Noches de radio en paz

Decidir la programación de una emisora musical en tiempos de Ipods, Itunes y Spotify es un reto que exige creatividad. Cuando trasladé toda mi música de cederrón al Ipod quedé con la sensación de que las emisoras musicales estarían en vías de extinción.

Han pasado más de 15 años y aún no se acaban. Por más que una persona tenga acceso a toda la música posible a través de internet, el arte de la programación de música radial sigue estando vivo.

Nunca fui tan consciente de esto hasta que tuve un par de conversaciones con oyentes de trincheras opuestas de la guerra en Colombia. Fue en momentos distintos.

Aclaro que no tiene las dimensiones de “La guerra de los mundos”, ese clásico episodio radial de la serie “The Mercury Theatre on the Air”,  emitida  y narrada por Orson Welles, cuando en un domingo  de octubre de 1938, sin saberlo, creó en la mente de una multitud de oyentes una invasión extraterrestre que causó conmoción y pánico.

Mi historia más cercana y llena de significado tuvo lugar en las montañas del Valle del Cauca en plena época del conflicto:

Hace años pude conversar con algunos soldados apostados en el Batallón de Alta Montaña Rodrigo Lloreda Caicedo, que al enterarse de que yo trabajaba en Javeriana Estéreo Cali 107.5 F.M. me contaron con estusiasmo que en las largas noches de guardia solían sintonizar la emisora,  pues disfrutaban su programación de rock y pop clásico cuidadosamente seleccionada. Y que era un aliciente en medio de la tensión de la oscuridad y la incertidumbre de la guerra.

En otras palabras, estaban escuchando a un John Lennon cantandoImagine all the people living life in peace o a U2 con su Bono entonando I’m not afraid of anything in this world..” en ese potente tema: “You’ve got to get yourself together, You’ve got stuck in a moment and  now you can’t get out of it”.

Hasta aquí la mitad del relato que le falta la versión de los guerrilleros. Versión que sin buscarla la encontré el año pasado cuando un joven excombatiente  de las montañas de la cordillera central, en el Páramo de las Hermosas, me contó con estusiasmo que en las largas noches de guardia solía sintonizar la misma emisora pues disfrutaba su programación de rock y pop clásico cuidadosamente seleccionada. Y que era un aliciente en medio de la tensión de la oscuridad y la incertidumbre de la guerra.

Tenían en común que estaban en un conflicto que no les pertenecía y que querían estar fuera del mismo. Y que escuchaban la misma música, de la misma emisora, en el mismo Valle del Cauca.

Siguiendo con el himno de John Lennon, Imagine, “You may say I am a dreamer, but I am not the only one..”, espero que  cada vez tengamos más música que ayude a ser tolerantes y comprensivos con quienes son diferentes a uno,  vivir y dejar vivir en paz a los otros, en un país donde de seguro cabemos todos. Quizás necesitemos más música, más diálogo y menos confrontación política y armada.

Como todo, algún día no estaré más frente a la programación de una emisora. Pero he decidido que esta pequeña historia formará parte de mis activos más valiosos, pues qué bueno  que en medio del traqueteo de la guerra, las ondas sonoras de la radio hayan sembrado paz  en los corazones y hayan reconfortado a estos jóvenes guerreros.

Imagen: https://bit.ly/2Uvql9A

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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