Respuesta A Juan Gossaín

El fin de semana pasado, el reconocido periodista Juan Gossaín, publicó un artículo en el diario El Tiempo en el que analizaba, junto al encuestador Cesar Caballero Reinoso, director de la firma Cifras y Conceptos, la situación socioeconómica actual de las cuatro principales ciudades del país, Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. En el artículo, los dos analistas concluyen que Bogotá y Cali se encuentran en franco declive mientras que Medellín y Barranquilla reflejan un progreso esperanzador y próspero.

Las conclusiones a las que llega el artículo no describen la realidad de la evolución de los últimos años de la capital del Valle del Cauca, ni respalda su veredicto con evidencias sólidas, estudios científicos o cifras de peso. Solo expresa una opinión general, estereotipada y ligera sobre Cali y la región pacífico que merece ser contrastada por la trascendencia, la voz y la pluma que representa el periodista y escritor para la opinión pública nacional.

Para empezar, la mayor parte del análisis del texto de Gossaín se concentra en el estudio de caso sobre la crisis de la calidad de vida en la capital de la república, pero no hace lo mismo en las pocas líneas que le dedica a Cali. Pese a ello, en el texto Gossaín afirma categóricamente que “entre las cuatro grandes ciudades colombianas, Cali es la que muestra un mayor rezago en todos los indicadores económicos y sociales”.

Para avalar semejante juicio sobre Cali, Gossaín solo cita dos indicadores: 1) la supuesta disminución del número de suscriptores de los acueductos en el Valle del Cauca, que bajó 6% entre el 2014 y el 2015; y 2) la aparente reducción de 200 industrias en el área metropolitana de Cali frente a las que había hace cinco años. En su escueta radiografía de Cali, Gossaín agrega que la sociedad caleña está dividida entre la élite indiferente y la “masa humana” del distrito de Aguablanca, además de desechar las oportunidades del puerto de Buenaventura. Concluye que “los efectos devastadores del narcotráfico dejaron a la ciudad con una dirigencia política muy menguada y no siempre en manos de los mejores”.

En aras del buen juicio, conviene someter a contraste algunas evidencias que permitan ilustrar con mayor precisión el contexto global y más preciso de la capital vallecaucana en la actualidad. De lejos, está fuera del cuadro pesimista coloreado por el escritor.

El panorama laboral de Cali permite identificar el cambio en el comportamiento de los principales indicadores económicos de la región, que marca un notable contraste con lo que ocurría a finales del siglo pasado y principios de este. Mientras hasta 2013 la tasa de desempleo se encontraba, en promedio, entre 5 y 7 puntos porcentuales por encima de la tasa nacional de desempleo, hoy la brecha entre ambos indicadores es apenas de dos puntos porcentuales (10,6% en Cali frente a 8,5% a nivel nacional). En septiembre de 2016, el DANE registró la cifra de desempleo más baja para Cali desde 2001, lo cual evidencia el cambio profundo que ha sufrido la región en los últimos años. Adicionalmente, según el DANE, la tasa de ocupación de Cali (60,7%) se sitúa por encima de la media nacional (58,7%) y de ciudades como Barranquilla (59,6%) y Medellín (59,2%) y apenas debajo de Bogotá (64%).

Lo anterior encuentra relación con el buen desempeño del PIB regional y de la inversión extranjera. De acuerdo al Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) desarrollado por el Banco de la República y la Pontificia Universidad Javeriana Cali, la economía regional ha tenido un comportamiento muy superior al que ha experimentado la economía nacional, lo que se explica en una buena medida por la diversa oferta productiva de la ciudad y del departamento. Al respecto, vale la pena detenerse en el siguiente aspecto: durante el primer semestre de 2016, la economía del Valle del Cauca -de la cual Cali representa aproximadamente el 50%- creció 4,6%, doblando así el crecimiento de la economía colombiana en el mismo periodo (2,5%) y ubicándose encima del promedio histórico de expansión del producto regional (3,8%).

