¡POR FAVOR! #NegocienYA

Usted va a leer un escrito que no tiene los parámetros de una columna de opinión o algún experto dirá que es poco serio. Será desde las emociones, desde la pasión, y tal vez, visceral en algunos momentos. Esto es para nada recomendado pero en los párrafos siguientes podrá encontrar un sentimiento básico que tiene usted y que tengo yo; que tenemos todos independientemente de cómo vemos y nos pensamos la vida en el país.

El pasado jueves 17 de enero, en la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander, estalló un carro-bomba en el que lamentablemente se perdieron 21 vidas y más de 60 que fueron víctimas de la gran explosión. Esto es bien sabido por todo el país. Por otro lado, en menos de 24 horas, la Fiscalía General de la Nación y el propio Presidente de la República, Iván Duque, señalan como responsables al ELN (Ejército de Liberación Nacional) y 4 días después, a través de un comunicado este grupo guerrillero reconoce la autoría de los hechos.

En aproximadamente 24 horas después de este atentado, el Presidente Duque anuncia que se rompen las negociaciones de paz con el ELN (Ejército de Liberación Nacional), los canales de comunicación con el gobierno nacional y se re-activan las órdenes de captura a los jefes guerrilleros negociadores que se encuentran en Cuba. Por otro lado, a su vez, esta organización guerrillera dice que la guerra ya no será en las zonas rurales sino también en las zonas urbanas; y en poco tiempo, Twitter les cancela las cuentas en esta red social.

¡A ver, señores! Aquí parece que hay algo que no recuerdan y no comprenden la dimensión histórica para el país: primero, se firma en 2016 un Acuerdo de Paz con las extintas FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias del Común – Ejército del Pueblo), la guerrilla más antigua del continente y potente en cuanto a sus acciones militares; segundo, por primera vez en la historia de Colombia respecto a los intentos de negociaciones de paz con las FARC-EP, las víctimas son el centro de las conversaciones; tercero, el día 27 de junio, aproximadamente 12.000 ex-combatientes hicieron dejación de sus armas ante la ONU, las cuales fueron almacenadas en contenedores; cuarto, según cifras publicadas el 10 de julio en la cuenta de Twitter del Hospital Militar Central de Colombia, entre el 2011 y el 10 de julio de 2017, se redujo el 97% de heridos en combate (Ministerio de Defensa, 2017), es decir, pasamos de 424 a 12, respectivamente y; quinto, no les parece suficiente que cientos de colombianos se salvaron de que sus familiares los lloraran por enterarse de que fueron dados de baja o muerto en combate.

Señor Presidente, por favor, reconsidere su decisión. Podría iniciarse un nuevo ciclo de violencia. La solución militar es fallida de entrada. Más de 50 años de enfrentamiento militar con las FARC-EP no lograron los resultados anteriormente mencionados, solo se obtuvieron lamentables consecuencias, como los muertos tanto de un lado como del otro, desplazamiento forzado interno, aumento de la pobreza, masacres, etc. Señor Presidente, por favor, reconsidere su decisión. Ya no hay más vidas que perder; ya no hay más lágrimas que limpiar; ya no hay más sangre que derramar.

Señores del ELN, por favor, reconsideren sus decisiones. Reconsideren sus acciones militares. Hay una sociedad civil que reclama que ustedes se sienten de nuevo a negociar. Ya más muertos no hay. Ya más generaciones que sacrificar, no hay. Ya más juventudes con grandes talentos pudriéndose empuñando un arma, no hay. La paz se construye con el diálogo. Ni ustedes han podido tomarse el poder, ni el Estado ha podido someterlos. Es un fratricidio absurdo. Recuerden que en la agenda de conversaciones, ustedes insistieron en que la sociedad civil tuviera un papel protagónico, así como lo fue las víctimas en la mesa de conversación con las FARC-EP; les aseguro que esa sociedad, las víctimas directas, las víctimas en las zonas donde más se ha sentido el conflicto, las víctimas en las zonas rurales – especialmente –, y quienes creemos en un mejor país, los jóvenes que no perdemos la esperanza, celebraremos si ustedes se sientan a negociar. Queremos verdad, reparación y garantías de no repetición.

A los países garantes y acompañantes del proceso de paz con el ELN, (Cuba, Chile Noruega y Brasil), por favor, intermedien en la mesa y garanticen la continuidad de la misma.

Querida o querido lector, por favor, lo invito a que salvaguardemos lo que hemos logrado. No dejemos que nada ni nadie nos quite la esperanza de hacerlo cada vez mejor. Habremos fracasado si claudicamos ante el miedo y el terror que los empresarios de la guerra quieren imponernos.

Si esto no es suficiente, recordemos los que dijo el domingo 20 de enero, el tío de César Alberto Ojeda Gómez, joven cadete de 22 años, víctima del atentado en Bogotá; pronunció estas palabras en el Aeropuerto Internacional Palonegro de Bucaramanga, en medio de los honores de recibimiento: “Son estas cosas las que uno no se explica porqué suceden. A él lo vimos nacer y también como crecía junto a sus padres” (…) “Hoy somos nosotros, mañana serán otros, por eso hay que pensar en la paz. Tiene que haber la paz, suspendiendo diálogos no se soluciona nada”.

Exijámosle al Presidente Duque y al ELN que… ¡POR FAVOR! #NegocienYA.

 Fuente Fotografía: www.pensandoamericas.com

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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