LA DICTADURA DE LAS MINORÍAS

Etimológicamente, la palabra dictadura, proviene del latín ‘dictator’ que se deriva del verbo ‘dictare’ el cual, se traduce literalmente en la expresión ‘redactor’ o en su defecto, ‘quién dicta’. El dictador era una figura propia del antiguo derecho romano que consistía en dotar de poderes absolutos al ciudadano más probo de la urbe cuando se constituyera una amenaza flagrante sobre la república.

En este orden de ideas, el dictador tomaba el control de la entonces ciudad estado y sin consulta previa, las decisiones que creyera adecuadas para salir de la situación apremiante. Una vez cesara la amenaza, el dictador por su probidad, entregaba de nuevo el poder al Senado.

En la actualidad, la dictadura o el oficio de mandar no recae sobre una persona noble y proba, sino que por el contrario, traspasa el ámbito cultural. El marxismo cultural se ha apoderado de las artes, la academia, la literatura, música y por supuesto, de los medios de comunicación. Se ha instituido de manera infame una forma homogénea de censura.

Los que difieren del discurso prevalente son tachados de racistas, homofóbicos, retrógradas, godos, fachas y tantos otros epítetos más. Ya no se puede llamar las cosas por su nombre; ya no se puede adoptar posturas que contraríen de manera abierta a los lobbys LGTBI, algunos movimientos sociales, el feminismo, ecologismo, progresismo y la izquierda.

Por eso, día a día se observa como en la palestra pública se lapida y fulmina a quién pregona su postura anti aborto; por eso quién apoya a las FFMM es tildado de guerrerista; por esto, quién defiende a la familia entendida esta como la unión entre un hombre y una mujer es considerado como un retrógrada; por ello, quién profesa su amor al trabajo, al orden y a la propiedad es señalado como dictador en potencia.

¿Cuántas personas han perdido sus empleos, familias y hasta vidas por un tuit? ¿Cuántas personas se han visto afectadas porque su opinión no cumple con los estándares morales de la actualidad? ¿Cuántos conocidos han sido lapidados por una opinión en Facebook o por un simple like?

Las mayorías silenciosas deben levantarse de la opresión a la que han sido sometidas. Está bien que las minorías gocen de ciertos privilegios que otrora carecían, pero es cuando menos infortunado que se imponga una sola cosmovisión del mundo pretendiendo censurar a quiénes tienen distintas formas de ver, vivir y experimentar la realidad.

Imagen: https://bit.ly/2Wgqtzj

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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