¿Es la religión causante de violencia?

Tanto la sabiduría popular como destacados académicos han afirmado en diversas ocasiones que la religión es la principal causa de violencia, y por ende que su erradicación depende de la desaparición de las creencias religiosas.

Sin embargo, un fenómeno tan complejo requiere un análisis profundo, que amplie la discusión y cuestione la credibilidad de estas ideas, esto no significa negar que la religión ha jugado un papel importante en las guerras a lo largo del tiempo, sino más bien incluir otros factores que han pasado desapercibidos.

 

 Uso de la religión como ideología

La religión es una ideología usada de igual manera que otras, como el comunismo o el nacionalismo, para movilizar a la gente y lograr que se involucre en violencia política. Cumple con tres funciones, primero, polariza y moviliza a las personas hacia un objetivo específico. Segundo, contribuye a establecer un sistema de normas y valores que sirve de guía para alcanzar las metas comunes. Finalmente, avala ciertos comportamientos humanos (Badey, 2002).

Actualmente tanto organizaciones e individuos usan el discurso religioso como un medio para expresar su insatisfacción con el estatus imperante, particularmente con gobiernos corruptos y opresivos.

Simultáneamente los grupos terroristas emplean la religión como un vehículo para organizar el odio y dirigir la oposición política cuando perciben que no hay otra forma legítima de hacerlo, un ejemplo de esto es el uso del fundamentalismo islámico por parte de algunos líderes de estos grupos.

En consecuencia, el terrorismo es una respuesta a condiciones reales o percibidas de injusticia, corrupción, o insatisfacción en la arena política, económica, social y de seguridad que utilizan la religión para polarizar la sociedad, y así justificar el recurrir a la violencia política como forma de comunicación cuando otras han fallado (Badey, 2002).

Por lo tanto, la religión no es por si sola una causa del terrorismo internacional actual, ni tampoco puede identificarse la existencia de un tipo específico de terrorismo religioso (Badey, 2002).

 

 ´Religious outbidding’: la manipulación de la religión

El uso por parte de las élites políticas y de los medios de comunicación del discurso para encuadrar los problemas nacionales en términos religiosos, con el objetivo de obtener el apoyo de la población, o desmovilizar a los grupos de oposición que representan un desafío a su control del poder, es conocido como ‘religious outbidding’ (Toff, 2013).

Su propósito es mejorar la credibilidad política tanto nacional e internacional de las elites, causando polarización, incrementando la discriminación, y la violencia generalizada. Esta estrategia permite a los líderes camuflar las verdaderas razones detrás de la violencia política organizada, presentándolas como conflictos religiosos, desviando la atención de las problemáticas políticas, nacionalistas o económicas reales en las sociedades actuales.

Por lo tanto, el terrorismo actual tiene un fuerte componente político, especialmente en grupos terroristas como Estado Islámico, cuyo ascenso está estrechamente relacionado con la invasión de Iraq liderada por Inglaterra y Estados Unidos, y que buscan controlar un territorio rico en recursos naturales, y que ha sido usado para demostrar que la religión es causante de violencia política (Dunseath, 2015).

 

La mediatización del terrorismo como un fenómeno musulmán

El nivel de cobertura en los medios que recibe un ataque terrorista esta determinado por quien cometió el ataque, cual fue el objetivo y cuanta gente fue asesinada. Más aún, los medios presentan de diferentes formas el terrorismo, por un lado, muestran algunos ataques como amenazas menores cometidas por personas a menudo blancas con problemas mentales, mientras que, por otro lado, expone los casos en los cuales musulmanes estuvieron involucrados como una grave amenaza externa que generalmente recibe más cobertura que la primera (Kearns, Betus, & Lemieux, 2017).

Como consecuencia de ello, se ha fortalecido la percepción de que el terrorismo está motivado religiosamente, contribuyendo a la creencia de que la religión, particularmente el islam es la causa de la violencia política y que los musulmanes son los perpetradores de esta.

Grupos terroristas como Estado Islámico, son usados por la opinión pública y los gobiernos del mundo como un ejemplo claro de ello. A la vez, son un medio para justificar el discurso de odio hacia la población musulmana, generando sentimientos de humillación y resentimiento en sus miembros, que son propicios para la propagación del discurso de odio de la organización.

