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ESTADOS UNIDOS, SOCIEDAD DISPERSA Y FRACTURADA

Estados Unidos surgió de la conjunción de trece colonias con raíces étnicas y religiosas distintas: los peregrinos del Mayflower eran puritanos separatistas, William Penn, fundador de Pennsylvania, era cuáquero, Lord Baltimore, fundador de Maryland, era católico, New York fue fundada por holandeses calvinistas y el sur algodonero era protestante esclavista. En 1776 se declaró la independencia bajo la premisa de que todos los seres humanos han sido creados con iguales derechos, pero Thomas Jefferson, inspirador y principal redactor del texto, no renunció a la calidad de propietario de otros seres humanos, como tampoco lo hicieron otros notables sureños de la saga de independencia. George Washington, por su parte, solo dejó libres a sus esclavos al morir, en su testamento

Tras la declaración vino la guerra contra Inglaterra hasta 1783. Cumplido el proceso bélico para afianzar la independencia, hubo cuatro años de deliberación para formar el Estado. Se evolucionó de una confederación a una federación con gobierno central, como fruto de las luces de personas muy conocedoras y dispuestas a buscar soluciones mediante negociación. Entre ellos cabe reconocer a Benjamín Franklin, John Adams, John Jay, Alexander Hamilton y los virginianos Jefferson, Madison y Monroe. Sin embargo, el papel decisivo en la construcción de acuerdos lo tuvo Washington, quien había liderado la faena militar: él podría haber aceptado la calidad de presidente vitalicio, pues era la persona en quien todos los demás confiaban por sus calidades humanas. Se decía que era el primero en la guerra, en la paz y en el corazón de sus conciudadanos. Sin embargo, prefirió la elección indirecta, y fue el primer presidente durante dos períodos consecutivos.

La esclavitud en el Sur, incompatible con los fundamentos expresos del país, solo se terminó tras una cruenta guerra civil que duró entre 1861 y 1865, y ganó el ejército del Norte con el liderazgo moral del Presidente Abraham Lincoln, de filiación republicana, pero en el Sur perduró la segregación racial con características odiosas bajo la férula del partido demócrata.

El crecimiento del país después de su independencia fue asombroso: la compra de Luisiana a Napoleón en el gobierno de Jefferson despejó el camino para la expansión hacia el oeste, proceso que duró hasta finales del siglo diecinueve. Fue de gran importancia para su materialización la victoria abrumadora en la guerra contra México. Consecuencia de esta guerra fue la incorporación de Texas y Nuevo México, que comprendía los actuales estados de Arizona, Colorado, Utah, Nevada y California. En 1867 EEUU compró Alaska a Rusia. El contexto social era propicio al cultivo ilimitado del libre desarrollo de la personalidad, y el uso de armas de fuego fue elemento esencial de la vida cotidiana en la epopeya.

Los americanos aportaron muchas iniciativas a la revolución industrial que se gestó en Inglaterra. El desarrollo del país se nutrió con importante inmigración de todos los países de Europa. Al comenzar la primera guerra mundial EEUU ya era la primera economía del mundo, y al terminar la guerra su posición era dominante, a tal punto que el Congreso decidió ignorar lo convenido en el Tratado de Versalles, cuyo impulsor había sido el propio Presidente Woodrow Wilson, y no lo ratificó. El país se aisló del resto del mundo hasta la segunda guerra. Tras la expansión económica entre el fin de la primera guerra y el colapso de la bolsa de valores en 1929 vino, sin embargo, un período de estancamiento que duró casi todos los años treinta, hasta que estalló la segunda guerra mundial. EEUU se declaró neutro pero aumentó el uso de la capacidad instalada de su industria para atender las necesidades de los aliados. A raíz del bombardeo japonés en diciembre de 1941 a Pearl Harbor, en Hawaii, se declaró la guerra contra el eje, pero las fuerzas armadas no estaban preparadas. Solo en 1943 inició la participación directa y masiva de EEUU en la guerra, pero los resultados fueron decisivos: derrotó a Japón, contribuyó de manera determinante a la derrota de Alemania, y era el primer poder del mundo en 1945. El país se ordenó bajo esquemas de área abundante para cada unidad habitacional en el campo y en los suburbios.

La sombra del régimen de Stalin, contrario a la propiedad privada de los medios de producción e impulsor del unipartidismo totalitario. El contraste con Rusia, el otro país con arsenal nuclear en los cincuenta, puso a EEUU en el papel de defensor de la democracia y la propiedad. Sin embargo, la discriminación contra los negros en el Sur duró hasta los sesenta, cuando el movimiento de derechos civiles, impulsado por directivos provenientes del nordeste y de California afiliados al mismo partido demócrata, logró importantes victorias judiciales. Todo indicaba que el país nunca volvería a aceptar la discriminación étnica, pero prevaleció el modelo individualista de convivencia. La vida se organizó para construir valor para el capital y se impulsó el propósito de aumentar productividad, sin mecanismos de integración social efectivos fuera de las iglesias y los clubes, en un sistema social caracterizado por la distancia mediada por el automóvil, consumidor de combustibles fósiles.

EEUU tenía clara ventaja en cobertura educativa frente al resto del mundo al terminar la guerra, gracias a la filosofía de educación pública gratuita y universal. Además tenía excelentes universidades, reforzadas por las estrellas académicas provenientes de Europa en guerra. El país creció de manera sostenida durante la posguerra hasta principios de los años setenta. El crecimiento se detuvo porque la importación de petróleo era muy grande y el cartel de proveedores aumentó los precios en forma muy sensible, a tal punto que indujo la combinación de inflación y estancamiento. Solo volvió al crecimiento económico sostenido con la introducción de herramientas cibernéticas para todos los propósitos de la vida cotidiana, pero en un contexto en el cual la desigualdad parece marcarse, y los valores protestantes clásicos que caracterizaron a la sociedad de EEUU, de esfuerzo, ahorro, honestidad y solidaridad se transformaron de manera diferente en diversas regiones: mientras el sudeste, cuyos líderes segregacionistas se volvieron republicanos a finales de los sesenta en rechazo a la política de Kennedy y Johnson, y el medio oeste, cuya economía se apoyaba en la protección a la agricultura, se aferraron al mito del país superior por designio divino, el nordeste y el oeste se integraron al resto del mundo occidental. Hoy las éticas que gobiernan los dos conjuntos de estados son de difícil conciliación, y 40 por ciento de la población del país líder en ciencia y tecnología niega la evolución de las especies. Solo la gran batalla por la educación de toda la población, para que las comunidades abandonen la complacencia, asuman posiciones críticas y se organicen para participar en la lucha contra el cambio climático, las armas nucleares y la desigualdad podrá ese país, tan importante y complejo, recuperar el sentido de unidad.

 

  * Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

 ** Imagen extraida de naturalnews.com

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