• Lo público es demasiado importante para dejarlo en manos de oportunistas y politiqueros

Lo que el Agua se Llevó

El pasado mes de septiembre dejó un record para la ciudad de Cali: el corte de agua más prolongado por cuenta de la detención de las operaciones de las plantas de tratamiento que toman las aguas del río Cauca. La razón: los niveles de oxígeno fueron extremadamente bajos, ante la altísima turbiedad presentada por el afluente. Pocas horas después, se constató que la causa no provenía del norte del departamento del Cauca, como usualmente ocurre con las empalizadas y sedimentos que arrastran los ríos contribuyentes, sino que estaba en el sur de la capital del Valle del Cauca. Debido a la intensidad de las lluvias, las aguas del canal interceptor sur, que ve la luz a la altura de la Galería de Santa Elena, arrastraron cientos de kilos de residuos sólidos dejados en las canales de aguas lluvias que conforman la red de la ciudad y fueron llevados hasta las aguas del río del cual se toma el recurso para abastecer al 70% de los caleños. Es decir, los desechos de los ciudadanos fueron a parar a los canales de aguas lluvias, cuando estas llegaron los arrastraron y causaron que nos quedáramos sin agua varias horas.

A lo largo de los últimos meses, algunos sectores han advertido de la lamentable inconveniencia de tener una cloaca al aire libre -como lo es el canal interceptor sur- llevando las aguas servidas del sur de Cali al río Cauca. El panorama es relativamente sencillo de explicar: el Canal Interceptor, antes conocido como el Canal CVC Sur, recoge las cargas contaminantes de la red de canales de aguas lluvias, de los ríos Meléndez, Lili y Cañaveralejo y de las conexiones irregulares de inmuebles. A esto se suman los desechos sólidos que diariamente les vierten a las aguas del canal de forma inconsciente. Así las cosas, el canal arrastra toda esta podredumbre hasta el sector del corregimiento de Navarro, donde desemboca en el río Cauca; al cabo de unos pocos kilómetros, la bocatoma de Puerto Mallarino capta las aguas para su tratamiento y entrega como líquido apto para el consumo humano a más de un millón y medio de personas.

Este asunto reviste una importancia que quizás para el observador desprevenido no es perceptible, excepto en los episodios de contaminación que se acentúan en las épocas de lluvias. No obstante, para la sostenibilidad de una ciudad que alberga a dos millones y medio de personas es realmente preocupante que no exista suficiente conciencia para afrontar el problema de las basuras en los canales de aguas lluvias, la situación lamentable del Canal Interceptor y del río Cauca a su paso por Cali, donde recibe la mayor carga contaminante en sus 1350 kilómetros de longitud.

En mi caso particular, tuve la oportunidad de intervenir ante la Asamblea Departamental y de enviar propuestas al Concejo de Cali durante el estudio de los planes de desarrollo locales, para resaltar la importancia de este asunto en aras de garantizar la disponibilidad de agua para el consumo humano, para el equilibrio ambiental y la conservación de la fauna y la flora abundante en nuestra región. Sin embargo, del tema no quedó nada en estos documentos, perdiéndose una oportunidad valiosa para la ciudad y la región. Y aquí va implícito un tema de protección ambiental, de planeación urbana y de cultura ciudadana: finalmente pasa por las manos de cada ciudadano evitar que nuestras fuentes hídricas sigan siendo grandes cloacas al aire libre. Pero para eso, también necesitamos la determinación de la dirigencia regional.

*Este es un espacio libre que refleja únicamente la opinión del autor y no compromete la opinión o la identidad de Consorcio Ciudadano
* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

Deja un Comentario