Proceso de paz con las FARC (2012-2016): Una perspectiva desde la política exterior de Colombia

La historia política del mundo ha estado marcada por una característica constante: Las guerras;[1] las cuales han transformado la sociedad, consumado a tribus y culturas, ocasionado masacres sin precedentes que hoy son contadas en los libros de historia. Las armas han sido los mecanismos y las balas la forma en como los ciudadanos defienden sus intereses y prioridades. Muchas veces estas actuaciones no son correctas y llevan a que se produzcan profundan tensiones que afectan a la sociedad en su conjunto.

El proceso de paz en Colombia tenía como objetivo no solo el hecho de “buscar”[2] la paz para la población; pretendía desmovilizar y re integrar a la sociedad a los miembros de la guerrilla más antigua del continente. Este fue un caso exitoso que desde su firma a la actualidad ha sido minado para su fracaso. Sin embargo, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (2010-2018)[3] logró proteger constitucionalmente un acuerdo que desmovilizaría al grupo guerrillero con el objetivo de que pudieran hacer política dejando a un lado las armas y la violencia.

En la coyuntura que vivió el mundo en el tiempo que duró el Proceso Colombia tuvo como uno de sus objetivos lograr el reconocimiento de la mayoría de países en su búsqueda de la paz y el favor político a nivel interno de las organizaciones internacionales para fortalecer unas conversaciones que a nivel nacional llevaron a la polarización y el aumento de las noticias falsas en redes sociales. La mediación de Cuba y Noruega y el acompañamiento de Chile y Venezuela fueron vitales para darle inicio a un Proceso de Paz en medio de la desconfianza de las partes y la expectativa a nivel nacional y en cierta parte mundial de lo que podía ocurrir frente a los acontecimientos sucedidos en otros procesos que el país ya había encarado con las FARC.

El apoyo contundente de países como Estados Unidos o Alemania y organizaciones como Naciones Unidas y la Unión Europa es el reflejo de la buena estrategia de política exterior que el gobierno Santos utilizó para fortalecer el acuerdo y así mismo dejar garantía de que el Proceso estuviera protegido al llegar al poder un gobierno opositor en las elecciones del 2018.

Quizás esa era una de las principales preocupaciones del ex presidente y así mismo logró consolidar una política internacional basada en el reconocimiento de Colombia como un actor garante de la paz. Finalmente al gobierno llegó el uribismo con un discurso de “acabar” con el acuerdo de paz lo cual representaría un retroceso sin precedentes para el país. Empero, en los casi dos años del actual gobierno a pesar de que se han intentado llevar a cabo reformas al acuerdo, estas han sido desestimadas por los entes legislativo y judicial  protegiendo un acuerdo que busca salvaguardar la transición de las armas hacia la política de los líderes de la guerrilla[4].

La conservación de la memoria es vital para el buen desarrollo de este Proceso y por eso el acompañamiento y garantía de los países que han hecho parte de las conversaciones es trascendental como un mecanismo de control para favorecer los acuerdos. Es lamentable  que a 2020 la política exterior del país haya retrocedido, puesto que se ha desconocido la importancia del rol de los países vecinos y así mismo torpeado diferentes iniciativas que buscaban favorecer la reinserción a la vida pública de los guerrilleros.

Amanecerá y veremos, pero por lo pronto el acuerdo de paz camina hacia un futuro incierto teniendo en cuenta el momento que vive el país y el gobierno que está en el poder.

[1] Según Murillo, “la tensión entre seguridad e inseguridad ha permeado la realidad en muchas regiones del mundo y a su vez, ha creado búsquedas incesantes para que las destrucción no sea la última salida. (2015, pp97)

[2]  “No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla” Eleanor Roosevelt.

[3] En el año 2012 en el primer gobierno del presidente Juan Manuel Santos se da inicio a las conversaciones de paz, que tendrían lugar en La Habana, Cuba hasta el año 2016.

[4] A partir de 2026 los ex guerrilleros y actuales miembros del Senado y Cámara deberán realizar campaña para ser elegidos por los colombianos en las elecciones legislativas para el periodo 2026-2030.

Fuente imagen: https://bit.ly/32dWUjV

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

Deja un Comentario