Hay que volver Metro Cali “pública” desde el capital privado

Recientemente fue anunciado que Metro Cali se someterá a ley 550 o ley de insolvencia económica, a raíz de sus dificultades financieras potenciadas por la demanda de GIT-Masivo que obligó a la empresa a pagar 110.000 millones de pesos en compensaciones. Todo esto, por cuenta de las dificultades que, desde su planeación, implementación y posteriores dificultades, ha tenido este necesario y problemático sistema de transporte público en Cali.

La empresa que administra el MIO no solo tendrá problemas financieros graves, sino que truncará sus posibilidades de expandirse y crear nuevos proyectos de movilidad pública, necesarios por demás, en la ciudad.

Cali necesita el MIO. Necesita una oferta pública de transporte que sea de fácil acceso, barato, y que conecte la ciudad. Por más que los sistemas multimodales de transporte nos indiquen que existen muchas opciones complementarias de transporte privado y público que pueden alimentar una ciudad, desde las bicicletas y patinetas hasta las gualas y mototaxis, Cali igual necesita los buses articulados, y necesitará en su desarrollo en las próximas décadas líneas de metro (preferiblemente subterráneas) y trenes de cercanías.

Reconociendo esto, una de las razones que nos llevan a esta situación es la estructuración de proyectos público – privados donde prima la sostenibilidad de los negocios y ganancias al sector privado, y la responsabilidad final y los riesgos de hacer negocios se delegan casi exclusivamente en el sector público, en el marco de modelos de negocio que terminan fracasando. Apostamos a hacer malos negocios, respaldados en la billetera pública porque cuando los negocios salgan mal, los privados siempre podrán demandar al Estado para obtener su dinero de vuelta.

Hacer esto es insostenible, y así como hoy las finanzas de MetroCali están en riesgo, la sostenibilidad de este transporte público y los que vengan seguirán en riesgo hasta que no cambiemos la forma en la que las necesarias alianzas público -privadas se ejecutan en este país. Cali necesita una acción coordinada entre el capital público y privado, pero dónde los riesgos, así como las ganancias, se distribuyan de forma equitativa.

Hay un caso en especial en el mundo, de cómo podemos alcanzar esto en la ciudad y es una idea que nunca se ha implementado en Latinoamérica: Hacer “público” Metro Cali por medio del capital privado. En el año 2000 MTR, la empresa de metro de Hong Kong realizó su primera Oferta Pública de Acciones (en argot del sector financiero, “se hizo pública”) en la bolsa de valores de Hong Kong, pasando de ser una empresa de propiedad del gobierno de Hong Kong, a ser una empresa propiedad de más de 600.000 accionistas.

Esta operación permitió un fortalecimiento de su gobierno corporativo y la aplicación de nuevas y mejoradas reglas de transparencia, eficiencia y cero tolerancias contra el mal manejo financiero, aumentó la vigilancia privada sobre la ejecución de obras, y los recursos obtenidos permitieron financiar nuevas líneas de metro e infraestructura que ayudaron a la sostenibilidad del negocio. Hoy día, es el único sistema de transporte público en el mundo que ofrece ganancias en vez de perdidas, y no necesita del capital público para sostenerse.

Y tiene muchas de las cosas que en Colombia exigimos y no podemos darnos el lujo de financiar, como tarifas diferenciales para niños, estudiantes y tercera edad, así como desarrollos nuevos e innovaciones tecnológicas constantes.

Metro Cali debería “hacerse pública”, y permitir que todo caleño invirtiera en acciones del sistema, y así todos velaríamos no solo desde nuestra visión política, sino desde nuestro interés económico, que este sistema funcionara. De lo contrario, seguiremos subsidiando los malos negocios que, como solución, nos venda el alcalde de turno y sus asesores inmediatos. Y así, jamás contaremos con el sistema de transporte público que Cali necesita, y que Cali merece.

Imagen: https://bit.ly/35AJcXn

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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