Resistiré

La vida es bella pero también está signada por el encuentro con la adversidad y la finitud de la existencia.  De allí viene la incertidumbre y los más hondos temores que asaltan al hombre en sus sentimientos y creencias, así como los medios de que se sirve para enfrentarlos.

Como bien se sabe, en los primeros tiempos los pueblos apelaron a rituales, conjuros y procedimientos rudimentarios a fin de soliviar sus inquietudes metafísicas y las dificultades en su trasegar. Y fue gracias al conocimiento adquirido por la experiencia y la observación de la naturaleza y del cuerpo humano que habría de iniciarse el oficio de la medicina, primer frente de resistencia ante la amenaza de la enfermedad y la muerte. Hay evidencias de los aprendizajes y prácticas médicas desarrolladas en antiguas civilizaciones de la India, Egipto, Persia, China y Grecia, entre otras,  que hacen parte de la historia de la humanidad en su lucha por superar su fragilidad y destino final.

La literatura no ha sido ajena al espíritu que impulsa a algunos hombres a conducir su vida hacia el conocimiento y el servicio en bien de los otros. Escritores que abrazan la causa en sus propias vidas con exhaustivas investigaciones, también se resisten al olvido de lo que pudo ser años antes de Jesucristo o en la edad Media, la odisea de quienes se aventuraron en el aprendizaje del oficio de curar a pesar de las adversidades y conflictos que debieron sortear. Durante diez años se documentó el escritor Milka Waltari para estructurar y publicar en 1945 la novela  histórica Sinuhé el Egipcio, inspirada en un relato literario encontrado en antiquísimos papiros egipcios. El autor ubica el personaje en tiempos del faraón Akhenatón y de las grandes pirámides, convirtiéndolo en un médico que reconoce su pasión por las letras. A semejanza de Moisés, Sinuhé es recogido en una canastilla de cañas que bajó del Nilo, práctica de ese entonces para abandonar niños, según cuenta el mismo Sinuhé. Es criado por un viejo médico de pobres del cual aprende el oficio de curandero y habría de vivir la crisis originada en la instauración de una religión que por primera vez reconocía un único Dios. La obra introduce con profundidad en el lejano y misterioso Egipto de los Faraones y de otras tantas culturas. No es un tratado de medicina, pero describe el entorno médico en su evolución de lo mágico religioso al conocimiento empírico, en medio de la complejidad de la condición humana.

Otro clásica novela histórica de la aventura de la lucha por el conocimiento y la resistencia a la enfermedad tiene como autor a Nohah Gordon de origen judío, con su trilogía El Médico, Chamán y La Doctora Cole, que sigue el rastro a una generación del médicos en el siglo XI. El mismo autor ha tenido que afrontar en su larga vida las crisis de su siglo y ahora a sus 93 años enfrenta en aislamiento la pandemia. Teme por la vida de las personas que ama y encuentra esperanza  en “la valentía mostrada por gente de todo el mundo, que le permite luchar con fuerza” (Entrevista en La Vanguardia 05/04/2020).

En el prólogo de El Médico el autor revela sus motivaciones para escribirlo: el pensamiento de que el conflicto más dramático a imaginar es la constante lucha entre la profesión del médico y la muerte; así como su fascinación por el hecho de que “en la Edad Media las únicas escuelas de medicina con prestigio fueran las de los países islámicos. Aprendí que justo antes de las Cruzadas, el deterioro de las relaciones cristiano-musulmanas fueron un obstáculo para los estudiantes de medicina cristianos que querían asistir a las escuelas de medicina islámicas. Los judíos sin embargo, sí eran aceptados”. El protagonista Robert J. Cole se inicia en Inglaterra de donde parte para ir en busca de un colegio de medicina árabe en el Oriente Medio alentado por un médico judío que le habla del médico de Persia, Avicena. Así inicia su periplo haciéndose pasar por judío. Cómo lo hizo, es lo que nos ofrecen las páginas de esta novela.

A además de los médicos, enfermeras y personal de todos los tiempos, que con sus cuidados mantienen la esperanza de ganar la batalla al enemigo microscópico, están los propios pacientes y la población en vilo que tienen como propósito, resistir los embates con la fuerza de su voluntad. Resuena en este trance de la humanidad la canción acogida como un himno: Resistiré: “.. y aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en  pie”.

Referencias.

Milka Waltari. Obras completas. Sinuhé el Egipcio. Editor Luis de Carlat, Barcelona, 1958.

Noah Gordon. El médico. Roca Editorial de Libros, Barcelona. 2009

Imagen: https://bit.ly/2ZeHqdW

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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