¿Y cuál es tu historia?

La verdad es que tiendo a ser una persona casi cero audiovisual. En cine me duermo en el momento en que se acaban las crispetas; hace muchos años no veo noticieros -ni colombianos, que son en su mayoría un horror periodístico, ni extranjeros- la radio mañanera la abolí por tóxica y mis devaneos con Netflix han sido además de canaleados, según las temporadas de lanzamiento de tres series en particular: The Outlander, Velvet y The Crown, en ese preciso orden de preferencia. Cuando quiero noticias, leo.

Pero este miércoles se estrenó Becoming, y yo me estrené como usuaria de Netflix sólo para ver el documental.

En el 2018 la exprimera dama de Estados Unidos, Michelle Obama lanzó un libro en el cual recoge sus memorias desde la infancia hasta cuando deja la Casa Blanca. Becoming se llama también, al igual que el documental, pero difieren mucho el uno del otro.

Leí el libro apenas salió, fue por Audible, sistema con el cual remplacé la radio y volví productivo el largo, muy largo trayecto de ese entonces entre mi casa y la oficina. Es narrado por la misma Michelle Obama y el solo hecho de escuchar su historia en su voz hacía la ‘lectura’ aún más conmovedora.

Becoming el libro, repasa una niñez feliz, cargada de amor, comprensión y apertura mental, todo en el marco de una estricta disciplina en el hogar. Una adolescencia en la cual las diferencias sociales y raciales ya comienzan a ‘tallar’ y una adultez en la cual ella sabe que puede marcar una diferencia, pero necesita encontrar su voz.

Los temas que marcaron la transición a lo que ella define como su yo total, fueron el trabajo hecho desde hace años por el empoderamiento de niñas y mujeres y el poder de la vida sana y activa. Recuerdo verla echando pala y azadón en los jardines de la Casa Blanca para sembrar un huerto y empujando por una ley -que Donald Trump tumbó- que institucionalizó la comida sana en colegios públicos en Estados Unidos.
La de ella es una historia inspiradora.

Becoming el documental, aunque con algunos trazos de su vida familiar y la expresión de dolores profundos, no es tan personal como el libro (lo cual no es gran sorpresa tampoco). La música de fondo es maravillosa y muestra a una Michelle Obama que floreció y está absolutamente cómoda en su nuevo rol de celebridad con un objetivo de vida claro.

La mayoría de las reuniones a las que nos lleva el documental son con gente joven. Con ellos comparte su vulnerabilidad, es empática con sus situaciones, da toda la importancia al interlocutor de turno, pero no los deja caer en lamentaciones por diferencias sociales, culturales o raciales.

Les exige: “Tengo grandes expectativas con ustedes los jóvenes, a mí me exigieron excelencia”. Los reta: “¿Les dicen que no pertenecen? No escuchen”. Les da herramientas: “Su poder es eso que a veces no es nada para ustedes, busquen adentro para descubrir lo que los va a hacer visibles” y a las mujeres les da lo que puede marcar la gran diferencia en sus vidas: “No pueden ser el apéndice de los sueños de su pareja, encuentren su voz y entiendan que su felicidad no puede depender de que otro las haga felices, depende solo de ustedes”.

Cierro con una afirmación de Obama en la que también creo “no somos una estadística (a qué colegio fuiste, por ejemplo), sino que somos una historia que se remonta hasta más allá de nuestros abuelos… debemos encontrar el poder de nuestra historia y asumirlo como propio, porque tienes que estar dispuesta a decir quién eres si quieres llegar a algún lado”.

Imagen: https://bit.ly/2xMq24R

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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