¿En qué países será más difícil dejar el plástico en el pasado?

Cotidianamente, las redes sociales muestran videos conmovedores de hombres y mujeres que ayudan a limpiar playas enteras inundadas de plástico en la India o en las Islas Canarias, así como de buzos que salvan peces y tortugas atrapados en bolsas o redes de plástico. Estudios científicos muestran que residuos de este material ya son comunes en los peces que consumimos y, por lo tanto, de alguna forma se comienzan a integrar en nuestros propios organismos con efectos desconocidos sobre la salud pública.

Dentro de las voces que defienden el medio ambiente destaca la del Papa Francisco, quien considera un deber de todos cuidar nuestra madre tierra. Lamentablemente, aunque la conciencia ambiental aumenta, esta aún no es generalizada. El presidente de la principal potencia mundial, Donald Trump, no duda en desdeñar los esfuerzos globales por construir un crecimiento sostenible, rechazando incluso fenómenos científicamente comprobados como el cambio climático y el calentamiento global, seguramente guiado por intereses netamente económicos.

Afortunadamente, muchas personas y establecimientos comerciales en el mundo entero han tomado pasos hacia comportamientos más armónicos con la naturaleza, con pequeñas acciones como la eliminación del uso de pitillos, o de vasos plásticos. En Colombia, también destacan iniciativas como los impuestos al uso de bolsas plásticas en los supermercados, o a la sobretasa a la gasolina para compensar por las emisiones de CO2 que realizan los automóviles. Sin embargo, la educación ambiental y la capacidad de la ciudadanía para conseguir logros notables como reciclar de forma colectiva al estilo de las naciones desarrolladas, se encuentra todavía en pañales.

De hecho, países enteros como Francia han llevado la conciencia ambiental a niveles muy altos, prohibiendo totalmente el uso de bolsas plásticas en los supermercados, y en ciudades como Hamburgo en Alemania incluso se ha llegado a desafiar a la poderosa multinacional Nestlé al prohibir el uso de las cápsulas de plástico para la elaboración de expresos, una práctica que se había vuelto muy popular en toda Europa.

Aunque llevará tiempo, soy optimista en creer que, en el mundo entero aprenderemos a vivir sin necesidad de usar el plástico de forma tan intensiva como lo hacemos en la actualidad. El vidrio y el cartón serán los sustitutos naturales de este producto. Pero, ¿cuáles países la tendrán más difícil para independizarse del plástico? Mi aproximación aquí consiste en establecer cuáles naciones son más dependientes de las exportaciones de plástico y cuales son importadoras, dónde en teoría será más fácil dejarlo atrás.

Según Trade Map, solo diez países: China, Estados Unidos, Alemania, Francia, México, Italia, Bélgica, Reino Unido, Holanda, Canadá y Japón concentraron la mitad de las importaciones de plástico y sus manufacturas en 2018. Las tres primeras posiciones China con 11%, Estados Unidos con 9% y Alemania con el 7% representan por ellas mismas más de una cuarta parte de las importaciones de estos productos. Colombia por su parte solo representa el 0.4% de las mismas.

En teoría, los países fuertemente deficitarios tendrían más incentivos a sustituir el uso del plástico como una estrategia de sustitución de importaciones que libere divisas para usos más loables como la absorción de tecnología o la reconversión de maquinaria industrial. En tal sentido, los mayores déficits en el sector de plásticos y sus productos los presentan México, Vietnam, India, Reino Unido, Turquía, Indonesia, Rusia, Australia, Brasil y Francia.

Mirando los datos, en términos per cápita, podríamos tener una mejor idea de cuáles países tendrían una mayor inclinación a sustituir el consumo de plásticos. Así el ranking varía sustancialmente. Considerando solamente países de más de un millón de habitantes, las naciones con mayor déficit per cápita, y, por lo tanto, teóricamente más inclinadas a sustituir el plástico serían: Noruega, Irlanda, Estonia, Nueva Zelandia, Dinamarca, República Checa, Australia, Costa Rica, Eslovaquia y Letonia.

Por el lado de las exportaciones, la concentración es aún mayor, pues solo siete países representan el 51%. Estos son: China, Alemania, Estados Unidos, Corea, Bélgica, Holanda y Japón. Los tres primeros representando el 30% de las exportaciones globales. Colombia da cuenta de solo el 0.2% de las exportaciones mundiales de plástico.

En valores absolutos, los mayores superávits comerciales en el sector del plástico y sus productos, los realizan Corea del Sur, Arabia Saudita, Alemania, Taiwán, Bélgica, Países Bajos, Japón, Singapur, China y Tailandia. Por su parte, los mayores superávits per cápita en el sector del plástico los presentan Singapur, Bélgica, Qatar, Taiwán, Arabia Saudita, Holanda, Corea del Sur, los Emiratos Árabes Unidos, Alemania y Lituania. Estos últimos países serían entonces las naciones donde se podría encontrar mayor resistencia a una transición hacia el uso del vidrio y el cartón. Sucede algo curioso aquí y es que estas naciones exportadoras, son en buena parte altamente desarrolladas y cuentan con la capacidad de autorregularse a la hora de hacer un uso sostenible de este producto. Sin embargo, no se notan esfuerzos por reducir sus exportaciones o por controlar la forma como las naciones compradoras hagan uso o reciclen estos productos. Las leyes del mercado las inducen a exportar y cerrar los ojos.

En 2018, Colombia importó productos de plástico por 2.506 millones de dólares y exportó 1.533 millones de dólares, lo cual condujo a un déficit comercial en este sector de cerca de un millardo de dólares. Sin embargo, el déficit per cápita colombiano no es muy alto en términos comparativos, pues más de 100 naciones presentan déficits per cápita mayores que Colombia para el sector de plásticos, lo cual indicaría que, aunque se trata de un sector deficitario de la economía, este déficit en términos comparativos no induciría una acción muy fuerte a nivel nacional como para motivar campañas decisivas para sustituirlo.

Es necesario apelar entonces a un mayor compromiso de todos por promover a nivel nacional políticas de educación y concientización ambiental que permitan que más y más colombianos aprendan a regular su consumo de plásticos y vivir una vida ecológicamente sana.

Imagen: https://bit.ly/2E3aF8w

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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