¡Qué dueños tan perros!

Me perdonaran los canes que en el mundo habitan por el título de este escrito. En justicia debería haberlo llamado “Qué dueños tan criminales”. Y es que no pueden calificarse de otra manera las personas que poseen sabuesos de razas peligrosas o de temperamento agresivo, y que actúan con irresponsabilidad en su cuidado.

Los riesgos generados por esta clase de animales son reconocidos y regulados en el  Código de Policia, el cual dispone  que linajes caninos como son el pit bull, rottweiler, fila brasileiro, bull terrier y unos cuantos más, deben ser objeto de medidas especiales de control habida cuenta de su agresividad. Algunas de esas razas inclusive fueron desarrolladas para atacar a como de lugar y hacer mal sin consideración. Provienen de criaderos que en el exterior  produjeron verdaderas máquinas de matar destinadas a las peleas con apuestas.

En general estos perros tienen gravada en su naturaleza la ira, la tendencia a responder con furia brutal a la más mínima provocación. Y atacan prevalidos de unas fauces trituradoras cuya capacidad de mordida se ha acrecentado mediante complejas combinaciones genéticas.

Lo que no quieren entender es que el pobre perro es un instrumento, como lo es un arma cualquiera, y el único responsable de su comportamiento es el propietario. Propietarios inconscientes que con frecuencia mantienen al animal estresado, confinado a una casa pequeña, un reducido antejardín o a un ínfimo apartamento. Propietatios que obran con indiferencia delictiva frente a la seguridad de vecinos y viandantes ya sean ancianos o infantes; propietarios que tratan de evitar el castigo eventual achacándole la culpa a seres que carece de voluntad y entendimiento.

Los casos que involucran mascotas peligrosas han venido multiplicándose. La semana pasada un pit bull atacó sin motivo a una bebe de diez y ocho meses produciéndole grave afectación facial, que ojalá no implique desfiguración permanente para quien apenas se abre a la vida. Hace días un conocido mío, quien trabaja en soldaduras especiales y necesita sus manos para desempeñarse, fue despojado de parte de un dedo de la mano derecha por el perro del vecino. Las secuelas de ese accidente impactarán su capacidad de generarse el  sustento por el resto de la vida.

Peor suerte tuvieron las señoras Rosa López del barrio República de Israel de Cali y Mary Hernández de Medellín. La primera, anciana de 87 años,  fue agredida y ultimada mientras dormía por un cachorro de raza peligrosa  en cuya compañía la pusieron a pernoctar. La segunda de las mencionadas tuvo el infortunio de caer en las fauces de unos canes que deanbulaban por la calle. Tambien en el barrio Brisas del Jardín de Medellin, murio un joven de 13 años al ser atacado por los traicioneros  lebreles de una tía.

El Código de Polícia adoptó normas sobre los canes peligrosos como son la obligatoriedad de registrarlos y ponerles trailla y bozal cuando están en sitios públicos. También dispuso multas por dejarlos sin control o por sus ataques, pero tales regulaciones al parecer no están teniendo efecto. Lo que en verdad se necesita es que en estos casos se apliquen  las normas del Código Penal sobre lesiones personales y homicidio, como lo han comensado a hacer los fiscales a cargo. Debe ser así porque el verdadero delincuene no es el perro iracundo  si no su dueño.

Imagen: https://bit.ly/2EMRfEO

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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