La importancia de las Cajas de Compensación Familiar

Desde hace varios meses el centro de pensamiento ANIF ha venido posicionando el tema de los costos laborales en la agenda pública. No en vano, durante el mes de enero del presente año lanzo la propuesta, entre otras[1], de acabar con los aportes que hacen los empleadores a las Cajas de Compensación Familiar. Al parecer, desde la frialdad de los análisis económicos se piensa en las cifras, pero no en las personas.

Las Cajas de Compensación Familiar han ayudado a mejorar el bienestar de los ciudadanos y disminuir la inequidad en el país. A través de la oferta de servicios han permitido que millones de personas accedan a salud, educación, vivienda, recreación y una variada oferta cultural. De acuerdo con cifras de Asocajas más de 22 millones de colombianos tienen acceso a esos servicios.

El papel que han jugado las Cajas de Compensación Familiar en la construcción de capital social ha sido invaluable y el impacto en la generación de valor para la sociedad es aún mayor.

En la mayoría de los casos las Cajas de Compensación Familiar atienden al grueso de la clase media y son actores fundamentales para la consolidación de este segmento de la población.

Hay evidencia solida de reformas anteriores que han buscado disminuir los costos no salariales, que demuestran que solo se ha logrado un efecto marginal en el aumento de la formalidad laboral.

Está claro que Colombia vive un momento crítico en términos de generación de empleo, pero se deben explorar otros caminos para lograr resultados más efectivos que permitan disminuir la informalidad laboral y aumentar el empleo de calidad.

No se puede seguir apostando por la pauperización de los ingresos y la calidad de vida de los trabajadores que están en la formalidad y en este caso ANIF si debería analizar también la generación de valor para la sociedad por parte de las entidades financieras.

Se tiene la idea de que a través del crédito a personas y empresas con el fin de adquirir bienes y servicios se genera valor para la sociedad. En parte puede ser cierto, pero es necesario que el sector financiero participe de manera más activa en acciones que permitan una mayor movilidad social, promuevan el acceso a tecnología y patrocinen las transformaciones que necesita el sector educativo del país de cara a la cuarta revolución industrial.

El crecimiento económico no puede darse a costa del bienestar de los colombianos y menos aún en medio de la crisis social que vive el país.

[1] Las otras propuestas consisten en disminuir los costos de despido y eliminar los intereses de las cesantías

Imagen: https://bit.ly/36yMqdb

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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