¿Justicia a la colombiana?

John Ralws, uno de los filósofos de la justicia más representativos de los últimos tiempos, definió que la “justicia es la estructura básica de la sociedad o el modo en que las instituciones sociales más importantes, como la Constitución y las disposiciones económicas y sociales, distribuyen los derechos y deberes fundamentales y determinan la división de las ventajas provenientes de la cooperación social”. Es claro que este es un concepto filosófico, no jurídico ni penal, sin embargo es esclarecedor para intentar analizar lo que está pasando en Colombia.

John Ralws, uno de los filósofos de la justicia más representativos de los últimos tiempos, definió que la “justicia es la estructura básica de la sociedad o el modo en que las instituciones sociales más importantes, como la Constitución y las disposiciones económicas y sociales, distribuyen los derechos y deberes fundamentales y determinan la división de las ventajas provenientes de la cooperación social”. Es claro que este es un concepto filosófico, no jurídico ni penal, sin embargo es esclarecedor para intentar analizar lo que está pasando en Colombia.

En segunda instancia, se entiende que la Constitución y las disposiciones sociales y económicas, es decir, el sistema productivo y que organiza la vida social en últimas, deben procurar que los más desfavorecidos en una sociedad no estén tan abismalmente alejados con relación a los privilegiados. La Constitución de 1991, la más progresista según algunos, ha soportado 26 años de embates conservadores y buena parte de ella no se ha aplicado. Por otro lado, el sistema de producción ni siquiera llega a las masas para explotarlas, las excluye como solo puede ser posible en una sociedad con un índice de Gini de 0,54 donde 1 es total desigualdad.

Y el tercer punto, observa que los derechos y deberes ciudadanos, o sea, la forma de proceder de la sociedad hacia sus miembros, configuran la división de las características que se producen a partir de la cooperación social. Para simplificar lo que Rawls pretende mostrar con esta idea, se entiende que desde las relaciones sociales, de todo tipo y a todos los niveles, se estructuran los derechos y los deberes. Así, si las relaciones sociales son justas y todas las instituciones están construidas sobre la justicia, todos los ciudadanos deberán tener los mismos derechos y responder a los mismos deberes. Pero como el problema de Colombia es estructural, aquellos quienes tienen más “cooperación social”, mejores relaciones en cuanto a tipo y nivel, adquieren, por antonomasia, un conjunto de derechos y deberes distintos, alejados de la justicia. En estas tierras colombianas se diría entonces “la justicia es para los de ruana”. Explicada esta idea filosófica y abstracta es preciso aterrizarla: los Nule en casa por cárcel, Arias y Restrepo fugados, Zuluaga exonerado del proceso de espionaje, Uribe libre y de senador, Ordoñez de precandidato presidencial, y así podría seguir. Ninguno de estos sujetos ha respetado los deberes como ciudadanos y se creen con otros tipos de derechos. Sus actuaciones rompen cualquier tipo de consideración de justicia y Ética.

Estas palabras no hablaron de los casos recientes de Odebrecht, Saludcoop, Reficar, Interbolsa, Agro Ingreso Seguro, y demás grandes casos de corrupción, porque ellos son el síntoma de una sociedad estructuralmente injusta y profundamente corrupta: Toda la sociedad, compuesta por todos sus miembros ha fracasado al tolerar, de alguna forma, la injusticia y la corrupción.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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