¿UNA MINGA JUSTIFICADA?

Durante los últimos días, el suroccidente colombiano y especialmente los departamentos del Cauca y Nariño, han padecido los devastadores efectos de una minga y protesta generalizada promovida y puesta en marcha por las poblaciones indígenas de la región. Los sectores productivos, turísticos, logísticos y la ciudadanía en general han observado de manera impasible como día a día la escasez de productos básicos se acentúa y el empresariado ha sido testigo de cómo se evaporan sus ganancias y se echa a perder el trabajo de meses y años. Así, algunos sectores, como el lechero se encuentran en un panorama ruinoso y desolador pues las pérdidas superan los ciento cincuenta mil millones de pesos.

Así las cosas, resulta pertinente preguntarnos si la minga y sus exigencias tienen alguna clase de asidero. De conformidad con los datos entregados por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), el INCODER y Parques Naturales Nacionales de Colombia; nuestro país cuenta con 114 millones de hectáreas rurales y de estas, 31.6 millones de hectáreas pertenecen y fueron adjudicadas a las poblaciones indígenas; palabras más, palabras menos, los indígenas de Colombia tienen en sus manos el 27% de la tierra del país.

Es válido afirmar que, de conformidad con el censo poblacional realizado por el DANE para el año 2018, la población indígena originaria era cercana a los 1.392.623 personas; lo cual corresponde al 3.43% de la población total de Colombia. Así las cosas, no convendría preguntarnos como sociedad ¿por qué un grupo étnico tan estadísticamente pequeño concentra casi el 30% de las tierras rurales? En lugar de exigirle al Gobierno la adjudicación de nuevos baldíos, ¿no sería mejor determinar en qué se invierten los recursos destinados para la puesta en marcha de procesos productivos? ¿No sería cuando menos idóneo establecer las causas de porqué las poblaciones indígenas a pesar de recibir año tras año billones de pesos para subsistir y producir siguen en la más profunda de las miserias? ¿No es hora de dar apertura al debate de que quizás las poblaciones indígenas han sido cooptadas por intereses oscuros que buscan desestabilizar al país a toda costa?

Entretanto, el Presidente Duque viajó a Caldono para dar por terminada la precitada Minga; no obstante lo anterior, por cuestiones de seguridad no pudo reunirse con los líderes indígenas en la Plaza de Armas del pueblo. Ante dicha situación y en ejercicio de una infinita soberbia, los líderes de la minga no accedieron a trasladarse doscientos metros desde la plaza al punto en donde se encontraba el Presidente y alegaron que el primero, les había incumplido. Quizás al final, el bienestar de la población aborigen sea la última de las prioridades de este grupo de presión. Quizás el caos emanado de la presente protesta sea una estrategia bien montada y pensada por los contradictores del Gobierno. Solo el tiempo nos dará las respuestas.

Imagen: https://bit.ly/2D4R86F

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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