Entre verdades y mentiras

Algunos estudiosos de la forma como los individuos toman posiciones o decisiones, hablan de la propensión a dar por cierta la información que reafirma sus ideas preconcebidas, sin análisis de la misma. Se tiende a comprender algo en función de lo ya conocido, lo cual es natural, pero el inconveniente está en afianzar un preconcepto acogiendo solo la opinión que se acomoda a aquél, desestimando la que le sea contraria. Habrán entonces equívocos que se nutren con información deficiente o falsa, debido a dicho mecanismo casi involuntario, y gracias a la ausencia de una evaluación objetiva.

Si bien el tema de la formación de un concepto es propio de especialistas, lo que preocupa al común de la gente es la cantidad de información, mensajes y opiniones en redes sociales o en canales de comunicación que carece de sustento o confiabilidad. Sin embargo, logra difundirse y embolatar con lo cual se dificulta conocer la verdad de los asuntos que se convocan. Así, prolifera la desinformación y la mentira, aprovechando la ingenuidad o el desconocimiento del público, al amparo de la libertad y la tecnología. Se expresan falsedades, odios o calificativos sobre funcionarios, particulares o instituciones, antes que razones, análisis o críticas constructivas.

Si no se cuenta con información cierta para la formación de un criterio objetivo o justo, la sociedad se ve afectada, porque las decisiones personales o políticas de los ciudadanos, van a resultar equivocadas o ineficientes. A ello se refiere Harry G. Frankfurt en su ensayo Sobre la verdad: “El problema con la ignorancia y el error estriba por supuesto, en que no tenemos ninguna idea clara de nada. Si carecemos de las verdades necesarias, no tenemos más guía que nuestras propias e irresponsables especulaciones o fantasías y los persistentes y poco fidedignos consejos de los demás. En consecuencia, a la hora de planificar nuestra conducta, solo podemos regirnos por nuestros poco informados supuestos y esperar, cruzando los dedos que todo vaya bien. No sabemos donde estamos. Actuamos a ciegas. Sólo podemos avanzar a tientas haciendo lo que buenamente podemos”.

La verdades a medias son también recursos para engañar. De ellas se valen algunos políticos, periodistas o internautas en sus medios de divulgación, para exhibirlas a su conveniencia. A partir de ellas, por ejemplo, les es fácil tender mantos de dudas sesgadas, que caen en terreno fértil de quienes tienden a creer sin cuestionar o coinciden con dichos actores en sus posiciones. La mentira no es asunto solo de falta de conciencia social, sino también de ofensa y daño a personas e instituciones.

También atenta contra la verdad y cordura necesaria a una sociedad, la involución que aqueja a quienes entran en modo de negación de la ciencia y de la razón. A este fenómeno se refiere la escritora Rosa Montero en su columna en EL PAIS de España, Mas brutos y no nacemos. Ilustra cómo en tiempos difíciles, se fomenta la irracionalidad y el oscurantismo, desconociendo fehacientes y trascendentales descubrimientos de la humanidad. Es el retroceso hacia teorías demenciales y pérdida de la realidad. Como ejemplo, menciona los delirantes tuits de famoso cantante en que sostiene que el virus es una maquiavélica mentira de Bill Gates, con el fin de introducir un chip en vacunas. Lo grave, es que tal como anota Rosa Montero, millones de personas siguen esos tuits y creen en esa historia.

Por el sentido común comprendemos la diferencia entre falsedad y verdad. Sabemos que la verdad responde a una realidad objetiva y comprobable. Se conoce el valor y la utilidad de ella para el rumbo de una comunidad en forma coherente y justa. De ahí la responsabilidad del periodismo, pues como lo dijera Gabriel García Márquez, “La primera función del periodismo es la verdad porque vivimos en un mundo lleno de mentiras”. Y también es responsabilidad de toda persona profundizar en los asuntos que ocupan su atención, para alcanzar un criterio fundado en la realidad, sobreponiéndose a ideas preconcebidas o influencias mediáticas.

Referencias

Harry G. Frankfurt. Ensayo Sobre la verdad. Editorial Pi. Medellín. 2007.

Rosa Montero. EL PAIS, columna de opinión Mas brutos y no nacemos. 27-06-2020

https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2019/03/15/5c8a9b3cfdddff8f7c8b46ab.htmlhttps://

Imagen: https://bit.ly/3e43rzW

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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