El DIRAS genera un renovado clima de confianza económica

A partir del primero de septiembre, Colombia inicia una nueva fase en su proceso de reactivación económica. Quedan atrás las versiones más severas de las cuarentenas con sus restricciones a los encuentros de grupos de personas; sus limitaciones a los desplazamientos intermunicipales; el desesperante pico y cédula y los frecuentes toques de queda. Adicionalmente, se comienzan a reactivar también los primeros vuelos internacionales. A esta nueva fase se le denomina fase de distanciamiento individual responsable y aislamiento selectivo DIRAS.

De hecho, anticipando estos acontecimientos, la confianza en el sector comercial e industrial mejoró en el mes de julio con respecto al mes anterior según lo indican los índices de confianza comercial ICCO y de confianza industrial ICI de Fedesarrollo[1]. Pero esta vez, como suele pasar, la felicidad no es completa. Lamentablemente, no han quedado atrás ni el miedo ni el riesgo de contagio por coronavirus, tampoco sus efectos potencialmente devastadores sobre la salud. Lo cierto es que a nivel nacional la probabilidad de contagio actual es mucho mayor de lo que lo fue en el mes de abril o mayo, a juzgar por el número de casos y fallecidos de los últimos días comparados con los comienzo del segundo trimestre. No se trata del riesgo de una segunda ola, la realidad es que la primera todavía no ha terminado aún de pasar.

Sin embargo, este paquete de medidas del gobierno Duque no debe ser visto como una especie de suicido colectivo, o como algunos piensan, como el inicio de la fase “ya que más da”. Muchas cosas han cambiado entre marzo y septiembre que reducen la posibilidad de un brote rápido y masivo del virus y de sus peores consecuencias en materia de salud y de negocios.

En primer lugar, muchos colombianos reconocen hoy que se debe mantener una distancia social mucho más amplia que en el pasado. Casi dondequiera que vayas la gente sabe mantener su distancia y se muestran comprensivos si tú tomas la tuya. Los apretones de mano y los saludos de beso y abrazo siguen a la espera de la anhelada vacuna.

La costumbre de lavarse las manos e incluso de desinfectar alimentos y paquetes también se ha generalizado, y más importante aún, a pesar de su incomodidad, en las calles la gente luce su tapabocas, por lo general, bien puesto. Ojalá fuera así en toda la ciudad. En esta materia todos podemos mejorar todavía.

Hoy, a muy pocos, por no decir a nadie, se le ocurriría ir trabajar o visitar a alguien con signos gripales porque también se ha generado una mayor conciencia acerca de la necesidad de aislarse si se presentan estos síntomas. Una nueva cultura que comparten tanto los empleados como sus empleadores.

Asimismo, la inmensa mayoría de los negocios de la economía formal e incluso muchos de la informalidad, han adoptado protocolos de bioseguridad con toma de temperatura, desinfección de manos y en muchos casos hasta de los zapatos. De hecho, la nueva ley establece la obligación del respeto de estos protocolos tanto para los establecimientos como para sus clientes.

Pero tal vez la mejor razón para ser optimistas sobre el éxito en la implementación de la fase DIRAS es el notable fortalecimiento del sistema de salud con el aumento de unidades de cuidados intensivos, medicinas y el equipamiento médico. Así como el avance en la curva de aprendizaje en el tratamiento de la enfermedad que los médicos y enfermeras de nuestro país han desarrollado con tanto sacrificio tras seis meses luchando por salvar a miles de colombianos de esta terrible enfermedad.

El éxito de esta fase de distanciamiento individual responsable y aislamiento selectivo, recae sobre cada uno de los colombianos. Poco que reclamar a las autoridades, que eso sí, deben ser eficaces en verificar el cumplimento de los protocoles de bioseguridad.

Nos corresponde a cada uno de nosotros, entonces, ser responsables en lo individual y exigir a los demás de manera educada la responsabilidad necesaria para garantizar la sostenibilidad de estas medidas en el tiempo. Esto, hasta la llegada de la tan anhelada vacuna que promete un retorno el próximo año a una nueva normalidad más normal que la nueva normalidad que comenzamos en septiembre.

[1] Portafolio (Agosto 27 de 2020).  Mejora la confianza comercial e industrial en Colombia. Recuperado de www.portafolio.co

Imagen: https://bit.ly/32Jzkdc

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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