La marcha anti bloqueos de mañana

Los muchachos que salieron a manifestarse en las jornadas  pacíficas de protesta tenían razones atendibles. Necesitaban hacer saber que la politiquería podrida los ha privado de estudio, oportunidades de empleo y  sueños. También denunciar que la sociedad los ha dejado solos en su reclamo. Pero algunos de esos jóvenes cayeron en manos de manipuladores con agendas electoreras que utilizan la violencia, el vandalismo y los bloqueos. Un arma esta última que mata con tanta eficacia como las balas.

Los bloqueos constituyen un delito definido y castigado por la ley penal en su Artículo 353 A. La conducta es cometida por quien incite, dirija, constriña o proporcione los medios para obstaculizar las vías o la infraestructura de transporte atentando contra la vida, la salud, la seguridad alimentaria o el derecho al trabajo. La sanción consiste en prisión hasta de cuarenta y ocho meses y multa hasta de setenta y cinco salarios mínimos.

Ante el rigor de esta norma difícil es entender la persistencia de las barricadas y los retenes ilegales. Tampoco puede explicarse que algunos administradores públicos y congresistas, estén alentando o apoyando el desastre con mensajes y provisiones. Su conducta los convierte en cómplices del ilícito y debe ser investigada por las autoridades correspondientes.

Tanto o más complicado es comprender la lógica vinculada al establecimiento de los denominados “corredores humanitarios”. Unos conductos que, si bien producen alivio momentáneo, terminan convalidando el comportamiento criminal. ¿Dónde va a parar la dignidad de las víctimas cuando, además de humillarlas y ponerlas en grave riesgo, se las quiere agradecidas con aquellos bloqueadores que continuarán siendo sus victimarios?

Si las autoridades antes mencionadas tuvieran interés en acabar este delito de lesa humanidad; si pensaran en esa mayoría silenciosa que son los habitantes sin libertad, atrapados y violentados, hablarían claro condenando las barricadas y quitando cualquier apoyo a quienes las protagonizan. Más aún, intentarían persuadir a los jóvenes comprometidos en las acciones para que abandonen un empeño  que tarde o temprano los pondrá frente a la justicia penal, y afectará gravemente sus posibilidades de ingresar al mundo laboral.

El estado de cosas abusivo y cruel que se nos ha impuesto a los caleños tiene que terminar ya. Juntos, empleando nuestra determinación y coraje, derrotaremos los bloqueos en sus distintas modalidades.  Con este propósito debemos participar en la gran marcha ciudadana y apolítica de  mañana martes, la cual se congregará en el Boulevard del Río a partir de las 10 AM.

Como bien lo señala la convocatoria marcharemos en silencio para desbloquear nuestra ciudad y nuestros corazones. Marcharemos en silencio para desbloquear la razón y la palabra. Marcharemos en silencio para demostrar que podemos pensar diferente sin sentirnos enemigos. Marcharemos en silencio para escuchar la voz de los necesitados cuyo desamparo no da espera. Marcharemos para notificarle a quienes no valoran la vida, a los instigadores del paro indefinido y los bloqueos criminales, que los ciudadanos Caleños sin distinción nos oponemos a los métodos aplicados  y no renunciaremos a tener una ciudad justa, pacífica e incluyente, en la cual no exista lugar para la violencia fratricida.

 

Foto por City Express

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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