La urgencia del desarrollo industrial

La actualidad económica nacional está enfocada en el aumento del desempleo que se ubicó en el 9,2%, la tasa de interés que se mantiene en el 7,5%, y el precio del barril de petróleo que tiene preocupados a los responsables del presupuesto nacional y todo esto es producto de la ya estudiada y conocida dependencia de nuestra economía frente a las situaciones a nivel internacional. Históricamente no hemos tenido mayor opción que compartir las altas y las bajas de los movimientos económicos globales, que nos han beneficiado cuando los precios del petróleo y el café suben, y nos afectan profundamente cuando estos decaen o cuando la tasa de cambio no nos favorece. Lo curioso de esto es que los gobiernos siempre han optado por vanagloriarse y hacer propias las situaciones ventajosas, y culpar a la oposición y la mala suerte de las situaciones desfavorables; y nosotros como país nos hemos tomado como coyuntural lo que ya es un ir y venir cíclico.

El período económico actual es nefasto: desempleo alto, crédito caro y los ingresos de la nación por el piso, acompañados de una reforma tributaria que recae sobre la clase media y permite cubrir urgencias más que marcar derroteros de desarrollo económico a mediano plazo. No queda entonces de otra que insistir en la toma de medidas que nos permitan tener independencia económica, y ello implica mayor protagonismo en el panorama internacional, algo que no se logrará si no tenemos una industria realmente fuerte. Depender menos de los productos externos, que la generación de empleo dependa en mayor medida de nuestras actividades empresariales, y generar para el Estado fuentes tributarias fuertes y diferentes al fruto de las materias primas, es una tarea urgente si Colombia quiere realmente encaminarse en una senda de desarrollo que ataque de frente la falta de innovación, el desempleo, la dependencia internacional y la arcaica estructura tributaria que tenemos. Con esto no se está pidiendo resucitar el modelo cepalino, se propone que Colombia emprenda un proyecto de desarrollo a mediano plazo, donde el emprendimiento empresarial sea una verdadera alternativa, y donde podamos encontrar de a poco nuestro propio camino.

Si Colombia sigue con el manejo económico actual, no empeorará, pero tampoco mejorará, simplemente prolongará el letargo de una nación que camina pero no avanza, y para comprobarlo basta con revisar la evolución de nuestros indicadores de desigualdad social, empleo, producción tecnológica relevante, y nivel educativo a nivel mundial. No es un asunto de opinión ni de postura política, simplemente la idea de pensar en una nación con una economía fuerte y una industria débil es desde su concepción un absurdo.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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