Lo que importa es la Paz

Me parece algo extraño escribir estas palabras después de haber hecho un recorrido tan riguroso de la solicitud de extradición en el caso Santrich y después de haber criticado al Partido Verde por su postura infantil y oportunista ante su posesión en el Congreso.

No voy a simular que es normal que un Congresista de las FARC que está siendo investigado actualmente por la Corte Suprema de Justicia desaparezca por más de tres (3) días sin dar ningún tipo de explicación sobre su paradero, especialmente con una audiencia indagatoria programada en tan solo una semana.

Es cierto que en un sentido estricto aún no ha sucedido “nada”, pues los desmovilizados de las FARC no tienen restricción de movilidad en territorio colombiano y no están obligados a usar sus esquemas de seguridad, como si de supervisores se tratara. Pero, en un sentido simbólico este tipo de acciones impactan en la opinión pública y evocan escenarios como el de Romaña y El Paísa.

El Acuerdo de Paz es frágil, siempre lo ha sido. Poco importa el blindaje jurídico que obliga a respetarlo si igual el uribismo es capaz de imponer un presidente monigote, cuya principal acción de gobierno es atacar las instituciones de la justicia transicional a través del desfinanciamiento y la desacreditación. Poco importa que las FARC hayan entregado sus armas y se hayan desmovilizado si siguen creciendo las Disidencias y el ELN, producto de la inseguridad jurídica (y la inseguridad en general) de este país.

Pero, si a eso le sumamos los actos simbólicos de líderes tan visibles como Santrich, el apoyo volátil e inconstante de la opinión pública terminará por difuminarse, dejando en evidencia la veracidad del viejo adagio popular: “todo lo malo es susceptible de empeorar”.

Ahora, no dudo que Santrich ha sido víctima, hasta el momento, de un mal accionar de la Fiscalía General de la Nación. Lo que derivó a escenarios de reclusión injustificada y en el presunto intento de suicidio en la cárcel La Picota.

Pero, incluso con estos referentes, no podemos negar que los tribunales (ordinarios y transicionales) han actuado de manera correcta, ordenando su libertad, permitiendo su posesión como congresista y trasladando la competencia del caso a un árbitro imparcial.

Me veo tentado a intentar dilucidar las razones por las cuales Santrich decide esfumarse una noche sin avisar a su esquema de seguridad y a no aparecer en los días siguientes. Pero soy plenamente consciente de que eso no es lo importante. No importan sus razones, ni si estaban justificadas o no, ni si eran legales o no. Lo que importa es el Acuerdo de Paz y este se protege a través de vías jurídicas y actos simbólicos.

Si Santrich no aparece a la audiencia indagatoria del 9 de julio de 2019, se deben activar los mecanismos necesarios para emitir la orden de captura y retirarle los beneficios a los que tienen derecho los desmovilizados.

¿Y si aparece?

Esperaría que sus copartidarios le dieran una buena reprimenda y se aseguraran de comunicarle que sus acciones simbólicas impactan en la frágil credibilidad del proceso de paz.

En cualquier caso, no perdamos de vista lo importante.

Imagen: https://bit.ly/2JjT4dM

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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