Plan de movilidad y motos

En buena hora el alcalde Armitage expidió mediante decreto el Plan Integral de Movilidad Urbana. Es una normativa cuyo éxito dependerá de la sensatez de su contenido y de las calidades del funcionario a cuyo cargo esté la gerencia del asunto.

El Plan de movilidad representa la manera adecuada de encarar los problemas crecientes relacionados con el tráfico y el desplazamiento vehiculares. Y es que los usuarios de transporte privado dentro del perímetro urbano de Cali pierden 125 horas al año en las congestiones viales (Inrix Index). La cifra corresponde a casi diez y seis jornadas laborales.

Los efectos económicos y sociales de los trancones son tomados en Colombia como un hecho natural, algo que fatalmente se debe sufrir habida cuenta de nuestra incapacidad nacional para organizar los asunto públicos. El peor ejemplo es el de Bogotá, donde se estima que por cuenta de los trancones un habitante pierde 272 horas al año, o sea treinta y cuatro jornadas laborales. Se trata de una cifra inhumana cuya ocurrencia ni de lejos podemos aceptar los caleño y que debemos prevenir desde ya.

Una de las razones para que el asunto no se afronte  es la falta de información integral sobre los costos asociados a la lentitud en los desplazamientos. Esos costos que en términos colectivos pueden ser  abrumadores, proceden de los mayores consumos de combustible; mayor desgaste del equipo automotor; contaminación atmosférica y enfermedades relacionadas; perdida de tiempo productivo y recreativo; estrés que es causa de accidentes y conductas agresivas, facilitamiento de robos en las vías.

Estamos pasados de que se lleven a cabo  evaluaciones rigurosas e independientes con respecto al impacto de esos factores. Seguramente descubriríamos que al controlar o eliminar los trancones y las talanqueras en el  desplazamiento motorizado, los ahorros monetarios y el efecto positivo en la calidad de vida de los ciudadanios serían infinitos. Además, al disponer de información confiable  se podría presionar para que se mejoren las políticas publicas relacionadas con la materia.

El Plan de Movilidad contempla entre otras estrategias la aplicación en corto plazo del pico y placa para las motos. Aunque ciertos concejales han saltado a criticar la medida, es necesario entender que en época electoral algunos de esos personajes apenas se interesan por atraer electores, y dejan de lado la conveniencia general.

El crecimiento desbordado de las motos, la falta de conocimiento sobre las normas y la impericia de buena parte de esos conductores contribuyen en gran medida al caos, a lo que Carlina Toledo llama “desmadre”, de la movilidad. Y es que sobre los motociclistas no se puede seguir teniendo una mirada tan paternalista. Ellos son personas que en buena hora se han incorporado al sistema productivo, pero tienen que crecer como ciudadanos concientes de las normas aplicables y de sus deberes. A ellos como a todos los habitantes les corresponde  poner su cuota de esfuerzo para el bienestar colectivo, tal y como lo hacen los propietarios de otras clases de vehículos.

Además el pico y placa para las motos incrementaría sustancialmente la utilización del sistema de transporte masivo, importante aporte para salvar el MIO ahora que la administración municipal ha aumentado la flota y esta comprometida a fondo con la mejora del servicio.

Imagen: https://bit.ly/2RjE4jA

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

Deja un Comentario