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¡Que se hunda la reforma política!

El proyecto de reforma política avanza a tumbos en el Congreso y como están las cosas lo mejor es que se hunda.

Hacer realidad esa reforma fue un mandato contenido en el Acuerdo Final. La idea era facilitar la participación de nuevos movimientos en la vida pública y mejorar la calidad de nuestra democracia. Pero nada de eso va a materializarse. Por el contrario, la politiquería atiborrada de mermelada que controla al Congreso, sumada a la pobre capacidad de maniobra de un Gobierno desgastado, han pavimentado el camino para que las cosas sean peores. La reforma tan solo servirá para consolidar el predominio de la politiquería tradicional, mientras con curules y financiaciones generosas se da contentillo a las Farc.

La semana pasada se presentó una gazapera entre el Ministro de Gobierno y Rodrigo Lara, presidente de la Cámara. El primero acusó al segundo de querer hundir el trámite de la reforma y actuar con mala fe para evitar su aprobación. A estas expresiones se sumaron congresistas de la llamada Unidad Nacional, quienes acusan a Lara de ponerse al servicio de Cambio Radical, partido cuyo candidato es crítico del Acuerdo.

El giro regresivo de la reforma política se hace evidente al considerar algunos hechos:

1- Gobierno y congresistas se pusieron de acuerdo para ignorar las propuestas de la Misión Electoral creada por indicación del mismo Acuerdo. Esta había recomendado tres grandes reformas relacionadas con la arquitectura institucional electoral; el financiamiento de la política y la reestructuración del sistema electoral.

2- La ponencia de la reforma desmonta la inscripción de listas y candidatos mediante firmas. Además hace mucho más difícil la creación de nuevos partidos, con lo cual se consolida el poder de los actuales. Un asunto denunciado a viva voz por Sergio Fajardo.

3- Han descartado la creación de un Tribunal de Aforados, organismo que estaba llamado a reemplazar a la Comisión de Acusación en el juzgamiento de los magistrados de las altas cortes y los funcionarios de mayor rango. Pero claro, a nadie en el sector político le interesa desmontar el sistema actual encabezado por la comisión de marras. Esta ha dado ‘buen’ resultado en materia de impunidad para quienes la auspician: en toda su historia y a pesar de la corrupción apabullante el organismo no ha proferido ni un solo fallo condenatorio.

4- Se está dejando inalterado el sistema de la mermelada parlamentaria, practica que degrada la vida pública y que da lugar a una “gobernabilidad corrupta y extorsiva”, según John Sudarsky.

5- Contra los postulados de las normas vigentes la reforma pretende aprobar el transfuguismo para las próximas elecciones. Es como quien dice autorizar para que haya libre paso de un partido a otro y las colectividades se unan por razones tácticas, sin identidad alguna, engañando de contera al elector.

Sin duda Lara tiene sus propios intereses, pero eso no resta verdad a sus expresiones. Con relación al transfuguismo manifestó a través de Caracol Radio: “En las democracias serias no modifican reglas electorales un año antes del proceso electoral”. Y luego remachó diciendo que mala fe es utilizar el acuerdo de paz para tramitar una reforma encaminada a facilitar la alianza electorera entre los partidos de la U y el Liberal. Aquellos, digo yo, que son los pechichones del gobierno.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la Corporación Consorcio Ciudadano.
** Publicado en 
El País Cali

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