El sueño de Bolívar: camino a la integración

Los países bolivarianos comparten herencia de España en su historia, lengua y cultura, y un rico patrimonio cultural de etnias prehispánicas y tradiciones de origen africano. Los une la geografía andina y la historia de su separación de España bajo Bolívar. Sus raíces coloniales son diversas: Venezuela, Colombia y Ecuador tuvieron menos lustre que Perú, fuente más importante de riqueza mineral, a cuyo virreinato estaba unida Bolivia. Su presente en materia política es complejo: todos tienen problemas de inadecuada institucionalidad pública y, por ende, elevada corrupción. El sistema político de Ecuador tiene tintes autoritarios. Bolivia es más atrasada en aspectos económicos y sociales.

A finales de los sesenta se concretaron iniciativas para alinear a los países andinos en un pacto subregional con orientación al libre comercio con arancel externo común y protección a los subsectores productivos. Además de los países bolivarianos, Chile también participó; en esa época tenía niveles de desarrollo económico y social similares a los de los demás miembros. Todos estos países enfrentaban los múltiples retos asociados a procesos de urbanización rápida. El Pacto Andino no se tradujo en crecimiento sostenido por diversas razones: los sistemas políticos de todos los países eran aún más frágiles que hoy, y la capacidad coercitiva del Pacto era insuficiente. Además no había suficiente confianza sobre el futuro de la propiedad privada de los medios de producción. Las desigualdades eran evidentes y las deficiencias educativas muy macadas. Las élites temían reveses políticos en el contexto de la guerra fría.

Ha pasado medio siglo. Aunque el progreso social en este lapso es innegable, las comparaciones entre los bolivarianos y muchos países de Asia son odiosas por desfavorables. El crecimiento económico de nuestros países ha sido mediocre, aunque Perú registra dos décadas con desempeño mucho mejor que los demás, tras el estancamiento que desataron las políticas populistas de Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez entre 1968 y 1980, cuyas secuelas duraron años. Colombia y Venezuela han dependido en grado excesivo del petróleo en lustros recientes, por lo cual el colapso del precio con escasas posibilidades de recuperación tiene serio  impacto fiscal y cambiario para los próximos años. Ecuador también ha estado atado al petróleo, pero además se dolarizó desde 2010como medida para recuperar la confianza tras varias crisis políticas, y le fue bastante bien durante una década, pero la caída de los precios de productos no diferenciados (commodities) y el fortalecimiento del dólar pusieron en evidencia los límites de esta estrategia; la economía ecuatoriana está cimentada en petróleo y otros productos primarios, en tanto que la de Estados Unidos se fundamenta en servicios y construcción de conocimiento.

La conjunción de economías sin la necesaria preparación para la sociedad globalizada y sistemas políticos inadecuados para el mundo de hoy, en el cual el capital fluye con libertad y los territorios están condenados a reglas poco flexibles y, en muchos casos, anacrónicas, apunta a la conveniencia de revisar la situación y revivir las iniciativas de integración social, económica y política. No parece tarea fácil, porque hay asimetrías de distintos órdenes. Así, Venezuela es rica en recursos naturales en grado extremo. Ecuador ha avanzado en educación básica en forma notable en la última década. Perú ha encontrado caminos hacia mejor desenevolvimiento económico. Los obstáculos, sin embargo, no justifican evitar el reto. Los beneficios serían enormes: la revisión seria de instituciones públicas necesaria para la integración sería conveniente para mitigar la corrupción y asegurar usos eficaces para los recursos fiscales; el aumento en el tamaño de la base económica diversificaría los riesgos; la capacidad para negociar en los foros internacionales con las grandes potencias sería mucho mayor; las posibilidades para el desarrollo intelectual y científico se multiplicarían; habría captura de economías de escala para los aparatos de producción y distribución de bienes y servicios. Además, con buenos diseños se resolverían problemas políticos derivados de modelos protagónicos en todos los países.
Ante los grandes retos de sostenibilidad que enfrenta la especie en el planeta, la integración bolivariana que parece una utopía será en pocos años necesidad urgente. Conviene a todos adelantarse y acometer la tarea desde ya.

 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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