Sueños que movilizan

Cuando uno habla de startups, muchos piensan inmediatamente en aquellas que están haciendo su vida más fácil y en el caso mío, mi mano derecha es Rappi. Usé Stitchfix porque me mandaban una caja linda llena de ropa de mi talla, en los colores de mi gusto y ajustado a mi estilo y presupuesto. Lo dejé porque prefiero la experiencia de rondar por almacenes y decidir qué quiero.

También están aquellas que se encuentran en la categoría de economía de acceso lo cual yo traduzco como “servicios fundamentales para el buen vivir” y las mías son Spotify, Uber, Audible, AirBnB y Amazon, donde encuentro hasta lo que no necesito.

Lo que sí resultó ser un mundo totalmente nuevo para mí y lleno de aprendizajes, fue el haber sido inmersa en el mundo de las startups para el sector agro, donde he encontrado a un grupo inmenso de personas talentosas que están soñando en mejorar la calidad de vida del agricultor, de la tierra, de los productos agrícolas y desde luego en el proceso ganar algo de dinero con sus ideas.

Future Agro Challenge (FAC) que también es una startup -y ya se encuentra en 54 países- busca cerrar la brecha que existe entre los emprendedores del agro y los recursos que ellos necesitan para desarrollar sus ideas y tener un impacto positivo en el mundo. Lo hacen movilizando comunidades locales para que creen lo que se llaman hubs de innovación para el agro y los conectan con otros pares alrededor del mundo. En Colombia la iniciativa es promovida y patrocinada por la Andi y otros aliados y de hecho hace 4 años el evento global se desarrolló por primera vez en Medellín, ciudad más innovadora del mundo.

Este año el FAC tuvo como título ‘Definiendo el agricultor del futuro 4.0: tierra, comida y nutrición’. Un enfoque clarísimo en querer contribuir a disminuir el hambre y la desnutrición que sufren millones alrededor del mundo. Lo evidente es que la única manera de hacerlo es dándole al agricultor las herramientas necesarias para que mejore la calidad, productividad y rentabilidad de su agronegocio.

Este año el concurso global para emprendedores del agro fue en Thessaloniki, Grecia y durante los cinco días que duró el evento, lo que se vivió fue un ambiente absolutamente disruptivo y dinámico, donde lo normal es estar fuera de la zona de confort y pensando en cómo evolucionar. Quienes asistimos como concursantes sabíamos además que estábamos bajo escrutinio permanente de posibles inversionistas quienes están en la búsqueda de oportunidades para hacer crecer su dinero.

Lo cierto es que aquí y más allá de nuestras fronteras hay muchas personas soñando en soluciones para problemas que son comunes a todos los países, que como el nuestro, está en vías de desarrollo. Nuestro sector rural es un sector relativamente abandonado y subvalorado por nosotros, quienes no somos conscientes que la comida escasea en el mundo y que Colombia está llamada a suplir esa necesidad por sus condiciones privilegiadas de tierras. Es un sector también relativamente abandonado por el Estado, las instituciones financieras y en ocasiones de la misma industria que de ella vive.

Hoy sé que mientras despiertan quienes tienen en sus manos la facultad institucional de movilizar el cambio, la tecnología y el dinamismo de los emprendedores les sacaron la delantera y están desde ya cerrando brechas. El hecho de poder llegar a las puertas de un agricultor a través de un teléfono móvil y educarlo y acompañarlo es un diferenciador, el poder masificar esto elevará la barra y llevará al crecimiento de un sector clave para todas nuestras vidas.

Imagen: https://bit.ly/2kPD5vH

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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