LA GRAN ESTAFA

El proceso de paz con las FARC resultó ser lo que la mayoría de colombianos creímos que llegaría a ser. Esto es, una gran, maloliente y pérfida estafa. Se le olvida a los millones de incautos que se entregaron en cuerpo y alma a defender ese espurio acuerdo que las FARC, -como organización comunista-, conoce bien la estrategia ideada por el tristemente célebre marxista italiano, Antonio Gramsci.

Vale la pena recordar que Gramsci, a grandes rasgos, criticaba del marxismo tradicional su incapacidad de apartarse de la teoría y su aparente dificultad para adoptar estrategias tangibles para alcanzar el poder. Así las cosas, Gramsci fue el primer filósofo abiertamente comunista que abordó la combinación de todas las formas de lucha. Así, lo importante para este nefando personaje consistía en acaparar los aparatos ideológicos de cada sociedad, siendo los más importantes: la educación, la religión, la familia y por último, la política.

Sin duda alguna, las FARC han sido alumnos aventajados de esta teoría y la han implementado magistralmente. Han logrado en muy poco tiempo instalarse en el Congreso de la República; han llevado la agenda en temas económicos e inclusive, en cuestiones relativas a la ideología de género, el feminismo, el ecologismo, el rechazo tajante a la industria y la propiedad privada, entre otros. Si uno hila muy delgado, esta guerrilla se ha posicionado en sectores estratégicos de la nación. Quizás jamás habían estado tan cerca del poder.

Ahora bien, no solo esta banda de narcotraficantes goza de inmunidad total, sino que por vez primera, cuenta con aliados del más alto nivel en las diferentes ramas del poder público; desde lo judicial, hasta la legislativa e inclusive, la ejecutiva. Hemos llegado al punto en el que una parte de la población los defiende e inclusive, justifica su delictuoso obrar. Ya no solamente son tratados con impune reverencia sino que son motivo de orgullo para miles de jóvenes que han ignorado –producto de su juventud- los más horribles vejámenes cometidos.

No se equivoquen, ni confundan. Las constantes visitas por parte de la cúpula fariana a Venezuela, la asistencia de estos al Foro de Sao Paulo en Caracas y las reuniones subrepticias de Santrich y Márquez en Cuba no son casualidad. El cisma en las FARC fue una pantomima muy bien orquestada y planeada desde el año 2012.

Las FARC están muy bien posicionadas ahora; el ocaso de Maduro y la ayuda directa de Cuba las catapulta como la amenaza número uno para nuestra sociedad. Ahora ya no solamente cuentan con su propio pelotón de legisladores, sino que también con un nuevo y refundado ejército de violentos que en la sombra, inyectarán miles de millones de pesos para fortalecer su proyecto bolivariano. Debemos estar alerta.

Imagen: https://nyti.ms/2kqEMQ8

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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