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La economía de Cuba sin Fidel, ¿y ahora qué?

Cuba tiene un régimen totalitario. El partido comunista tiene control absoluto de la situación. No se permite la discrepancia abierta. Ha transcurrido más de medio siglo desde la victoria de la revolución y el sistema político conserva su capacidad coercitiva a pesar de su fracaso en materia económica. El cimiento de esta situación está en la historia: la isla tuvo papel muy importante en la organización del imperio español en América, a pesar de no ser fuente de oro ni plata. Cuando la corona hispana estuvo en entredicho como consecuencia de la invasión napoleónica, no hubo éxito en las iniciativas de insurrección, en contraste con lo acaecido en las colonias en el continente.

A pesar de las diversas iniciativas de sus próceres, entre los cuales se destaca la figura romántica del poeta y político José Martí, para separarse de España durante el siglo diecinueve, solo se logró el éxito en 1902 como consecuencia de la invasión de EEUU en la guerra de 1898, de la cual también se derivaron la independencia de Filipinas y la incorporación de Puerto Rico a EEUU como estado libre asociado. En ese momento Cuba ya era más educada que el grueso de Latinoamérica, pero había grandes diferencias sociales.

Desde la independencia el capital americano fluyó hacia el turismo y la industria azucarera. En 1906 y en 1912 EEUU invadió la isla para asegurar el orden y proteger las inversiones, pero se abstuvo de hacerlo cuando el gobierno revolucionario de 1933, que derrocó al dictador Gerardo Machado, desconoció los acuerdos de 1902, que incluían el derecho a la base de Guantánamo. Ese gobierno, de raíz popular, dirigido por el profesor Ramón Grau, fue sustituido en 1934 por Fulgencio Bautista, quien estableció un régimen de extrema derecha que subsistió hasta 1959, cuando el dictador fue derrocado por el movimiento revolucionario liderado por Fidel Castro.

Los rebeldes, una vez en el poder, buscaron contactos con el gobierno de EEUU, pero el presidente Eisenhower los rechazó y más bien optó por estudiar la posibilidad de invasión. En consecuencia, se acercaron a la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, liderada por Nikita Kruschev, y en 1961 se estableció de manera formal el régimen comunista en Cuba. El presidente Kennedy apoyó un intento de invasión fallido en 1961, y tuvo que enfrentar al líder ruso para lograr la remoción de misiles soviéticos de Cuba. La destreza retórica de Castro y el canje con Rusia de azúcar, del cual Cuba era el primer productor mundial en ese momento, por combustibles para el funcionamiento de la economía de la isla, permitió la consolidación del sistema sobre la base de una economía cerrada.

El país avanzó durante los sesenta en salud y en educación en forma notable, y exportó la iniciativa revolucionaria a otros países de Latinoamérica, en particular Bolivia, donde murió el mítico líder argentino Ernesto Guevara en una expedición insensata, y a algunos países de África, en particular Angola, Congo y Etiopía. El partido estableció desde el principio sistemas efectivos de control social sobre la población, que permitieron su consolidación en el poder. Sin embargo, la ausencia de oportunidades motivó la emigración de muchas personas educadas a EEUU desde el principio de la revolución.

La economía de Cuba en 1959 era relativamente próspera. Más de la mitad de la población era urbana, y los salarios eran altos en el contexto de Latinoamérica, pero las diferencias entre la clase media y las clases populares, en buena proporción descendientes de esclavos traídos de África para trabajar en las plantaciones de azúcar, eran abrumadoras, y la corrupción era insostenible. Los primeros treinta años de comunismo se basaron en la instauración de la igualdad económica, hasta que el colapso de la Unión Soviética en 1991, agobiada por las burocracias y el estancamiento de la economía, puso a Cuba en situación compleja, que conllevó hambrunas.

Finalmente la situación se sorteó en forma precaria mediante la apertura a la inversión internacional en turismo para obtener divisas, pero los subsidios concedidos por Venezuela desde el año 2000 bajo el régimen de Hugo Chávez permitieron corregir la situación en buena proporción. El asunto empezó a complicarse de nuevo desde 2010, cuando los problemas de la economía venezolana, dependiente del petróleo, comenzaron a aflorar. Desde la caída de los precios del petróleo a la mitad a finales de 2014, con la consiguiente contracción económica de Venezuela, ha aumentado de nuevo la pobreza, fruto natural de la incapacidad del sistema comunista para diversificar la economía y construir valor.

Cuba restauró relaciones diplomáticas con EEUU a finales de la administración de Barack Obama. No es claro que el presidente Donald Trump tenga intenciones de conservar el vínculo, y es seguro que las restricciones comerciales de EEUU contra Cuba se mantendrán, pero el escenario cambia de todos modos con la muerte de Fidel Castro. La partida del símbolo viviente de la intransigencia contra el capitalismo permitiría a su hermano Raúl, quien lleva casi una década con las riendas formales del poder, concretar con más libertad cambios importantes en la economía, sin pérdida de la propiedad pública sobre el capital y la tierra.

Es crucial lograr autonomía en materia energética con costos razonables para sostener una economía turística, eje de cualquier reforma económica, que provea las divisas requeridas para comprar bienes de capital. Hoy toda la electricidad se genera con productos derivados del petróleo importados, y es muy costosa. La generación de divisas permitiría importar bienes de capital para subsectores en los cuales la isla podría desarrollar ventajas comparativas, de manera que los conocimientos acumulados por un excelente sistema educativo se reflejen en oportunidades y beneficios para la población.

El turismo sostenible sería la plataforma para formar una economía de servicios moderna, con base en la energía provista por la recuperación de la capacidad productiva de la industria azucarera y el uso del bagazo como materia prima para la generación de 800 MW de energía. El reto es rediseñar las instituciones estatales para que gobierno y mercado se complementen, construir una cultura gerencial con las destrezas necesarias para la economía del siglo veintiuno, y persuadir a la población, mediante incentivos dinerarios y simbólicos, de que el esfuerzo laboral es conveniente. Colombia, hoy país amigo, podría tener un papel sobresaliente en la epopeya de reconstruir la industria azucarera de Cuba, paso importante en el proceso de normalización de la economía de la isla. Si se estableciera un esquema apropiado para enfrentar el reto, la oportunidad para el Valle del Cauca sería muy importante.

 

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