LA PAZ QUERIDA Y EL PARO NACIONAL

Como integrante de La Paz Querida[1] (LPQ), capítulo Cali, me parece pertinente reflexionar, a título personal,  sobre las estrechas relaciones que existen entre las reivindicaciones y motivaciones del paro nacional con la construcción de la paz en nuestro país.

LPQ ES VIDA

La primera relación se deriva del sentido y la finalidad de LPQ que es promover y defender la vida en tanto valor fundacional de la paz, pues sin el respeto a su dignidad y sacralidad, jamás será posible construir una paz estable y duradera en nuestra nación. Lo anterior, implica deslegitimar todo intento por justificar el ejercicio político de la violencia. Bien sea de orden institucional o subversivo. Rechazar, por tanto, la visión maniquea de una violencia buena y otra mala, independientemente de los valores e intereses que las promuevan. Porque si se comparte tal visión, fácilmente caemos en el fanatismo de proclamar héroes o villanos a quienes están dispuestos a matar y morir por la defensa de un orden o su sustitución violenta por otro, considerado superior o más justo. Y así, en esa violenta disputa de legitimidades, nos vamos aniquilando y degradando entre todos, pues siempre habrá un bando de “buenos” y otro de “malos”, en lugar de reconocernos como ciudadanos y personas con igual derecho a vivir y gozar de nuestra común dignidad de colombianos y colombianas. Por eso, LPQ acompaña la protesta ciudadana en la defensa y cuidado de la vida de aquellos que más la promueven, como son los líderes sociales y los defensores de derechos humanos, sistemáticamente asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz[2]. Pero también condena todo acto de violencia contra miembros de la Policía y la Fuerza Pública, así como todo exceso de fuerza de su parte, dirigido a impedir o reprimir la protesta ciudadana pacífica, pues con ello su autoridad se deslegitima y pierde el sentido constitucional de la protección de los derechos ciudadanos. De allí, que más allá de disolver el ESMAD, lo primordial sea impedir que sus actuaciones violen los protocolos existentes para la protección integra de los derechos humanos. Impedir, por tanto, el uso de armas no letales con fines mortales, disparadas contra órganos vitales de los manifestantes, como sucedió fatalmente con Dilan Cruz[3]. Al igual que es condenable el lanzamiento de papas bombas contra miembros de la Fuerza Pública con sus eventuales consecuencias irreversibles[4].

Es inadmisible, por tanto, tolerar y menos exaltar la existencia de una mentalidad belicista entre manifestantes y en el cuerpo policial, como se evidencia cuando éste arremete violentamente contra la ciudadanía lanzando gases lacrimógenos para impedir su congregación y la expresión civil de sus demandas y reivindicaciones. Tales actuaciones deberían ser no sólo condenadas públicamente por el presidente, sino también investigadas y sancionadas por el procurador general, en tanto violan el artículo 37 de nuestra Constitución: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente”. Tal exigencia debería ser formulada por el Comité Nacional del Paro como un punto de partida razonable e inclaudicable en la llamada Conversación Nacional, si de verdad se quiere defender y proteger el derecho constitucional a la protesta ciudadana.

LPQ ES DEMOCRACIA

La segunda relación de LPQ con el paro nacional tiene que ver precisamente con la defensa de la democracia en su sentido esencial y vital, como aquella forma de gobierno que permite contar cabezas en lugar de cortarlas[5], pues  en nuestro país sucede lamentablemente todo lo contrario: el actual régimen permite cortar cabezas impunemente sin poder siquiera contarlas. Y lo anterior demanda no sólo poner fin al asesinato de líderes sociales y reincorporados de las Farc, sino sobre todo cumplir con el Acuerdo de Paz en la conformación de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz[6], aprobando el Congreso las 16 curules asignadas a las víctimas para repararlas y hacer valer sus derechos a la vida, la dignidad y la justicia. Tal debería ser una exigencia inamovible del Comité Nacional del Paro en la Conversación Nacional con el presidente, para la protección y salvaguarda de la vida de los líderes sociales, sin los cuales jamás se podrán desarrollar y cumplir los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). En igual sentido, sólo será posible vivir en democracia cuando exista respeto absoluto por la libertad personal y la práctica recurrente del secuestro haya desaparecido como táctica política del ELN, pues sin libertad no es posible iniciar diálogos y menos forjar una paz estable y duradera.

LPQ ES SOCIAL

Por último, LPQ es social, pues está comprometida con el pleno desarrollo de la Reforma Rural Integral y la sustitución voluntaria de los cultivos de uso ilícito, sin el cumplimiento de los cuales será imposible poner fin al desangre de campesinos, indígenas y negritudes[7], situados en el vórtice insaciable de los mercaderes de la muerte: los narcotraficantes, los depredadores de nuestros bosques y la minería ilegal, coaligados con funcionarios venales que se lucran y conviven con el crimen. Por todo lo anterior LPQ es Vital, Democrática y Social, como los trece puntos del Paro Nacional.

[1] https://lapazquerida.com/

[2] https://www.eluniversal.com.co/colombia/al-menos-86-defensores-de-dd-hh-han-sido-asesinados-en-colombia-este-2019-DA2121140

[3] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50593913

[4] https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/policia-herido-con-papa-bomba-en-neiva-sera-sometido-a-cirugia-facial-439902

[5] Definición de James Bryce.

[6] https://www.elespectador.com/sites/default/files/static_specials/66/circunscripciones-especiales-para-la-paz/index.html

[7] https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/asesinatos-de-lideres-sociales-entre-enero-del-2016-y-mayo-del-2019-en-colombia-374292

Imagen: https://bit.ly/2soAHiR

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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