EL CAOS URBANO

Llevo veinte años viviendo  en el exterior pero viajo con frecuencia a Cali. Sigo añorando la ciudad en la que llegué a la mayoría de edad y en la cual trabajé y serví por más de 40 años. Serví en el sector público porque quería ser participe de su desarrollo y progreso. Los años setentas y ochentas nos hacían respirar orgullo y satisfacción frente a otras ciudades de Colombia. El anillo central, las filas para tomar los buses, la tranquilidad y la belleza de la ciudad entre otros factores nos daban un aire de progreso y desarrollo.

Mi última participación fue en los años 1992 a 1994 como Secretario de Hacienda Municipal  o Departamento, como se llama ahora, del gabinete de Rodrigo Guerrero.

A partir de ese momento, si bien se han llevado a cabo obras importantes, el deterioro urbano, la falta de autoridad, o el afán electorero de alcaldes y concejales, han sumido a las calles de Cali en un muladar de grafitis, tiendas y todo tipo de negocios que no respetan ni siguen una zonificación urbana; no hay distinción alguna entre zonas residenciales y comerciales.

Ciudad Jardin y Pance, por ejemplo están colapsadas por esta feria de negocios de comerciantes que no respetan el orden urbano y por funcionarios municipales que por omisión, negligencia o complicidad  se hacen los de la vista gorda. Y parece que cambiar esa costumbre va a ser difícil sino imposible, por falta de voluntad, por espíritu demagógico, o lo que es más grave, por temor a ofender a oscuros comerciantes o a urbanizadores a quienes no les interesa el orden urbano.

Las comparaciones son enojosas pero hay que hacerlas. En las ciudades del Estado de la Florida, en donde habito y en la inmensa mayoría de los Estados Unidos, la ley se aplica, se respeta y por eso se delimitan claramente las zonas residenciales y las comerciales. Esto lleva a que en la zona, ciudad o barrio en donde usted habite se puede percibir un aire de tranquilidad, en las zonas residenciales, y un verdadero ambiente de comercio en las zonas designadas con este propósito.

Nadie quiere, al llegar a su casa a descansar, encontrarse con una tienda o menos con un grafiti, sin hablar del ruido.

¿Será que algún día encontraremos un Alcalde y unos funcionarios que quieran vivir en una ambiente de desarrollo y tranquilidad por igual?. Eso depende de los ciudadanos que quieran merecerse un lugar grato y lindo como lo fue, hasta no hace mucho, nuestra adorada ciudad

Fuente imagen: https://bit.ly/2ClbSqu

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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