Unión y discordia

De los vínculos históricos y culturales entre los integrantes de una Nación surge la conciencia de pertenencia y sensibilidad por su región y la suerte de los suyos. De ahí los sentimientos que despiertan los pequeños y grandes logros, o los acontecimientos desventurados que incumben al país, los cuales unen o dividen a los ciudadanos, incluso simultáneamente, dependiendo del asunto en la mira. Basta ver por un lado la polarización que aqueja a tantas Naciones en lo político, y por el otro lado, el espíritu fraterno de todos los nacionales ante los triunfos de sus deportistas.

Para los colombianos ha sido motivo de inmenso orgullo y alegría los recientes triunfos de sus ciclistas en el Tour de Francia y tenistas en el Wimbledon dobles 2019, fruto de sus esfuerzos y la dedicación de muchos años en duras competencias y luchas hasta coronar la meta. Son campeones que vienen a la cabeza de una estela de deportistas que han entregado para bien de Colombia lo mejor de sí, con valor y en juego limpio. Sus gestas evocan la epopeya de la mitología griega por su significancia y simbología, en particular el mito de Prometeo como benefactor de la humanidad, que dotó a los hombres del fuego de la vida, la energía y la inteligencia para su desarrollo.

Dentro de la amplitud de sentido que tiene el gesto magnánimo de Prometeo, podría interpretarse que más allá del poder del fuego, el mito también hace referencia a la necesidad del hombre de llevar sus acciones a un nivel más alto. Si la voluntad es poder y se anhela remontar la cuesta y persistir en el esfuerzo, se logra – como lo hicieron estos valientes – inspirar y unir a un pueblo en pos de una meta. Ahí están los  ejemplos de comportamiento para el país y el llamado a todos a conducirse hacia objetivos de beneficio común, si se quiere recoger frutos en convivencia pacífica.

En contraposición a este comportamiento, también figura en la mitología Eris, la diosa de la discordia, que a la postre habría de desencadenar la guerra de Troya. Cuenta la leyenda que Eris siempre buscaba el conflicto, por lo cual no fue invitada a una boda; sin embargo, se apareció en ella y lanzó una manzana de oro con la inscripción “para la más hermosa”, a las diosas Afrodita, Hera y Atenea,  provocando que éstas se disputaran para sí “la manzana de la discordia”. Fue el inicio del drama. Paris, es designado para escoger la más hermosa; cada una de ellas intentó sobornarlo; Hera le ofreció el poder político, Atenea sabiduría, y como Afrodita le ofreciera la mujer más bella sobre la tierra – Helena, la esposa de Menelao de Esparta – cedió a esta tentación y le entregó a Afrodita la manzana. Pero se encontró con que Helena ya estaba casada, viene luego el rapto, la venganza del esposo y la guerra de Troya por muchos años. Eris cumplió su cometido.

El espíritu de la diosa de la discordia campea entre los reinos y las provincias. En especial en tiempos de contiendas electorales surgen personajes de variados tintes que apelan a la maledicencia para sembrar cizaña y dividir. Algunos lanzan una retórica cargada de infundios para propiciar odios y conseguir cohesión de quienes ingenuamente les creen. Acuden a este método aquellos que se saben perdidos en sus conocimientos y argumentación, ó simplemente para su conveniencia de espaldas a la verdad y a los intereses de la Nación.

Muy lejos están quienes así dividen a una colectividad, de todos los demás que unidos logran con honestidad y transparencia en sus actividades, aportar al país su esfuerzo e inteligencia. De ahí la necesaria responsabilidad de cada quien en informarse y reconocer los asuntos trascendentes y las reales intenciones de los actores políticos para no dejarse llevar por falacias. La unión también vendría con la aplicación eficaz y pronta de la justicia, para responder al clamor justificado ante la barbarie de individuos que causan dolor y muerte a líderes sociales y en general, a personas y seres indefensos. A la sociedad le corresponde una función civilizadora para la unión de la Nación desde la educación de los niños y jóvenes en relación con su comportamiento frente a los otros, y primordialmente los adultos tienen la función de dar ejemplo al momento de actuar y aplicar criterios objetivos en sus elecciones.

Imagen: https://bit.ly/2SFZU1v

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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