Juventud en medio del conflicto, retos por afrontar

El conflicto armado en Colombia no solo afectó los territorios donde tuvo presencia la guerra, sino también impactó la narrativa y proyectos de vida de miles de niños y jóvenes que la sufrieron o que fueron parte de ella. Cuando se habla de paz en los territorios y de la no repetición del conflicto, hay que analizar aquello que desató el desequilibrio social y de los más vulnerables y frágiles victimas del conflicto, los niños y jóvenes colombianos.

Hay que empezar diciendo que los jóvenes dado el derecho que le otorga la constitución en su articulo 45, ratificando el importante papel del joven para la protección de sus derechos, una formación y una participación activa en la sociedad, es lo que hoy, como joven me lleva a hablar de ese grupo poblacional que por muchos años ha sido silenciado con las decisiones de los mayores, poniendo en peligro el goce pleno de sus vidas.

Para nadie es un secreto que los niños y jóvenes en la guerra de mas de cincuenta años han sido los peones del juego, aquellos que han estado en la línea de fuego afrontando decisiones ajenas que siguen lógicas que ni ellos mismos entienden. Los mas de dos millones de sueños que han sido alterado, robados y ultrajados tanto en lo rural como en lo urbano se convierte en un reto para las presentes y futuras generaciones de imaginarse y construir un entorno de tolerancia y respeto.

Señalar a los jóvenes que por diferentes motivos ya sean: voluntarios, forzado o de nacimiento, ingresaron a la dinámica de guerra es inconcebible. La sociedad y en especial los jóvenes debemos entender los contextos dinámicos que hay en Colombia, en lo rural y en lo urbano. Las faltas de oportunidades en general y más en lo rural tiene como resultado la vinculación temprana a estos grupos en busca de un control territorial, no existiendo alternativas de escaque a dicha situación. El reclutamiento de las milicias en los barrios de las ciudades se convierte en un flagelo casi inmanejable, fortaleciendo la narrativa del “patrón”, la legitimidad del poder por medio de las armas y de la salida apresurada a una sociedad que no está diseñada para los jóvenes y mucho menos para que estos no integren grupos al margen de la ley.

Los niños y jóvenes que hacían parte del proceso de paz, no solo se enfrentaron a un proceso de reintegración social sino también a un cambio de estilo de vida acompañado de un estigma social a donde estaban llegando. Estos con serios aspectos psicológicos que debían ser abordados como la insensibilidad emocional, sentimiento de venganza además de la identidad que se había construido en medio del sonido agudo de las armas y de los imaginarios que predeterminaban muchas de sus aspiraciones.

Muchos hablaron del cese del fuego y de hostilidades, ¿y nuestros jóvenes que harán cuando muchos de ellos nacieron en un entorno violento y con normas sociales diferentes? ¿acaso ellos deben buscarse la forma de afrontar una realidad que precisamente no escogieron o que no preferían por una sociedad mezquina a entender las realidades de otros? Este es el reto que tenemos como sociedad y generación.

No solo aquellos que se encuentran en los espacios de decisión son los únicos que podrán impactar la vida de los jóvenes, como jóvenes desde nuestro territorio podemos aportar a la construcción de una sociedad cada día mas justa e inclusiva. Darnos la oportunidad de interactuar con jóvenes con realidades diferente a la nuestra, entender las razones y motivos por los cuales algunas situaciones ocurrieron contribuirá a una futura generación comprometida por un mejor Colombia, esa Colombia que nosotros seamos parte.

Lo mencionado anteriormente no es sencillo, pero no imposible, considero que se requiere de un compromiso colectivo e institucional para cerrar las brechas históricas que han llevado a apagar la vida de muchas vidas en el país. Los estudiantes universitarios somos un gran potencial para interactuar con jóvenes en proceso de reintegración, acompañados por fundaciones e instituciones gubernamentales para contribuir a este progreso de paz.

Fuente imagen: Jesús Abad. https://bit.ly/3ef9WQm

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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