Hacia una política comercial más dinámica

En el reciente estudio sobre el impacto de los acuerdos de libre comercio que realicé con David Rodríguez y que fue publicado en la revista Estudios de Economía de la Universidad de Chile el pasado mes de diciembre 2020, confirmamos que este tipo de acuerdos son exitosos para incrementar los flujos comerciales bilaterales. Sin embargo, los resultados varían sustancialmente cuando se comparan los acuerdos comerciales de manera detallada, donde incluso ciertos acuerdos pueden resultar contraproducentes para la relación bilateral[1]. Esta situación general también se evidencia para el caso colombiano.

Algunas de las explicaciones apuntan a que existe una gran heterogeneidad en los acuerdos comerciales, ya sea por diferencias en su profundidad, por el número de países que los firman o por asuntos relacionados con la capacidad para hacerlos valer en caso de incumplimiento.

Para Colombia, en términos de significancia estadística los acuerdos con la Comunidad Andina y con Guatemala, Nicaragua y Honduras se muestran extremadamente exitosos y los acuerdos con La Unión Europea, Estados Unidos, Chile, Corea del Sur y Mercosur muestran signos predominantemente positivos. Sin embargo, los acuerdos con Canadá y Costa Rica parecen perjudiciales, según las estimaciones del modelo de gravedad utilizado.

Bajo la administración Duque, la política comercial colombiana se ha limitado a aprovechar los acuerdos comerciales vigentes. Desde su campaña presidencial se anunciaba una pausa en la negociación y firma de nuevos acuerdos comerciales. En consonancia con esto, los avances en los procesos de negociación con Turquía y Japón que venían desde la administración Santos, han estado totalmente al margen de las noticias.

Asimismo, el acuerdo suscrito con Panamá en 2013 se encuentra ahora empantanado tras sucesivas disputas en el marco de la OMC donde Colombia fue acusada en 2015 de prácticas de comercio desleal. La OMC ha concluido que las medidas de protección adoptas por Colombia después de seguir las recomendaciones de la entidad son compatibles con el derecho internacional[2]. Ambas naciones deben realizar un esfuerzo por saldar estas diferencias y revivir el acuerdo suscrito para facilitar su entrada en vigor.

Una de las pocas noticias de avance en las relaciones comerciales colombianas ha sido la puesta en vigor desde agosto de 2020 del acuerdo de libre comercio con Israel, cuya última ronda de negociación databa de 2013.

En la actualidad, Colombia cuenta con tan solo 16 acuerdos comerciales vigentes. Entretanto, Chile puede disfrutar de una relación privilegiada de intercambio gracias a la aplicación de 30 acuerdos comparables. Nuestro país ha sido especialmente tímido en sus relaciones con Asia Pacífico. Con estos países no solo Chile, sino también México y Perú han tenido una agenda de trabajo y de negocios mucho más rica y fructífera.

El mundo vive un extraño momento de desglobalización comercial que se profundizó en 2020. En las próximas semanas muy probablemente se oficialicen caídas anuales de más del 10% en el comercio mundial como consecuencia de las cuarentenas del Covid. Sin embargo, la debilidad en los intercambios comerciales globales estaba ya presente desde en 2019 con una sutil caía de -0.1%[3]. Así, 2019 y 2020 encadenan los peores resultados para el comercio mundial desde la crisis financiera de 2008.

A su vez, nuestro país experimentó caídas de -21.4% en las exportaciones y de -17.5% en las importaciones en 2020 según el DANE. Colombia debe tomar medidas para redinamizar su comercio internacional. Estas deben incluir un esfuerzo por formar a agricultores y profesionales de la agroindustria en capacidades organizacionales relacionadas con la creación de cooperativas de exportación al mejor estilo de Anecoop en Valencia (España). Esta es una de las mejores formas de conseguir los grandes volúmenes de producción que exigen mercados como Estados Unidos, La Unión Europea, China o Japón, en un sector donde Colombia presenta claras ventajas comparativas. También urge modernizar redes logísticas; sino pensemos en los treinta minutos que se pierden entrando a Cali desde Yumbo y que no quedarán resueltos con las obras actuales.

Para finalizar, y sin pretender agotar las posibilidades, es tiempo de que el gobierno Duque reconsidere su posición frente a las oportunidades que brinda la expansión del libre comercio, y lleve a feliz término los procesos con Panamá, Turquía y Japón, al tiempo que abre nuevas puertas en el sudeste asiático con países como China, Indonesia o Malasia, y también en nuestro propio continente con naciones como Argentina y Brasil con quienes podríamos profundizar acuerdos vigentes.

Foto de Tom Fisk

[1] Ahcar Olmos, J., & Rodríguez-Barco, D. (2020). A sensitivity analysis on the impact of regional trade agreements in bilateral trade flows. Estudios de economía, 47(2), 193-219.

[2] Heidy Monterrosa. (2018, 5 de octubre) OMC concluye que Colombia cumple las normas en disputa comercial con Panamá. La República. Consultado en www.larepublica.co

[3] WTO (2020) World Trade Statistical Review. https://www.wto.org/english/res_e/statis_e/wts2020_e/wts2020chapter03_e.pdf

 

 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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