¿Estamos solos en el universo?

Aunque desde hace muchos años tuve la conciencia de que el universo era una cosa enorme, incapaz de ser racionalizado de forma comprensible por mi cerebro, no me había detenido a pensar lo que dicho tamaño podía representar en materia “vida”. Por el contrario, como la mayoría de las personas, había terminado por aceptar, implícitamente, que somos la única civilización inteligente y, tal vez, el único planeta que alberga vida en este mar de asteroides.

Por eso me generó bastante ruido interior encontrarme con nociones como la Paradoja de Fermi y las Teorías de los Grandes Filtros; construcciones teóricas que nacen de la pregunta, ¿hay más civilizaciones inteligentes aparte de la nuestra?

La Paradoja de Fermi nace de la aparente contradicción entre las estimaciones que se han hecho sobre la probabilidad de que exista vida inteligente en nuestro universo observable y la ausencia de evidencia de que dichas civilizaciones efectivamente existan. Planteado de otro modo, de ser probable que exista vida inteligente en nuestro universo observable, ¿por qué no lo hemos visto aún?

Por ahora, parece imposible resolver la Paradoja, pero son cada vez más frecuentes las teorías que surgen para explicar la contradicción.

Un primer grupo de teorías sostiene que el proceso para que se genere vida es tan extraño, que los cálculos que se han hecho para determinar la cantidad de vida inteligente que puede existir en el universo son bastante errados. Bajo esta noción, nosotros podríamos ser los primeros en una corta lista de civilizaciones que pueden alcanzar algún tipo de relevancia más allá de nuestro planeta natal.

El segundo grupo sostiene que otras civilizaciones inteligentes sí existen, pero que aún no hemos desarrollado la tecnología suficiente para verlos, oírlos o simplemente ser visible para ellos. Tal vez aún no hemos desarrollado un método de comunicación que sea lo suficientemente efectivo como para llamar la atención de otro.

Los terceros plantean que es posible que las civilizaciones inteligentes sí existan, pero nosotros todavía no lo sabemos, porque ellos prefieren mantenerse ocultos o no les parecemos suficientemente interesantes como para entablar un contacto.

Finalmente, hay quienes sostienen que es posible que hayan existido civilizaciones inteligentes pero que ya no existan. Lo anterior podría ser porque la vida inteligente tiende a la autodestrucción o porque exista un tercero que busque destruir todo otro vestigio de vida inteligente.

Todo lo anterior parecería indicar que existen Grandes Filtros para que la vida inteligente se desarrolle en forma de sociedades o civilizaciones. Filtros que pueden estar ubicados antes del actual desarrollo humano, o después.

Si el filtro se refiere al desarrollo de la vida en sí misma, por ejemplo, que el desarrollo de organismos multicelulares haya sido una casualidad o que la inteligencia haya sido un rasgo evolutivo poco práctico en otros escenarios, es posible que nosotros seamos los primeros en desarrollar la tecnología suficiente para empezar a colonizar nuestro universo observable.

Si el filtro fuese, por ejemplo, la incapacidad de las civilizaciones de hacer un uso eficiente y renovable de los recursos finitos en sus planetas, entonces sería posible que los seres humanos y la vida en este planeta estuviesen llegando a un final predecible e inevitable.

Dicho de otro modo, las teorías de los Grandes Filtros plantean dos escenarios probables para la humanidad: por un lado, una situación donde la vida es prácticamente exclusiva de nuestro planeta; por otro, una inevitable crisis que nos conduciría al camino más frecuente de destrucción por el que pasarían las especies inteligentes en el universo.

Así las cosas, no me queda claro qué es más desesperanzador, si pensar que nuestro carácter único y excepcional puede acabarse prontamente por el impacto que ejercemos en nuestro planeta o pensar en la futilidad de una existencia condenada a la irremediable desaparición.

En todo caso, no deja de asombrarme la enorme cantidad de posibilidades que hay detrás del universo.

Fuente imagen: https://www.republica.com/ciencia-para-todos/2017/02/16/estamos-solos-en-el-universo/

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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