En términos de inversión extranjera se puede apreciar el mejoramiento de las condiciones locales y de la profundización de la diversificación de la oferta productiva del Valle del Cauca. De acuerdo a la agencia de promoción de inversiones del Valle, Investpacific, entre 2010 y 2015 llegaron a la región 45 empresas extranjeras, que representan 520 millones de dólares orientados a los sectores de servicios, logística y agroindustria, particularmente. Esto se ha reflejado en el crecimiento de la inversión extranjera directa en la región, que en 2010 apenas superaba los 60 millones de dólares anuales. Así las cosas, en la región hoy operan 120 empresas extranjeras atraídas por las ventajas competitivas de la región, que poco a poco se expande gracias a las obras públicas en el sector de transporte y logístico, la presencia de universidades de calidad y la gobernabilidad democrática e incluyente.

El buen comportamiento de la economía local puede apreciarse con mayor detalle en el gráfico 1:

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Es importante señalar que el desempeño del PIB regional ha estado afectado por choques internos y externos de difícil manejo, como la desaceleración de los principales mercados destino de las exportaciones vallecaucanas. Sin embargo, es prudente ser enfático en resaltar la tendencia positiva, la cual denota una economía que goza de buena salud.

Por supuesto persisten los desafíos. La pobreza en Cali marca 16,5% -de acuerdo a la medición del DANE para el año 2015-, mientras el promedio de las 13 principales áreas metropolitanas fue 15,4%; conforme a la información disponible, en la región la pobreza se ha reducido en casi diez puntos porcentuales entre 2010 y 2015, lo cual deja en evidencia los esfuerzos de los distintos niveles del Estado para mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable.

Otros desafíos importantes para el desarrollo integral de la ciudad se encuentran en el manejo de seguridad, la movilidad urbana y los cuellos de botella en infraestructura. Sin embargo  poco a poco se irán superando en la medida en que avancen obras de gran relevancia como la vía Mulaló-Loboguerrero o las megaobras por parte de la Alcaldía de Cali en 2017, la ampliación del Aeropuerto Internacional y otros paquetes de obras que contempla la Gobernación del Valle provenientes del empréstito autorizado por la Asamblea Departamental en el semestre pasado por 350 mil millones de pesos. Según la Cámara de Comercio de Cali, los ingresos de libre destinación de la administración central de la capital del Valle del Cauca para el 2017 se incrementaron en un 246,6% frente al 2011.

Con valor cívico, templanza y constancia, la ciudadanía caleña se ha venido sobreponiendo a los embates de la violencia y la descomposición ética producto del narcotráfico, la crisis económica que elevó el desempleo y la pobreza, y las hondas heridas que dejó el conflicto armado. De ello dan testimonio las víctimas que se han convertido en gestores de paz para todo el país. La institucionalidad democrática también se vio afectada por escándalos de corrupción que generaron inestabilidad política y una crisis de gobernabilidad, pero que durante los últimos dos gobiernos han sido contrarrestados por líderes cívicos comprometidos con la estabilidad macroeconómica y la inversión social.

Es probable que la visión de Juan Gossaín haya sido limitada como consecuencia de una insuficiente revisión de las estadísticas y, ante todo, de la prevalencia de prejuicios, lugares comunes y estereotipos sobre el contexto en que tuvo que sobresalir Cali y la región en los últimos 20 años. Sin embargo, el horizonte de la capital vallecaucana hoy luce distante del lúgubre y desolador panorama de los años 1990, donde a los caleños se les motivaba con la promesa que, un día, nuestra fuerza se volvería a sentir. Lo que parece que no tuvo en cuenta el prestigioso periodista y escritor, es que esa fuerza ya se estaba haciendo sentir desde hace casi cinco años, algo que los lugares comunes e imaginarios negativos difícilmente permiten percibir.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

2 Comentarios

  • ines
    Cali esta super rezagada, ustedes pueden dar muchas estadisticas pero es solo salir hablar con la gente y ver la situacion de la ciudad, comparto la apreciacion de Juan Gossain, los dirigentes son malos y no tienen sentido de pertenencia, todas las obras y presupuesto es para el distrito de aguablanca por que? porque son los que ponen al alcalde y los concejales de turno, cali es de todos los caleños, que ustedes no quieran ver la situacion real de cali, es otra cosa.
  • "... donde a los caleños se les motivaba con la promesa que, un día, nuestra fuerza se volverá a sentir..." Lo correcto es "VOLVERÍA" a sentir. GRACIAS.

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