El Capitalismo Chino

La confrontación de intereses entre China y Estados Unidos ofrece un punto de vista alternativo para analizar el surgimiento del gigante asiático.

En estas breves líneas vamos a tratar de ver el surgimiento chino desde una perspectiva poco difundida, que tiene que ver con la capacidad de su economía para mejorar la calidad de vida de su población.

Debemos aclarar en primer término que nos referimos a las cuestiones económicas solamente, y dejaremos de lado los aspectos políticos y sociales. Esto es importante destacarlo, ya que el partido comunista chino es uno de los mayores represores de las libertades individuales, y el impulsor de estrategias de control social desconocidas en occidente, basadas en elementos tradicionales como los delegados gubernamentales, así como también en la incorporación de tecnologías novedosas como la digitalización facial que permite un control casi absoluto del movimiento de las personas.

Tanto las políticas señaladas y tantas otras aplicadas, como la limitación a la circulación de las personas, o el acceso a medios de información internacionales o incluso buscadores de internet no autorizados por el estado, son condenables y no pueden ser tomadas como ejemplo. Sin embargo, como afirmaba David Hume, “las normas morales no derivan de la razón” sino que son el fruto de una construcción racional elaborada a lo largo del tiempo por cada sociedad.

Aclarado el punto, podemos preguntarnos en primer término si la economía china es capitalista como afirma nuestro título, o es socialista como la definen otros. Tomemos para decidirlo la definición de capitalismo que da la Real Academia, lo que nos evitará cualquier sospecha de sesgo ideológico. La academia indica: “capitalismo. Régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza.”

Un país, dos sistemas

Deng Xiaoping, autor de la frase del título, no definía la economía de mercado como capitalismo ni la planificación como socialismo. A su entender, “La planificación y las fuerzas del mercado no son la diferencia esencial entre socialismo y capitalismo. Una economía planificada no es la definición de socialismo, porque hay planes bajo el capitalismo; la economía de mercado se da también bajo el socialismo. El mercado y la planificación son dos fuerzas que controlan la actividad económica“.

Fue así que implementó el llamado “Socialismo con características chinas”, como forma de mantener la retórica comunista con más libertad de acción para los ciudadanos, permitiendo la producción agrícola para consumo de la familia, la inversión extranjera y las zonas especiales como Hong Kong y Macao, a la vez que eliminó lo ministerios industriales y permitió los precios de mercado.

A pesar de estas reformas, el estado chino mantuvo la propiedad de la tierra, y alquila las viviendas a sus ciudadanos para vivir o construir empresas. El pragmatismo de Deng Xiaoping, para quien daba igual que el gato fuera negro o blanco ya que lo importante era que cazara ratones, produjo entonces el surgimiento de un capitalismo en el que grandes conglomerados industriales son propiedad del estado, y los resultados de su explotación van directamente al gobierno, o sea el partido comunista chino. Esta realidad, unida a la capacidad china para competir en el mercado global, generaron un excedente económico apropiado directamente por las arcas del estado.

Consecuencias del Sistema Económico

El desarrollo chino iniciado con Mao después de la segunda guerra mundial, ha llevado a ese país a crear y adoptar un sistema económico que se ha dado en llamar “capitalismo de estado”, en el cual el estado es accionista propietario de una porción importante de las empresas, y controla al resto, nacionales o extranjeras, a través de un sistema financiero controlado por unas reglas de políticas totalmente estatales.

Esta conjunción como decíamos ha generado una gran prosperidad que con mano de hierro, ha sido distribuida ampliamente a la población, permitiendo salir de la pobreza a 800 millones de personas en los últimos treinta y cinco años. Es esta cifra tan impresionante la que más se ha difundido, ya que no cabe duda que es uno de los mayores éxitos del esfuerzo realizado.

En este punto debemos preguntarnos, ¿el capitalismo tradicional hubiera tenido el mismo éxito? Y no preguntamos para hacer una competencia, ni siquiera una valoración. Nuestra pregunta apunta más allá de eso y busca saber cuál de los dos sistemas prevalecerá en esta guerra económica declarada entre el capitalismo tradicional de USA y el del estado chino.

No vamos a dar respuesta a esta pregunta, porque solo la historia será capaz de hacerlo, pero bien vale tener presente lo que se está debatiendo en este enfrentamiento. No es sólo un presidente algo impulsivo y algunas tretas comerciales. El tema es más profundo y por eso la lucha continúa, aun cuando haya en el mientras tanto acuerdos transitorios.

Señalemos antes de concluir, algunas debilidades del modelo chino, que tienen que ver más con cuestiones políticas y sociales que con problemas económicos. En primer lugar, la línea de pobreza en China está en el orden de los 320 dólares mensuales, que es relevante para quienes viven en el campo, ya que en las ciudades el ingreso de los más pobres supera los 1.100 dólares.

Fue la férrea mano del estado chino la que decidió, y lo sigue haciendo, qué familias salen de la probreza y cuáles no, a través del llamado sistema “hukou” que las divide entre aquellas que tienen un permiso residencial urbano y las que no. Esto genera algunas tensiones y, sobre todo, focos de gran corrupción.

Las tensiones sociales, tanto las originadas por el hukou como otras, son en definitiva una debilidad de todo sistema económico, ya que impiden el desarrollo y permiten que sean aprovechadas por grupos minoritarios para generar disturbios que, desde lo económico, reducen el nivel de producción y bienestar.

Es así que asistimos en estos días a varias manifestaciones, con represión estatal suave y no tanto en la ciudad de Hong Kong, antiguo protectorado inglés que conserva un régimen especial, cuyos habitantes se han sentido amenazados ante una ley que podría permitir juzgar en China lo delitos cometidos en la ciudad. Todos saben que tanto las penas como los castigos son bastante más severos, a la vez que la asignación de justicia resulta bastante más arbitraria.

Imagen: https://bit.ly/2YpR3SL

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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