respeten los procedimientos y garantías legales establecidos.

Con relación a la ocupación de predios por parte de organizaciones indígenas caucanas, la Ministra de Agricultura destacó en una entrevista la importancia del diálogo en la búsqueda de soluciones. Pero su intervención estuvo teñida de conceptos incompatibles con la vida democrática. Según la señora López las peticiones de los activistas indígenas son procedentes porque ellos ahora tienen poder político al haber ayudado a la elección de Petro. Ni una palabra de censura tuvo la funcionaria frente a los desmanes y tropelías que vienen cometiendo esos nativos contra afros, mestizos, campesinos, cultivadores industrializados, etc.

La Ministra parece dispuesta a devolver el reloj de la historia y asume la lógica de las hegemonías partidistas del siglo anterior que tanto hicieron daño. En aquel entonces conservadores y liberales llegaban a la Presidencia arrasando los derechos al trabajo, la propiedad y la vida de sus contendores electorales derrotados. En otras palabras el vencedor concentraba todos los privilegios en sus socios y compinches. Un estilo de gobernar que estuvo en la génesis de este incendio nacional que no cesa.

Interpelada sobre la necesidad de respetar la propiedad privada la Ministra criticó la mención del tema indicando que ese es el tipo de planteamientos llevan a la guerra. Una expresión suya inaceptable, porque el desconocimiento de los derechos por parte del Estado es precisamente uno de los factores que más estimula la violencia.

Por eso le recuerdo a la funcionaria que a pesar del reciente cambio de gobierno los derechos mencionados fundamentales siguen en la Constitución; como continúan vigentes la garantía de los derechos adquiridos a justo títulos y el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley.

Los pueblos nativos necesitan respeto y soluciones verdaderas, no más expectativas infundadas a base de lo que pertenece a otros. Esto en el Cauca significa dar cumplimiento a los compromisos asumidos por los gobiernos desde hace décadas. Pero la cuestión no se arregla con la narrativa contraevidente de un conflicto milenario, ni obligando a los propietarios que poseen títulos legítimos a que paguen lo que el Estado faltón debe.

 

Columna recuperada del diario El País
Foto: Colprensa

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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