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El odio se salió de madre

Sí, el odio se salió de madre, ¡Que Dios nos proteja!

El nombramiento de Francisco de Roux como presidente de la Comisión de la Verdad está dejando en claro la magnitud del odio enquistado entre los colombianos. Un odio visceral que toma como disculpa el proceso de paz y el Acuerdo para llegar mucho más allá. El intercambio de ideas en materia política se ha vuelto imposible. Infinidad de ciudadanos de izquierda y de derecha, e incluso varios que dicen tener talante liberal ven como apátridas, traidores y enemigos a quienes no comparten sus ideas.

Francisco de Roux está empezando su tarea en medio condiciones difíciles. Para comenzar hay quienes opinan que la Comisión de la Verdad fue imposición de unas Farc deseosas de lavarse la cara y enlodar a las personas de bien. En segundo término, el Gobierno ha sido incapaz de explicar que los testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad no pueden ser usados por la Jurisdicción de Paz (JEP).

A lo anterior se suma que una de las integrantes de la Comisión antes de ser designada, había saludado entusiasmada el nacimiento del partido de las Farc, mientras otra se había despachado contra el jefe del Centro Democrático. Francisco es consciente de estas circunstancias y frente a ellas reaccionó con una estrategia surgida desde la dimensión espiritual que él vive a profundidad: convocó a los miembros de la Comisión de la Verdad a un retiro de reflexión con el fin de ganar un entendimiento compartido, poniendo en el centro la misericordia y el ánimo de reconciliación.

Por cuenta de esta responsabilidad que él no buscó, Pacho se ha transformado en cabeza de turco de quienes abominan del proceso de Paz. Por eso desde la derecha radical comenzaron a lloverle toda clase de epítetos: guerrillero sin fusil, comunista abyecto, personaje al que sería mejor ver muerto.

Tratándose de afirmaciones atizadas por la ignorancia y que crean riesgos para el destinatario, vi la necesidad de publicar una semblanza de su vida. Me sume a las expresiones de otros opinadores, varios de este diario, como Luis Guillermo Restrepo, Jorge Restrepo Potes, Alfredo Carvajal, Luis Felipe Gómez y Pedro Medellín, quienes han abordado el tema.

Mi texto se enfocó hacia episodios que dan cuenta de la integridad e independencia de Pacho, como aquel cuando la guerrilla estuvo a punto de fusilarlo bajo la acusación de llevar el capitalismo al Magdalena Medio a través del Programa de Desarrollo y Paz. U otro en el cual los paras le montaron un atentado del que fue salvado a última hora por el cabecilla Julián Bolívar. También mencioné aquella circunstancia en la cual obtuvo el respaldo del entonces presidente Uribe para los comandantes militares que golpeaban por igual a la subversión y a los paramilitares. Estos hechos coincidieron con el asesinato de treinta colaboradores del Programa de Paz por parte de los grupos alzados.

El escrito que menciono fue compartido por Uribe en las redes sociales. Y, ¡oh sorpresa! Mientras algunos aprovecharon para injuriar de nuevo a Francisco, otros llegaron a atacar al ex mandatario con frases destempladas por compartir el texto: “¿Uribe defendiendo al narco Farc de Roux?”; “¿Qué está pasando? ¿se mamertió Uribe?”

Mejor dicho, la extrema reaccionaria que anda suelta por el país, está dispuesta incluso a morderle la mano a Álvaro Uribe. Sí, el odio se salió de madre, ¡Que Dios nos proteja!

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la Corporación Consorcio Ciudadano.
** Publicado en El País Cali.

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