 

Los sentimientos de humillación generan violencia

Todas las personas tienen la necesidad de obtener reconocimiento y respeto, actualmente en mayor medida debido a la popularización del discurso de los derechos humanos y de la dignidad abanderado por los países occidentales como el objetivo central de la civilización (Lindner, 2001).

Este discurso tiene su esencia en una ética compartida por la mayoría de las sociedades para mantener las relaciones entre sus miembros. La gente que cree en ella, pero se ve privada de su disfrute por actores externos que simultáneamente promueven este discurso, experimentan una sensación de humillación a causa del doble estándar bajo el que actúan sus agresores (Lindner, 2001).

Tanto hombres como mujeres experimentan diversas consecuencias negativas relacionadas con este sentimiento. Especialmente en los primeros, promueve la búsqueda de venganza a través del uso de la violencia en actos terroristas. En las mujeres, con frecuencia causa depresión y desórdenes alimenticios (Lindner, 2001).

A nivel comunitario se combinan la incapacidad de algunas sociedades no occidentales para alcanzar los ideales universales de los derechos humanos, debido a los conflictos con países occidentales, con la falta de estrategias productivas para manejar los sentimientos de humillación y desconsuelo experimentados por los individuos, incrementando la vulnerabilidad de amplios segmentos de la población, por ejemplo los jóvenes al reclutamiento por grupos terroristas que los utilizan para alcanzar sus objetivos (Lindner, 2001).

 

El rol de la religión en la construcción de paz

Teniendo en cuenta la manipulación de la religión por parte de grupos violentos, es cada vez más relevante promover reflexión sobre los textos religiosos y generar diálogos que contribuyan a su interpretación a la luz de las problemáticas que enfrenta nuestra sociedad. La religión puede contribuir a la construcción de paz, promover el intercambio de ideas, y ser un medio para quitarle legitimidad al uso de la violencia.

La transformación de la sociedad requiere la promoción de una cultura de paz que se apoye en los valores religiosos, culturales y nacionales para impulsar la reconciliación y la coexistencia pacífica entre diversos grupos.

En el centro de este proceso debe estar el diálogo interreligioso que conecta a líderes de diferentes tradiciones fomentando la cooperación basada en la fe para construir paz, reconociendo que hay un conjunto de valores y principios compartidos que deben guiar la vida en comunidad y permitiendo que las diferencias culturales no sean una fuente de violencia (Kadayifci-Orellana).

La contribución central de la religión es hacer posible la construcción de puentes entre grupos étnicos y culturales diversos promoviendo el intercambio de experiencias e impulsando la búsqueda de objetivos comunes, lo cual no solo es la llave para la reconciliación, sino para desincentivar el uso de la violencia.

Para que ello sea posible debemos reconocer el rol central que la religión puede desempeñar en la reducción del conflicto violento, pero primero hay que transformar la percepción de la religión como causa de las guerras en el mundo.

La academia, los gobiernos y los medios de comunicación tienen un papel importante en este sentido al reconocer y divulgar cómo el discurso religioso es usado para manipular a personas vulnerables para cometer actos terroristas.

Simultáneamente es esencial que los líderes religiosos, las organizaciones civiles y las comunidades basadas en la fe asuman una mayor responsabilidad, no solo rechazando contundentemente los actos violentos y a quienes emplean la religión para legitimarse, sino también participando activamente en diálogos interreligiosos que contribuyan a encontrar soluciones más eficientes a los desafíos actuales.

Referencias

Badey, T.J. (2002). The role of religion in international terrorism. Sociological Focus, 35, 81-86.

Dunseath, S. (Productor). 2015. The Agenda with Steve Paikin [Youtube]. De https://www.youtube.com/watch?v=D5jjbejDWds

Kadayifci-Orellana, S. A. Inter-Religious Dialogue and Peacebuilding. 149-167.

Kearns, E. M., Betus, A., & Lemieux, A. (2017). Why Do Some Terrorist Attacks Receive More Media Attention Than Others?. Georgia State University, 1-19.

Lindner, E. G. (2001). Humiliation as the source of terrorism: a new paradigm, Peace Research , 33, 59-68.

Toff, M. D. (2013). The politics of religious outbidding, The Review of Faith & International Affairs, 11:3, 10-19, DOI: 10.1080/15570274.2013.829992

Imagen: https://bit.ly/2Ktf8Wp

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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