Efectos del cambio climático en las mujeres

El cambio climático representa una amenaza contundente para la supervivencia de la humanidad en su conjunto, así como de todas las especies de flora y fauna del planeta. Colombia no se encuentra exento de las consecuencias negativas de este fenómeno, de acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) tanto las sequias como las precipitaciones extremas se han incrementado significativamente en las últimas tres décadas y se espera que para el año 2040 la temperatura haya aumentado en casi un grado centígrado. Así mismo, la tercera comunicación nacional de cambio climático publicada en 2017 señala que la totalidad de los municipios del país presenta algún tipo de riesgo al cambio climático y pronostica que el 25 por ciento de estos se encontrará en riesgo muy alto en el año 2040.

El IDEAM señala que los efectos del cambio climático en el país incluyen inundaciones, vulnerabilidad del sistema sanitario, afectación de acuíferos para consumo humano por salinización principalmente en zonas insulares, perdida de ecosistemas como manglares y arrecifes coralinos debido al aumento de las temperaturas, avalanchas en cercanías de quebradas afectadas por erosión de la tierra ocasionada por agricultura y ganadería intensiva, cambios en los promedios de lluvias anuales así como en las coberturas glaciales afectando negativamente las actividades económicas, el abastecimiento de agua para consumo humano al igual que los niveles de amenaza asociados a desastres naturales, además se incrementaran las áreas afectadas por desertificación, finalmente la población estará más vulnerable frente a enfermedades como la malaria y el dengue.

Si bien toda la población colombiana está amenazada en algún grado por dichos fenómenos, las mujeres presentan una vulnerabilidad mayor al cambio climático en distintas categorías, principalmente en cuanto a seguridad alimentariaescasez de recursos, vulnerabilidad frente a desastres naturales y participación en procesos de toma de decisiones, así como de planeación orientados a la mitigación y adaptación al cambio climático. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU) las mujeres al igual que los niños tienen una vulnerabilidad 14 veces mayor en comparación con los hombres adultos frente a este fenómeno.

La exclusión de las mujeres de las instancias de decisión política, las restricciones culturales para que asuman roles en la esfera publica y se involucren activamente en procesos de planeación en todos los niveles representan obstáculos para afrontar efectivamente el cambio climático debido a que dejan por fuera del debate en torno al diseño de estrategias de prevención y mitigación el conocimiento local con el cuentan las mujeres en relación con los territorios que habitan (Denton, 2002).

La seguridad alimentaria afectada por el cambio climático, específicamente la desertificación de los terrenos, las inundaciones, los patrones climáticos impredecibles y el incremento de las temperaturas directamente perjudican la producción agrícola, ocasionando disminuciones en la cantidad de comida disponible no solo para el consumo sino también para la generación de ingresos menoscabando las posibilidades de independencia económica. Debido al rol tradicional de la mujer como cuidadora, la intensificación de la inseguridad alimentaria conlleva a la disminución del consumo de comida de las mujeres para favorecer a los niños y ancianos en sus familias, en consecuencia, tienden a sufrir problemas de salud como la anemia con mayor frecuencia (Denton 2002).

El acceso restringido a recursos valiosos para la subsistencia en países en desarrollo a saber, tierra, agua y combustible obstaculizan la posibilidad de las mujeres de alcanzar independencia económica. En zonas dedicadas principalmente a la producción agrícola, la propiedad de tierras es la fuente principal de ingresos y permite el acceso a créditos formales o prestamos bancarios necesarios para adquirir tecnología esencial para afrontar las crisis. Si bien las mujeres en estas áreas trabajan en la agricultura, los títulos de los terrenos pertenecen a los hombres en sus familias lo cual las excluye del acceso a recursos que les permitirían mitigar los efectos adversos del cambio climático.

Además de la limitante anterior, las mujeres ven sus posibilidades de generar ingresos propios amenazadas por el aumento de las actividades no remuneradas relacionadas con el cuidado de niños, ancianos y enfermos en sus hogares. Al igual que debido a la migración de los hombres relacionada con desastres naturales que restringe aún más su movilidad y los ingresos de la familia al estar superadas en numero por miembros dependientes. De forma similar, las normas sociales y culturales que impiden a las mujeres participar en el mercado laboral formal disminuye sus oportunidades de alcanzar la independencia económica y de ganar poder de negociación al interior de sus hogares (Eastin, 2018). Esto es relevante en la medida que otorga a la mujer acceso a recursos al interior del hogar y posibilidad de participar en los procesos de toma de decisión en el mismo relacionados con temas como nutrición, acceso a servicios de salud, educación, matrimonio y movilidad, lo cual es fundamental en la disminución de la vulnerabilidad frente a distintas expresiones de violencia contra la mujer en el contexto familiar (Demetriades & Esplen, 2008).

