A pensar en GRANDE a Cali

Hacia finales de los años 1940, el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez trató -sin éxito- de realzar su prestigio a través de la transformación urbanística de Bogotá. Gracias a los oficios de la diplomacia colombiana, el famoso arquitecto suizo-francés Charles Edouard Jeanneret- Gris, mejor conocido como Le Corbusier, en compañía de reconocidos arquitectos colombianos como Rogelio Salmona, formuló lo que se conocería como el Plan Director de Bogotá, que delineaba la ruta que debería seguir la capital colombiana. Parcialmente adoptado, es difícil establecer que, si se hubiera seguido al pie de la letra, la historia de la ciudad sería distinta, toda vez que su presente proviene de decisiones equívocas -y otras no tanto-. Pero lo que sí es cierto es que la idea de pensar a la ciudad para el presente y el futuro, como lo hizo Le Corbusier, es acertada y en Cali deberíamos adoptarla.

La primera consideración para pensar en el futuro de Cali es que, sin duda alguna, la debemos pensar como una ciudad integrada a la región. No se trata de propiciar un crecimiento desbordado de la zona urbana sino de precipitar la integración estratégica entre las distintas ciudades de la región, lo cual se logrará a través de un sistema de transporte que permita la conexión rápida y eficiente de las distintas subregiones desde y hacia la capital. En este sentido, si la dirigencia regional logra pensar en grande, un tren regional debe ser una prioridad para la movilización de pasajeros y cargas. Paradójicamente, es tomar el ejemplo del pasado -cuando en tren se podía viajar de Cartago a Cali por vía férrea- pero adaptado a las exigencias de un Valle del Cauca internacionalizado e integrado al mundo. Un tren que atraviese a Cali y permita la conexión rápida con Jamundí, Yumbo, Palmira o Cartago sin duda sería un impulso para la ciudad- región. Aquí se exige el compromiso de la nación, de la Gobernación, de las alcaldías y del sector privado. Una coordinación institucional que hoy aún es débil en muchos sentidos.

La Ciudad-región debe pensarse como una relación simbiótica: cada uno de sus componentes fortalece sus ventajas competitivas y a través de unos mecanismos de coordinación entre las instituciones del Estado en sus distintos niveles, se consigue maximizar los beneficios. Por ejemplo, Cali con sus fortalezas en servicios profesionales, Jamundí con la agroindustria o Buenaventura con los servicios logísticos. Y esto, con una adecuada red de transporte multimodal, sería posible. Y en esto debemos ser enfáticos: Cali será más fuerte y los beneficios de la aglomeración serán mayores si evitamos el abarrotamiento y la concentración en un solo punto y más bien aprovechamos las ventajas geográficas y la especialización con la que ya cuentan algunos municipios y subregiones.

Para lograr esto, se debe terminar la desconexión entre las dos entidades más importantes de la región: la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali. La coordinación entre ambas es el primer paso que debe darse para sacar adelante el proyecto de ciudad-región y hacer una provisión más eficiente de bienes públicos. Esto ya debía ser una prioridad si se considera que en Cali vive la mitad de la población del departamento. No obstante, hasta el momento han primado más los intereses políticos que la posibilidad de un trabajo armónico. Con insistencia hay que subrayar la importancia que el Gobernador y el Alcalde se vean a sí mismos como parte de un mismo equipo y no como un rival de patio. Eso dejarlo para el Deportivo Cali y el América.

¿Y dentro de Cali qué se requiere? Para el desarrollo de nuevos proyectos privados, entre ellos los inmobiliarios, se requiere que la ciudad plantee una guía para su crecimiento. Ahí, la noción de Le Corbusier adquiere sentido. En Cali contamos con muy buenas universidades que pueden aportar para la gestación de un plan que dibuje a la ciudad pensada hacia adentro y hacia afuera -eje de la ciudad región, justamente-, para lo cual es importante definir el aprovechamiento máximo del suelo, el transporte público y la sostenibilidad ambiental como tres prioridades grandes para la próxima década.

La Cali de hoy es el fruto de decisiones, unas equívocas y otras acertadas, pero estamos llegando al punto donde resulta indispensable asumir el reto de pensar a la ciudad como un espacio que brinde bienestar y calidad de vida, pero, además, como una urbe que esté al nivel de las grandes capitales del mundo, innovadora, atractiva para los negocios y el turismo y un referente internacional que atraiga, desarrolle y explote talentos, exporte bienes y servicios con alto valor agregado y donde siempre sea hermoso nacer y vivir, como lo dice ese estribillo que tanto nos emociona.

  * Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

* Foto extraida  de FB – Fotos y Videos Aéreos

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