El mundo al revés

Con frecuencia se dice que el mundo anda al revés y no faltan motivos para ello. Esta percepción se tiene  cuando sucede lo contrario a lo que se da por sentado, o lo contrario a aquello que solo puede ser de determinada manera. Es la experiencia de presenciar lo opuesto a algo ó al deber ser según la época o la civilización, es decir, el reverso de la medalla. No es siempre equivalente al absurdo pues éste atañe a lo incomprensible o fuera de lo normal, pero no necesariamente al revés de algo.

Desde los valiosos estudios de Mijaíl M. Bajtín sobre la estética de la creación verbal, se establece una transposición del carnaval al lenguaje de la literatura. En el carnaval hay un mundo al revés: es una vida desviada del curso normal, donde todos participan de una vivencia en que no se reconocen jerarquías, instituciones, ni autoridad alguna. Son características del carnaval entre otras, la sátira, los pares contrastantes, el lenguaje libre, las excentricidades, las profanaciones, hasta el destronamiento del rey. Es diferente al teatro pues no hay actores ni escenarios, todos son protagonistas.

En El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se transgrede el orden social de su tiempo en España. Por su supuesta locura, el caballero andante en algunos episodios traspasa la realidad y pone el mundo al revés al subordinar la autoridad a su idea de justicia y libertad. En una obra vista desde la estética carnavalesca, es la idea lo que se percibe no la psicología del personaje; el Quijote la lleva consigo al dar un nuevo sentido a la aventura en diálogo con su doble e incompatible Sancho. Para Bajtín  las imágenes del carnaval son dobles, reúnen polos como el cambio y la crisis, nacimiento y muerte, elogio e injuria, juventud y vejez, estupidez y sabiduría (p.177)

La realidad de hoy en día ciertamente presenta episodios carnavalescos, naturalmente sin texto literario para apreciar su estética o para resolver el problema o la idea. En esta extrapolación cabría el espectáculo en el actual mundo virtual en que libremente todos participan o saltan a las redes sociales sin reglas ni límites. Cada quien lanza a la plaza cualquier clase de expresiones y elementos contrarios: al mismo tiempo campean mentiras y verdades, estupideces e ideas, ofensas y alabanzas, términos soeces y otros respetuosos, opiniones sin análisis crítico, otras fundadas. Nada se da por sentado y hay una dicotomía, por un lado, entre la libertad de expresión sobre la cual Voltaire habría expresado: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo”. Y por el otro lado, las mentiras, la injusticia y la violencia que se nutren aprovechando tales libertades.

También son carnavalescos los episodios contrarios al deber ser de la justicia, en tanto ponen a funcionar a la sociedad de esta forma. Aparecen estos espectáculos donde quiera que aniden jueces o carteles que obran a instancias de la delincuencia,  testigos que falsean la verdad, ó responsables de crímenes que ascienden a órganos de las ramas del poder público, al tiempo que abundan condenas mediáticas y brillan por su insuficiencia tribunales que ofrezcan pronta y cumplida justicia. Al revés funciona la política, cuando candidatos manipulan elecciones o se aprovechan de los sentimientos populares, con poca o ninguna sabiduría para conducir una Nación, pero eso sí con mucho ego y ambición de poder. Al final se entronizan personajes como emperadores  que rayan en lo ridículo, y se cumple el ciclo del carnaval con su acción principal, la de la coronación con el consiguiente destronamiento del rey, en un momento cualquiera.

Cuando se dice que los pájaros le tiran a las escopetas se alude a un mundo al revés. Sería ideal que así fuera cuando de aves se trata ante la indolencia de los cazadores. Cazadores que como el rey que impunemente mata elefantes, ponen al revés a un mundo que se creía civilizado, al igual que lo hacen los criaderos de visones y otras tantas crueles “industrias”, como si no fuera suficiente el infierno que ha sido el mundo para los animales por la mano del hombre. En Mundo al revés, novela de Ángel Padilla, escritor y activista de la causa animal, se plantea un mundo imaginario donde las cosas suceden al contrario: son los animales los que asumen la actitud totalitaria mediante dominación, humillación y  tortura sobre los hombres.

Hay otras tantas situaciones que amenazan el equilibrio o el sentido en muchos órdenes de cosas.  Como también hay  contrapesos y esfuerzos tendientes a eliminar prácticas o convicciones que se dan por sentadas, pero que afectan la transparencia de las conductas humanas, la vida sobre la tierra y la justicia. Por fortuna, en la plaza carnavalizada se oyen también voces ecuánimes de escritores, investigadores y activistas responsables que contribuyen a procesos de formación de criterios ponderados y pragmáticos.

 

Referencias: Mijaíl M. Bajtín. Problemas de la Poética de Dostoievski. Fondo de Cultura Económica. 1993.

 

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

Deja un Comentario