Vargas Lleras contra el Uribismo (y contra la Casa Char)

Dos eventos insólitos: la acusación de Germán Vargas Lleras de que el Gobierno está presionando a los congresistas de Cambio Radical para aprobar el Plan Nacional de Desarrollo y el intento de “golpe de estado” en dicho partido por parte del otrora mecenas del vargasllerismo, la Casa Char.

Lo insólito es, aclaro, que sea Vargas Lleras el acusador. Bien documentado ha sido el nivel de coimas burocráticas que este Gobierno está repartiendo a los llamados partidos políticos independientes (ni qué mencionar a los de la bancada de gobierno) como para sorprendernos de estas revelaciones. Pero, ¿Germán Vargas Lleras denunciando repartición de ‘mermelada’? ¡Eso sí es digno de ser analizado!

Todo parte de la ruptura al interior del mismo partido del Doctor Vargas, Cambio Radical, en donde se encuentran enfrentadas las huestes de la Casa Char y las del Exvicepresidente, desde la campaña presidencial de 2018. Según se ha ido conociendo, fueron los Char los responsables de la aplastante derrota de Germán en la primera vuelta presidencial, habiendo desviado los votos de la Costa Caribe al joven e inexperto candidato del Centro Democrático, contribución que fue rápidamente agradecida con una serie de nombramientos en cargos públicos del nivel central y regional.

El Exvicepresidente acusó y luego se arreglaron las cosas, pues “la política es dinámica”, hasta que llegó un segundo pulso en las elecciones de los Magistrados ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). En esta ocasión, los planes de Germán consistían en conservar algo de poder de negociación ante el Gobierno, mediante la consolidación de una alianza con el Partido de la U, con el fin de contrarrestar el peso político de los Magistrados Gobiernistas en el CNE.

El plan fracasó, tal como fue retratado por la Silla Vacía, por culpa de las ambiciones de los Char, quienes lograron convencer a la bancada de Cambio Radical de imponer un nombre al Partido de la U, un nombre afín a sus intereses.

Como era de esperar, la alianza nunca fue efectiva y ambas bancadas perdieron la posibilidad de quitarle el poder de las mayorías al Gobierno. Algunos dicen que los Char no estaban tan decepcionados y otros se preguntaban si ese no era el resultado que precisamente estaban esperando. En cualquier caso, la ruptura al interior de Cambio Radical era evidente y el poder del Exvicepresidente estaba siendo duramente cuestionado.

Adelantemos la historia a eventos recientes. Duque lanza una propuesta de Plan Nacional de Desarrollo (PND) que encuentra fuerte resistencia en el Congreso. Algunos “micos” camuflados en el articulado en conjunto con la desfinanciación del Acuerdo de Paz parecen ser los detonantes de un impase importante. El PND se vuelve tema central para el Gobierno y los partidos políticos “independientes” saben que es su oportunidad para negociar caramelos futuros o desquitarse de ofensas pasadas.

Germán intenta alinear a su bancada entorno a una premisa: “no votaremos el Plan Nacional de Desarrollo a menos que se incluyan nuestras proposiciones”. Lo importante no eran las proposiciones en sí mismas, sino el mensaje político del Gobierno cuando decide no acogerlas.

No solo decide no acogerlas. La palabra chantaje es mencionada públicamente en múltiples oportunidades por la bancada uribista.

Bajo la mesa, se habla que esto es una retaliación por la negativa del Presidente Duque de apoyar la Reforma a la Justicia y Proyecto de Acto Legislativo que ampliaba el periodo de los actuales alcaldes y gobernadores, ambas cuestiones presentadas por Cambio Radical en el Capitolio.

De repente, otro golpe para Vargas Lleras. El Senador de Cambio Radical, Sergio Díaz Granados (Casa Char), decide ignorar la instrucción del Exvicepresidente de no votar el Plan Nacional de Desarrollo y se presenta repentinamente en el Congreso para salvar el quorum en la sesión que determinaría el archivo o continuidad del Proyecto. Hay teatro y parafernalia. El Gobierno celebra.

La Bancada leal a Germán presenta fuertes declaraciones a modo de protesta por la actitud de sus colegas: “la mermelada se infiltró en Cambio Radical”, dijo el Senador Richard Aguilar. Graciosa frase para un partido que ha estado implicado en múltiples escándalos de corrupción desde los ocho años del Expresidente Santos hasta la fecha. No obstante, aunque cínica, la frase deja entrever lo importante y delicado del asunto al interior de CR.

Vargas aumenta la retaliación y declara que su Partido no votará las Objeciones del Presidente Duque a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). El Gobierno responde intentando fomentar el disenso en las filas de Cambio Radical. Los Consejeros Presidenciales, Lorduy y Betancur, son acusados de ofrecer prebendas a los congresistas de la Casa Char y Germán va más allá al acusar a las supuestas cuotas políticas de los Char en el actual Gobierno: la Consejera Presidencial para las Regiones y la Directora del FONADE.

Los medios de comunicación comienzan a sacar notas de prensa sobre una presunta escisión del partido para la campaña presidencial de 2022; pareciera que el Clan Char quisiera asumir una vocería propia y llevarse sus Congresistas y Representantes a otro lugar donde sean más apreciados.

Pero, las elecciones locales son el próximo año y sin avales de Cambio Radical, ¿cómo consolidarían su bastión electoral en la Costa Caribe?

Por lo pronto, pareciera que los Char tendrán que someterse al yugo de Vargas Lleras y, obedientemente, asumir la postura de bancada de no votar las objeciones a la JEP. Gran noticia para la oposición. No obstante, es una noticia que no puede ser asumida con tanto júbilo. Este es un cálculo político que bien puede desaparecer dependiendo de la generosidad del Gobierno y de las negociaciones internas que no suelen salir a la luz.

Imagen:https://bit.ly/2uGwOUw

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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