Qué lejos estamos

Algo de progreso hubo en los últimos años en la lucha por erradicar la violencia contra la mujer, pero llegó Covid-19 con sus encierros forzosos y eso se perdió.

Sabemos que una de las poblaciones más afectadas por la pandemia son las mujeres, quienes con las cuarentenas a lo largo y ancho del mundo se han visto obligadas a estar encerradas por meses interminables con sus peores enemigos. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Mujer ha definido ese tipo de violencia como la pandemia en la sombra, “una pandemia que va a perdurar mucho más allá del mismo virus”, según afirma Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de la organización.

Con el fin de convocar a un “cese al fuego en el hogar” el secretario general de la ONU, António Guterres, logró un acuerdo entre 150 países para que incluyeran dentro de sus estrategias de lucha contra el covid, planes específicos para responder a la crisis. Tristemente solo 48 de esos países respondieron con la creación de refugios, líneas de atención y recursos para la lucha.

De ahí que la ONU lanzara la semana pasada una coalición de la sociedad civil, gobiernos, juventudes, sector privado y filantropías para establecer una agenda y la consecución de recursos para erradicar la violencia contra las mujeres. Las acciones e inversiones serán anunciadas en el Foro Global de Equidad de 2021 en México y Francia.

Previo a eso desde luego era necesario volver a tratar de crear conciencia y con la campaña #16daysof activism (16 días de activismo), se busca una rápida respuesta a la “pandemia en la sombra”.

“Juntos debemos atacar la violencia masculina que afecta y perjudica a todos -familias, comunidades, sociedades y economías- y detiene todos nuestros esfuerzos por lograr la paz y asegurar derechos humanos y desarrollo sostenible. Necesitamos aumentar la responsabilidad y cuestionar las actitudes y el enfoque que habilitan la violencia. Debemos proveer los recursos para las organizaciones civiles que están en el frente” dice Guterres

La campaña está basada en cuatro pilares: Recursos para proveer servicios esenciales para combatir la violencia de género, prevención a través de campañas de movilización y políticas de cero tolerancia, respuesta a las necesidades de las sobrevivientes, recolección de datos para mejorar servicios, programas y políticas.

Ha sido una campaña 360 que cubre todas las redes sociales y busca resonancia en los medios de comunicación con un amplio contenido que soporta los cuatro pilares. Los testimonios de las sobrevivientes son quizá lo más impactante.

Sin embargo lo más útil son las 10 maneras como cada uno de nosotros puede contribuir, porque el problema es de todos: escuchar y creerle a las sobrevivientes; enseñarle a la siguiente generación y aprender de ellos; exigir respuestas y servicios adecuados; entender qué es consentimiento, porque ahí no hay líneas borrosas; aprender sobre abuso y cómo puede ayudarle a una mujer violentada; comenzar la conversación en sus redes, mostrando solidaridad; rechazar la cultura de la violación; contribuir a las organizaciones; no permitir el acoso o chistes y comentarios inapropiados; conocer los datos y actuar sobre ellos.

Yo desde luego estoy dedicada a mis 16 días de activismo pero es con una infinita tristeza porque me parece inconcebible que en este mundo presuntamente moderno estemos todavía exigiendo que no nos peguen, que no nos violen, que no nos denigren, que no nos acosen, sino que nos celebren y respeten.

Columna recuperada del diario El País
Foto de Andrea Piacquadio

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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