Plan de desarrollo y gestión eficaz

El Plan de Desarrollo presentado por el alcalde Ospina tiene muchos aspectos destacables. Parte de una buena caracterización de la ciudad, de su estructura humana y sus oportunidades; pone el énfasis en el campo social y contempla proyectos que en general son pertinentes.

Pero si bien el instrumento persigue soluciones deseables, es necesario que estas se produzcan con apego a la institucionalidad, respeten la voz del Concejo, el organismo llamado a debatir y decidir sobre cada uno de los contenidos. Por eso inquieta la solicitud de facultades extraordinarias y abiertas, encaminadas a que el gobierno pueda resolver a voluntad sobre aspectos sensibles como son los que involucran la propiedad privada y el nivel de endeudamiento municipal.

Este tipo de preocupaciones explican las reservas expresadas por la concejal Diana Rojas. Afortunadamente sus reparos fueron aceptados por el alcalde en lo referente a la modificación del POT, con lo cual se evitó una posible violación de la ley. En todo caso los poderes pedidos deben revisarse minuciosamente por los concejales, al fin y al cabo ellos son los responsables frente a la Justicia si delegan lo indelegable, y corresponsables ante la opinión si las atribuciones concedidas son mal utilizadas.

Hay un aspecto en el que Ospina y el Concejo podrían dejar huella. Me refiero a la mejora en la gestión de los asuntos de la ciudad; a la cualificación de los servicios prestados por sus dependencias; a la introducción de estandares de desempeño. Los habitantes estamos hartos de la burocracia desbordada e inoperante, la cual medra en algunos despachos.

Con claridad debe decirse que en cuanto a calidad y agilidad del servicio la reforma administrativa reciente dejó graves vacíos. Ahora es inaplazable poner a raya a quienes no tienen los méritos ni condiciones para el servicio público, y a cambio atraer los mejores profesionales caleños. El remedio implica adoptar sistemas de selección basados en la formación y la experiencia, así como introducir procedimientos para la evaluación de la actividad laboral.

El sentido de urgencia sobre esta materia queda claro al considerar que de tiempo atrás en el municipio la mayor parte de las vinculaciones obedecen a cuotas o compromisos políticos, los cuales se materializan a través de los llamados ‘contratos temporales de prestación de servicios’.
Una fórmula que produce falta de compromiso, afecta la memoria institucional y resulta oprobiosa incluso para los mismos contratistas: lo usual es que la vinculación y pago de estos servidores se efectúe tardíamente, a ruego, mientras viven expuestos a los sablazos de las estructuras politiqueras.

Un segundo aspecto que el Plan debería impulsar es el de la creación del Área Metropolitana. Cali se ha convertido en una ciudad región conformada por municipios interdependientes, donde son necesarios mecanismos planificadores y de gestión conjuntos. El Área es la vía constitucional que permite coordinar el desarrollo convergente de los conglomerados urbanos, racionalizar los servicios públicos y ejecutar obras de interés común.

El Partido Verde que gobierna también en Palmira y Jamundí, tiene la responsabilidad histórica de actuar con visión del Estado y propiciar la integración de los tres entes territoriales en un esquema como el mencionado.

Imagen: Augusto Ilian

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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