Vuelo vital

Hay un vuelo milenario y maravilloso de la creación que ni el vuelo del Apolo 11 lo supera. Es el vuelo de unas pequeñísimas y “blondas avecillas” que desde la antigüedad han sido motivo de asombro, inspiración y estudio de poetas, filósofos y naturalistas por su misterio, importancia y prodigiosa organización. Gracias a sus viajes en busca del néctar de las flores, las abejas polinizan los campos. La polinización es un proceso que permite nada más y nada menos, que se fecunden las flores y den así semillas y frutos.

Se cuenta que entre otros, Aristóteles, Catón, Plinio y Aristómaco, se ocuparon de las abejas, Virgilio en el cuarto canto de las Geórgicas trata de sus costumbres y modos de vida de su maravillosa sociedad. “Su historia empieza en el siglo XVII, con los descubrimientos del gran sabio holandés Swammerdam. Sin embargo, conviene añadir este detalle poco conocido: antes de Swammerdam un naturalista flamenco, Clutius, había afirmado, entre otras verdades importantes, que la reina es la madre única de todo su pueblo y que posee los atributos de ambos sexos; pero no los había observado. Swammerdam inventó los verdaderos métodos de observación científica (..)”p.16

Como si su función en el vuelo protector del ecosistema y de la fructificación no fuera suficiente, las abejas son arquitectas, diseñadoras, obreras, republicanas, monárquicas, combatientes, súbditas fieles de sus propias leyes, emprendedoras y productoras de la dorada y no perecedera miel. Su colmena de celdas hexagonales es un mundo que ha servido de metáfora para hablar de la sociedad humana. Es un verdadero enigma la abnegación y el espíritu colectivo que lleva a las abejas a emprender una organización social en que los individuos desempeñan diferentes roles en complejos y admirables procesos. Ellas exploran el territorio a fin de seleccionar un lugar para fundar la colmena, lo comunican a su congéneres, toman decisiones, construyen y adaptan las celdas de su hábitat, nodrizas cuidan las larvas y ninfas, almacenan las reservas de polen y miel, limpian la colmena, sacrifican a los zánganos, se trasladan a nuevos lugares ante la superpoblación en los enjambres o el peligro. En fin, “no piensan sino en cumplir, con una abnegación firmísima, el deber misterioso de su raza”. (p19)

El fantástico e inimaginable acontecer de estos seres en toda su dimensión, es develado hasta donde es posible, por Maurice Maeterlinck, escritor, poeta, productor teatral y premio Nobel, en “La Vida de las Abejas”. Es éste un ensayo científico poético en un leguaje sencillo y ameno, cuyas observaciones y reflexiones asombran a los lectores. No es un tratado de apicultura, sino una visión al fondo del espíritu y el destino de la colmena, consagrada en una bella obra que ha sido leída mundialmente.

Hoy, cuando la existencia de las abejas está gravemente amenazada por obra del hombre, se le ensombrecen a éste las posibilidades de alimentación para sus futuras generaciones. Los expertos han hecho un llamado al mundo, advierten que se han perdido millones de abejas y colmenas y van camino a su desaparición por efecto de los insecticidas y la deforestación. Greenpace ha dado su voz de alerta y el Instituto Earthwatch declaró a las abejas el ser vivo más importante del planeta.  Olvidamos que las abejas desde hace miles de años han sido cruciales para la tierra, pues a ellas se debe la generación y diversidad de alimentos mediante la polinización de los campos.

Visto como está, que el hombre en la búsqueda de posibilidades de vida o subsistencia en otros planetas no las ha encontrado, es paradójico que se empeñe en destruir el único planeta que le da albergue y alimento. Es de esperar que ante este panorama, la inteligencia y conciencia de quienes tengan manejo o poder sobre cualquier campo, área o gobierno, les motive a acciones o políticas en torno a la preservación de las abejas en tierras o lugares libres de sustancias nocivas para su vuelo vital. Importante aporte es el proyecto que se adelanta en el Socorro, Santander, que además de empoderar mujeres en la apicultura, es una manera de poner el grano de arena en la cruzada mundial para la salvación de las abejas. Además, el país espera eficacia en el cumplimiento de una proyectada ley que declara de interés nacional la protección de las abejas, el fomento y el desarrollo de la apicultura en Colombia.

Referencias

Maurice Maeterlinck. “La Vida de las Abejas”. Errepar-Longseller, 2000. Buenos Aires, Argentina

El Tiempo. “Así se suma Colombia a la crucial batalla por salvar las abejas”. 19 de mayo de 2019. https://www.google.com/search?q=El+Tiempo+batalla+abejas&oq=El+Tiempo+batalla+abejas&aqs=chrome..69i57j69i64l2.13858j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8

Imagen:https://bit.ly/2Z9djkB

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