El asunto regional

l ordenamiento de los países es determinante para impulsar el desarrollo social y económico de las comunidades. Las regiones y localidades son el ámbito de referencia pertinente para la vida cotidiana: en ellas se trabaja para generar los recursos que permiten consumir.
Quizá la tarea más importante de carácter regional es la identificación de oportunidades y obstáculos para aprovechar ventajas comparativas relativas como fruto de trabajo conjunto entre autoridades, empresarios, academia y comunidad en general. De la formulación de una visión compartida deben surgir la definición de estrategias y la estructuración de programas y proyectos específicos para materializarlas, con los procesos y estructuras relevantes.

El método para planificar el desarrollo debe ser dinámico, pues el mundo cambia de manera permanente. Además debe tener horizontes amplios, pues la visión limitada al corto plazo es ineficaz: las inversiones públicas y privadas son de largo plazo. Para conciliar los objetivos de flexibilidad y perspectiva generosa se deben elaborar planes regionales y nacionales cada año, para mínimo diez años, con mecanismos consistentes e indicadores para evaluar desempeño. No debe haber temor al cambio, pero son clave el rigor y la acertada articulación de lo local, regional y nacional.

Los gobiernos centrales tienen a su cargo el grueso del recaudo de impuestos directos e indirectos, y la asignación de dineros a proyectos de inversión de cierta magnitud. Además distribuyen parte de los ingresos corrientes para financiar servicios de educación y salud. En sistemas federales las regiones pueden gravar los ingresos de sus residentes para complementar la financiación y caben los impuestos regionales a la renta. En algunos países la localidad aporta los recursos para la educación pública con base en los impuestos prediales, lo cual hace difícil el cultivo de igualdad de oportunidades, pues las comunidades prósperas tendrán siempre mejor educación pública que las pobres.

Los gobiernos centrales aportan la mayor parte de los recursos para los servicios de justicia y seguridad, pero en los sistemas federales las regiones financian sus instituciones para legislar y proveer justicia complementarias de las centrales. La seguridad suele ser responsabilidad conjunta de gobierno central, regiones y localidades. La educación continua, necesaria para la habilitación de la población adulta según la evolución de la tecnología, ocurre en el ámbito local, atada a las perspectivas de la economía regional.

Las políticas públicas son esenciales para diseñar y ejecutar estrategias que impulsen crecimiento, reduzcan desigualdad, cobijen a la población con sujeción al principio de solidaridad, y ofrezcan seguridad y justicia.
La revisión anual de la ejecución y de las estrategias, los procesos y las estructuras debe tener como punto de partida la participación activa de comunidad, empresarios y academia a que se ha aludido: lo regional tiene papel central en la construcción y preservación del patrimonio cultural, y en la reflexión sobre propósitos colectivos.

Las oportunidades y los problemas que enfrenta la humanidad en esta época, de dimensiones sin precedentes, exigen audacia e imaginación, pero también rigor y eficacia comunicativa, para que la prospectiva no sea ejercicio de élites sino de todos los habitantes del planeta, cada cual en su región.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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