Gente que hace el bien

A consecuencia del Covid-19 y sus impactos estamos viviendo circunstancias difíciles. En todas partes el espíritu decae y el entusiasmo merma. Por eso resulta refrescante volver la mirada sobre proyectos encaminados a superar las dificultades nuevas o ancestrales que afronta nuestra sociedad.

Comencemos por mencionar la clínica Santa María de la Providencia que abre sus puertas para la atención de un centenar de adultos mayores en circunstancias de postración o etapa terminal. El establecimiento de salud funcionará en el edificio que hace años albergó a la clínica San José, en la zona de Arroyohondo. La entidad patrocinadora del renacido centro asistencial es la Fundación Santa Clara de Asís y cuenta con el aval de la Orden de San Juan de Dios, organización caritativa que operó por años el sanatorio hasta tener que cerrar por dificultades económicas.

Tras la Fundación Santa Clara de Asís, operadora de la clínica se encuentra un selecto grupo de laicos comprometidos así como el empuje arrollador, el amor desbordante y la inspiración del padre Raymond Schambach Garcés, un caleño-gringo que consagró su vida al servicio de los necesitados. Siendo aún muy joven, en 1975, Ray fundó la Fraternidad de la Divina Providencia la cual atiende cuarenta y ocho establecimientos y procura la subsistencia a unos dos mil quinientos enfermos y desvalidos en varios países. Quienes deseen vincularse con su ayuda a esta obra caritativa y humanitaria pueden dirigirse al correo hogardecristocali@hotmail.com

De manera igual merece resaltarse el programa Soroca (Soñar, romper, cambiar), surgido en el oriente de Cali al impulso de un grupo de universitarios liderados por Andrew Silva, estudiante de Derecho de la Universidad Javeriana promotor incansable, dedicado a mejorar las condiciones de los necesitados. El programa que está transformando destinos juveniles, cuenta además con la participación de un selecto equipo interdisciplinario de profesionales.

Soroca es una propuesta de formación integral para jóvenes en situación de riesgo cuyas edades fluctúan entre los 14 y los 18 años, y busca evitar que el adolescente termine involucrado en actividades ilícitas que degradan su dignidad como son el microtráfico y las pandillas. Un riesgo que se relaciona con la ausencia de oportunidades, pero también con la falta de sentido respecto de la propia existencia.

La superación de este vacío es el propósito de Soroca. Por eso se empeña en orientar a los participantes hacia el descubrimiento, desarrollo y potencialización de sus habilidades personales mediante la construcción de un plan de vida que considere sus sueños, pasiones y vocaciones. Lo anterior se complementa con una sólida formación en liderazgo la cual cuenta con el aval de la javeriana.

Soroca actualmente hace esfuerzos por dar inicio a su tercera promoción que vinculará a cuarenta jóvenes deseosos de ser ciudadanos ejemplares. Sin embargo necesita nuestro apoyo porque su única fuente de subsistencia es el aporte de los ciudadanos generosos. Si usted amable lector, desea colaborar puede escribir al mail director@soroca.co.

En esta Navidad pandémica cuando ha quedado claro el valor efímero de lo material, sería propicio darnos el regalo de apoyar alguna de estas obras. Al fin y al cabo en el viaje a la otra vida solo será posible portar lo que dimos en esta.

 

Columna recuperada del Diario El País
Foto de Dio Hasbi Saniskoro 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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