I.A. y ciencia ficción

La ciencia ficción es también un género de la narrativa. Novelas, películas y comics han desarrollado tramas sobre supuestos logros científicos para anticipar un futuro considerado irreal desde el presente. Y cuando la realidad en los avances de la ciencia le pisa los talones a la invención futurista, la humanidad se sorprende y cuestiona su utilización sin límites. La adaptación de la ciencia y la inteligencia artificial a labores y funciones de la vida no solo plantea retos, sino que también inspira metáforas en autores de ciencia ficción como herramientas para revisar el presente.

Cuando nos habíamos habituado al reino de las pantallas para las imágenes y el internet, ahora resulta que aquellas no serán indispensables. Leonard Kleinrock, científico de la computación predice que la red del internet será omnipresente e invisible: “Veremos un movimiento por el cual sacaremos el ciberespacio de detrás de las pantallas y lo desplegaremos en nuestro entorno físico (…) en nuestros anteojos e, incluso, dentro o sobre nuestros propios cuerpos” (El Tiempo, 6-10-2019). Si bien, el común de la gente se ha familiarizado con conceptos como los algoritmos, los asistentes de voz, robots al servicio de la medicina y de los quehaceres, vendrán otros sorprendentes, tal como los anunciados mecanismos para imitar el funcionamiento neuronal del cerebro ó el descubrimiento de nuevos planetas en sistemas vecinos. En ese ambiente, novelas como Los Desposeídos de Úrsula K. Le Guin ó Los Tiempos del Odio de Rosa Montero que se desarrollan en dimensiones supuestamente inverosímiles, se hacen más accesibles al lector. Sobre todo, conectan con el lector cuando tras escenarios aparentemente distantes, se contrastan realidades y problemas que surgen por las ideologías, la inconformidad y los sentimientos.

En Los Desposeídos (1974), novela de ideas, la autora norteamericana acude a la metáfora de dos planetas con diversos sistemas de gobierno para desarrollar con detalle los fenómenos sociológicos y políticos que los acompañan y que persisten en la actualidad. Urras, es un planeta con un régimen preponderantemente capitalista. Anarrés es el planeta en el cual se exiliaron habitantes anarquistas de Urras tras una revolución fallida, con la utopía de conformar una comunidad basada en la solidaridad, donde tampoco estarán exentos de los conflictos de toda sociedad. El científico Shevek, busca que ambos planetas – irreconciliables a pesar del origen común de sus gentes- se comuniquen, incluso rompiendo las leyes de la física. Sus descubrimientos, las contradicciones, el encuentro con el lado bueno y malo de las cosas aún cuando la gente quiera mejorar, el giro hacia el totalitarismo, son aspectos que llaman a la reflexión y a diversas lecturas de la obra. Hay Una utopía ambigua, como bien lo dice su subtítulo, pues en cualquier sistema, incluso los inspirados en la libertad y la cooperación, habrán dificultades.

En Los Tiempos del Odio (2018), Rosa Montero apela a la ciencia ficción como herramienta metafórica para hablar del aquí y el ahora, tal como ella misma lo explica en entrevistas. Conocedora de los avances de la ciencia y la tecnología cada vez más insertados en las diferentes esferas de la vida, se sirve de ese universo latente para reflejarlos con mayores y extraordinarios desarrollos hacia el año 2110. En un mundo convulsionado, la ciencia y la tecnología ha dado paso a la existencia de tecno-humanos, replicantes, entendidos éstos como androides logrados por la ingeniería genética que conviven con los humanos. Su protagonista es una detective androide, Bruna Husky, cargada con una compleja memoria que la hace más humana y consciente de su breve existencia. Cuando desaparece el inspector Lizard de quien  Bruna se ha enamorado, emprende su búsqueda en medio de amenazas terroristas,  fanatismos y un ambiente crispado y populista en camino a una guerra civil. Tras esa aventura se aprecia un entorno inquietante: plataformas tecnológicas que orbitan sobre la tierra y la amenazan, una sociedad hiper tecnológica – que contrasta con los nuevos antiguos que reniegan de la tecnología –superpoblación, inhabitabilidad de la tierra por el calentamiento global y necesidad de irse a otra planeta.

Como lo reflejan las novelas mencionadas, las ideologías, incluida la anarquía que nace del inconformismo,  aún con las mejores intenciones, tienden a volverse extremas y dogmáticas. En esas circunstancias se pierde la oportunidad de análisis de lo bueno y lo malo de unas y otras ideas para encontrar fórmulas que favorezcan el bien común. Al decir de Rosa Montero, “vamos muy mal encaminados. Esta novela habla de ese abismo al que nos estamos enfrentando. Creo que vivimos en los tiempos del odio claramente y lo que cuenta  la novela es de una actualidad sobrecogedora. Estamos en el umbral de una posible involución brutal y de perder derechos democráticos que ha costado siglos, mucha sangre y mucho sufrimiento conquistar. La democracia nunca ha estado en un momento tan bajo de credibilidad y de legitimidad”

Al final, los motivos planteados en las novelas de ciencia ficción que confrontan el presente, convergen en los tópicos del paso del tiempo, el poder, los conflictos humanos y el amor. Sin amor no merece la pena vivir, subtítulo de los Tiempos del Odio, es el aprendizaje y el mensaje de Bruna más allá de la ciencia y las luchas. Es la preocupación por la condición humana y los sentimientos, lo que lleva a reflexionar sobre la forma de hacer frente a la convivencia con los otros, en un mundo dominado por la tecnología.

Referencias

https://www.20minutos.es/noticia/3489470/0/rosa-montero-vivimos-claramente-tiempos-odio/

Los Tiempos del Odio. Sin amor no merece la pena vivir. Rosa Montero.

Los Desposeídos. Úrsula K. Le Guin.

Imagen: https://bit.ly/3b5VERP

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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