Eder, porque es capaz de hacer a Cali Grande

«Eder ha invitado a volver a aprender a trabajar unidos, porque los extremos se convierten en la raíz de nuestros males (…)»

Cali tiene todo para ser una ciudad de la cual nos sintamos orgullosos. Acá tenemos gente capaz, con un ADN resiliente, una historia llena de cultura y ni hablar de las ventajas naturales. Aun así, nos hemos relegado y no somos la ciudad que soñamos. ¿Por qué aún nos sentimos tan lejos de superar temas como la inseguridad, la pobreza y por qué sentimos que no avanzamos y no nos respaldan en el Gobierno Nacional? Porque a Cali lo que le falta es un liderazgo contundente y honorable.

Necesitamos recuperar el lugar que nos corresponde y nuestro reto no puede ser menos que eso. Cali requiere un liderazgo capaz de solucionar problemas de los ciudadanos, a alguien de talante que desde lo público piense en grande. Pero un líder con vocación de servicio implica un líder con profundos principios.

Y unas prácticas como dar la cara y mirar a los ojos, que recorra la calle y que comprenda los problemas de los ciudadanos. Cali requiere un liderazgo vigoroso que solucione, que aproxime el hacer y no el prometer, que sea ambicioso en el soñar. Y ese, sin duda, es Alejandro Eder.

Eder ha dicho que “Para que Cali avance tenemos que trabajar por acabar las inequidades, dar la mano, ayudar a los más necesitados y buscar el bienestar de todos”, por eso, desde que inició su vida profesional decidió dejar a un lado lo que podría haber sido un cómodo trabajo en el sector privado y prefirió dedicarse a ser un servidor público, trayendo a la legalidad a miles de ex combatientes que tanto daño le hicieron al país y a su familia, cuando fueron secuestrados. Y, se la jugó en el monte para construir los cimientos de la negociación con las FARC, para silenciar los fusiles y darle así la oportunidad a Colombia de abandonar décadas de conflicto y poder trabajar en paz.

Alejandro Eder tiene el carácter y la determinación, ha administrado lo público sin ningún tipo de tachas o cuestionamientos, al contrario, en la Presidencia de la República dirigió la agencia más eficiente del Estado: la ACR. Cuenta con la experiencia, la visión y sobre todo tiene la firme convicción de que SE PUEDE construir una sola Cali.

Hace 15 meses, tomó la decisión de ayudar a liderar desde la Alcaldía la transformación de nuestra ciudad para que se integre social y económicamente, y seamos una Cali de oportunidades para todos. La causa de él, es la causa de todos los que amamos a esta ciudad y estamos convencidos de que con todo el potencial que ella tiene puede ser la ciudad líder de Colombia.

Es cierto, la desconfianza que existe en lo público es mucha. La hemos palpado en el año que llevamos caminando las calles y hablando caleño a caleño. Se nos volvió frecuente el “todos son iguales”, “las cosas no van a cambiar” y un negativismo excesivo. Pero eso, lo único que nos dice y en lo cuál enfatiza Eder, es que el servicio público debe recobrar la dignidad y la clave para ello es total transparencia, es abandonar mañas, es sepultar frases como “roba pero hace”.

Cali está en tiempos de cambio y Eder, ante todos los pronósticos ha demostrado que en lo público se puede “no robar y hacer más”, se puede hacer política sin feriar lo que es de los caleños, sin comprar votos ni conciencias. Está dando ejemplo de lo que es hacer política ciudadana y de la buena. Porque sin alianzas politiqueras, marca en las encuestas y ganará a pulso.

En esta campaña -independiente y ciudadana- estamos personas de todos los colores políticos, de diferentes ideologías, de los diversos géneros y razas, enfocados en un solo objetivo: hacer a Cali grande.

Ahora bien, lo más importante, y de hecho es una exigencia para estos tiempos, Eder ha invitado a volver a aprender a trabajar unidos, porque los extremos se convierten en la raíz de nuestros males, y no habla de pensar igual, sino de ser capaces de encontrarnos y avanzar en las diferencias. No podemos seguir en la pelea de extremos políticos. Si hay que pelear es contra la corrupción, contra la delincuencia, contra la negligencia, pero no contra otras formas de pensar, por eso este 27 de octubre, Cali debe votar por Eder.

Con él, Cali avanzará para el bien de todos, Cali será la ciudad de la cual nos sintamos orgullosos. Yo no acompañaría en política, si no fuera a una persona de la cual estoy convencida, una persona que dice no ganaremos “a cualquier precio” porque hay que cambiar la forma de hacer política.

Imagen: Página Oficial de Facebook.

* Las opiniones expresadas en este espacio de deliberación, pertenecen a los columnistas y no reflejan la opinión ni el pensamiento de la organización Consorcio Ciudadano.

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