De manera similar, el aumento en la contaminación de las fuentes de agua y los patrones climáticos afectan negativamente la cantidad, así como la calidad de agua disponible para consumo. Los desplazamientos de las mujeres para conseguir agua para satisfacer necesidades básicas al igual que la exposición a enfermedades como la diarrea, el cólera y la disentería dificultan sus posibilidades trabajar, estudiar y participar activamente en la sociedad profundizando la inequidad de género (Denton, 2002). De acuerdo con Ecología y Desarrollo (ECODES) una organización sin ánimo de lucro dedicada al seguimiento e implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en 25 países de África Subsahariana las mujeres invierten anualmente 16 millones de horas en buscar agua, en comparación los hombres invierten 6 millones.

En cuanto a la vulnerabilidad frente a los desastres naturales, las normas sociales y culturales influyen los procesos educativos al igual que de socialización al interior de las comunidades previniendo por un lado que niñas y mujeres desarrollen habilidades de supervivencia como la natación o trepar árboles, y, por otro lado, restringen su movilidad, intensificando las amenazas contra ellas en escenarios de catástrofes. Después de este tipo de crisis, durante la atención de emergencia en refugios, a menudo las mujeres son víctimas de acoso sexual y violación, simultáneamente la agresividad de los hombres hacia ellas aumenta debido a las condiciones adversas de la situación y a su sensación de impotencia (Demetriades & Esplen, 2008).

Debido a que los efectos del cambio climático afectan diferencialmente a las mujeres, las estrategias para prevenir sus efectos, así como para mitigarlos requieren el reconocimiento de ello y la inclusión efectiva de las mujeres en todos los procesos de diseño, planificación e implementación desde el nivel local hasta el internacional para impedir que las disparidades de genero aumenten en contextos afectados por crisis climáticas.

En primer lugar, los gobiernos locales deben promover procesos de participación de las mujeres, así como de sus organizaciones para la recolección de información en relación con estrategias propias para la adaptación al cambio climático, permitiendo su incorporación efectiva y el aprovechamiento de las redes a las que pertenecen en su implementación.  También es necesario facilitar el entrenamiento, apoyo y visibilización de los procesos colectivos para manejar desastres y variaciones climáticas con una participación de mujeres significativa.

En segundo lugar, actores del sector gubernamental, privados y organizaciones sin ánimo de lucro tanto locales como internacionales deben generar alianzas que posibiliten la creación, promoción y financiación de proyectos de agricultura sostenible en las comunidades para asegurar el acceso a alimento y a generación de ingresos a través de la comercialización de sus productos agrícolas.

En tercer lugar, es necesario reconocer las habilidades de las mujeres para movilizarse, organizarse, así como responder ante desastres naturales con el objetivo de incluirlas como agentes con conocimiento al igual que habilidades valiosas para el diseño de planes orientados a proporcionar atención y manejar efectivamente estas crisis. Paralelamente, es fundamental promover su conocimiento de los planes locales de evacuación así como la formación de mujeres en primeros auxilios, respuesta en emergencias y habilidades para la supervivencia básicas.

En cuarto lugar, actores en posiciones de poder político, formuladores de política publica y lideres en cualquier nivel deben exigir la participación de mujeres en foros locales, nacionales e internacionales donde se discutan estrategias de mitigación de los efectos del cambio climático; a su vez, esta discusión debe incluir cuestiones como el impacto de las practicas culturales, los prejuicios, los roles de genero y las tradiciones en la adaptación de las mujeres al cambio climático.

Finalmente, la perspectiva de género debe ser transversal en todas las políticas, planes, proyectos y acciones encaminadas a la mitigación y adaptación al cambio climático si se quiere ser eficaz.

Referencias:

Demetriades, J., & Esplen, E. (2008). The gender dimensions of poverty and climate change adaptation (Las dimensiones de género de la pobreza y el cambio climático). Ids Bulletin, 39(4), 24-31.https://opendocs.ids.ac.uk/opendocs/bitstream/handle/123456789/8196/IDSB_39_4_10.1111-j.1759-5436.2008.tb00473.x.pdf?sequence=1

Eastin, J. (2018). Climate change and gender equality in developing states (Cambio climático y equidad de género en Estados en vía de desarrollo). World Development, 107, pp. 289-305.

Denton, F. (2002). Climate change vulnerability, impacts, and adaptation: Why does gender matter? (Vulnerabilidad al cambio climático, impactos y adaptación: Por qué es importante el género?. Gender & Development, 10:2, 10-20, DOI: 10.1080/13552070215903

Fuente imagen: https://compromiso.atresmedia.com/hazte-eco/cambio-climatico/ya-no-mas-excusas/cambio-climatico-afecta-todos-igual_201611025943e4c00cf26e79abb2204a.html

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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