LOS IMPUESTOS Y LA DEBACLE ECONÓMICA COLOMBIANA

Las economías a lo largo de la historia han encontrado sus puntos máximos de prosperidad cuando han concurrido al menos en dos situaciones especiales, esto es: un escenario de libertad de mercado absoluta y una tasa impositiva sustancialmente baja. Para no entrar en debates económicos ni políticos, es pertinente atenerse a las cifras: Colombia es el país que tiene la tercera tasa impositiva corporativa más alta de la región, específicamente el porcentaje de impuestos y contribuciones que pagan las empresas colombianas según PricewaterhouseCoopers equivale al 69,8%; esto es: 22,2% por concepto de ganancias; 18,6% por concepto de impuestos laborales y el 29% restante por otra multiplicidad de pequeños, innecesarios y engorrosos tributos.

En la práctica, que las empresas legalmente constituidas en nuestro país tributen casi a una tasa del 70% equivale a afirmar que en Colombia se expropia de manera indirecta las utilidades generadas por los empresarios, máxime cuando el 90% de las sociedades del país se enlistan dentro de la categoría de pequeñas y medianas empresas.

Los índices económicos son desalentadores, para ponerlo en cuestiones numéricas: en Colombia existen 2.540.953 pequeñas y medianas empresas que representan el 30% del PIB y que a su vez, emplean a más del 65% de la mano de obra del país; sin embargo, más del 50% de estas empresas quiebran después del primer año de constituidas y solo el 20% sobreviven al tercer año.

El genocidio empresarial que se vive en Colombia es monumental; podría uno afirmar que Colombia es un gigantesco campo de exterminio a la iniciativa privada organizada en donde las pequeñas, medianas empresas y los emprendimientos carecen en un 62% de acceso al mercado crediticio. Lo anterior, aunado a la excesiva carga tributaria y burocrática hace casi imposible la generación de ingresos, utilidades y la ulterior contratación de mano de obra laboral.

Mientras tanto, el resto del mundo civilizado se ha dado cuenta, -como si de una epifanía se tratara- que la baja de impuestos y la eliminación de trámites inanes es la herramienta clave para potenciar la riqueza y el desarrollo. Lo hicieron en los años setenta los tigres asiáticos; lo hizo Estados Unidos en el 2017 y ahora Austria, país que recientemente aprobó la baja tributaria más alta de su historia. Los resultados saltan a la vista; los tigres asiáticos son los países per cápita más ricos y desarrollados del mundo;  Estados Unidos tiene la tasa de desempleo más baja desde 1965 y Austria, ya veremos cómo termina, pero lo cierto es que de antemano podemos anticipar un resultado exitoso.

Mientras Colombia no empiece a descentralizarse, a reducir sustancialmente el tamaño de un Estado paquidérmico, corrupto y burócrata, y mientras no se vea al empresario como a un agente de desarrollo, riqueza y progreso seguiremos siendo un país pobre lleno de politólogos, sociólogos, antropólogos y de todos los ólogos que no producen sino pobreza y demagogia.

Imagen: https://bit.ly/2Q3gbfH

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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