La paz restituyendo la dignidad herida

Cuando me preguntan sobre el modo en que la paz puede restituir la dignidad herida de tantas comunidades del país a lo largo de su historia, se viene a mi cabeza una imagen de esperanza, fortaleza, confianza y fe que cuando la humanidad es consciente, se une y crea un colectivo es posible la transformación y la construcción de nuevas cosas.

Soy consciente de que cargamos con una historia no solo social y política sino religiosa que representa un porcentaje muy grande desde nuestra crianza, cultura y creencia. Aun en la actualidad las decisiones de estado se ven influencias por la Iglesia, los ciudadanos confían y creen en la palabra que presentan los representantes del dogma católico, no en vano dentro del grupo de influyentes y negociadores del proceso de paz hacen presencia representantes de la Iglesia.  Considero que cuando hablamos de paz y de posconflicto en una sociedad como la de Colombia debemos quitarnos la venda de los ojos de lo que nos dejó la influencia española con el poder y oligarquía que representa la iglesia, pues somos nosotros mismos quienes alimentamos y otorgamos el poder de a la Iglesia.

Dando este primer paso de abrir la mente y confiar no solo en la iglesia, sino en otras instituciones y en la comunidad misma, lograremos emprender el camino hacia una cultura política en donde realmente se tenga en cuenta la opinión de todos, las creencias indígenas y la riqueza cultural que carga las comunidades afrodecedientes, pensar en colectivo, el bienestar de todos siendo justos e incluyentes es un pilar de la paz que permitirá la reconstrucción de la dignidad herida.

La paz es pensar en un bien común, estar en armonía, equilibrio donde todos aportan y todos reclaman. Restituir la dignidad que ha sido herida no es fácil pues ya existe un daño, pero cuando hablamos de un proceso de paz, entendemos que es un camino por recorrer en donde se presenta la mirada al pasado para recordar y hacer memoria, reconocer errores pedir perdón y perdonar, llegar a acuerdos, escucharnos, participar y construir en conjunto para levantarnos y seguir adelante. Exigir nuestros derechos y hacerlos respetar hace parte de ese proceso de paz, restitución de lo herido implica reconocer y hacer visible lo que por mucho tiempo ha sido empañado por la búsqueda de poder sin importar a quien se lleva por delante, siendo egoístas e individualistas no buscando escenarios de colectividad.

Fuente imagen: https://bit.ly/2W4cxX5

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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